jueves, 11 de octubre de 2007

Chile: el país de los apellidos

Viví muchos años en Chile. Tantos como para conocer todos los secretos de su peculiar idiosincrasia, pero con humildad debo reconocer que hay un aspecto que aún hoy no comprendo y es el afán casi obsesivo por darle alcurnia a unos apellidos que no la tienen.
Por ejemplo, apellidos tan cutres, tan de las viejas vascongadas campesinas, tan de pobreza dedicada al pastoreo, como lo son Larraín, Zañartu, Marín Errázuriz, Ureta, Urzúa etc., son en aquel país, aislado del resto del mundo por el vasto Océano Pacífico por el este y el sur, por el árido desierto por el norte y por la enorme cordillera de Los Andes por el oeste, sinónimo de nobleza, de riqueza; son además, motivo de orgullo. Hasta tal punto llega esta extraña afición, que se inventan escudos familiares y en uno que, de hacer honor a la realidad, podría aparecer un chivo giñando en fondo azul cielo, se le ponen yelmos, lambrequines y otros ornamentos, se tiñen de oro o plata los metales y los colores de fondo –los heráldicos- van desde el gules hasta el sable. Y todos tan contentos.
Pero, aunque no me lo crean, hay otros apellidos tan comunes como Pérez, González, Silva, Fernández, etc., que quizás en algún tiempo del lejano medioevo sirvieron de nombre de pila de algún hidalgo caballero, pero que en la actualidad conforman el común de los apellidos hispanos, que pasan a pertenecer a lo más rancio de la aristocracia si se tiene algún familiar que viva en Talca.
¿Es esa Talca algún Reino, una Marca un Ducado o un Condado? Pues no. Ni siquiera un Señorío.
Talca es una capital provincial cuyos habitantes actuales son descendientes de viejos aventureros castellanos (que la tradición social ha convertido en nobles) y de inmigrantes italianos, palestinos y españoles republicanos huidos de la dictadura. Por ello es más difícil de entender esa manía (¿La llamé antes afición?).
Si usted va a Chile y es natural del país Vasco y tiene un apellido ancestral… ¡No vea lo bienvenido que será y la admiración que se le prodigará! Aunque usted trabaje aquí en los Servicios Municipales de Limpieza, allí tendrá acceso hasta en el mismísimo Club de la Unión, una asociación con perfume neorriquista que vive de estos apellidos y rechaza a los árabes y sus descendientes, por mucho dinero que tengan, y ni se sueñe que entren indios, negros o chinos. Pero, si usted va a Chile y tiene la poca fortuna de apellidarse Fernández, González, Gómez, Rodríguez o algo así, diga usted que su familia proviene de Talca y también será bienvenido, no tanto como un poseedor de un apellido campesino vasco, por si acaso, pero en definitiva bien venido, y bien tratado.
Pero, ¡OJO! Si a sus antepasados se les conocía como Soto, Tapia o Peñaloza y usted heredó alguno de ellos para acompañar su nombre de pila, en lo posible no viaje a Chile y si no le queda más remedio, cuando le pregunten su nombre completo, antecédale un “de” a los apellidos y separe ambos con una “y”, porque para mucha gente, no será lo mismo que usted se llame, por ejemplo, Juan Soto Tapia, que Juan de Soto y Tapia.
En fin. Quería decir algo. Lo dije y no dije nada.
¿O sí?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola. Buscando los origenes de mis apellidos me encontré con este comentario acerca de los apellidos españoles y chilenos. Yo soy de Chile, y la verdad es que le encuentro toda la razón en lo que dice. Aquí los apellidos califican fuertemente a las personas. Y claro, para los chilenos no es lo mismo el apellido "Soto" que "de Soto"...
Saludos desde Chile.