<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899</id><updated>2012-02-03T02:39:21.243+01:00</updated><title type='text'>Pollo frito y macarrones</title><subtitle type='html'>"Pollo frito y macarrones" fue el título del primer disco 45 (rpm) que compré en mi vida. Lo hice por el título. Y eso fue, para mí, una anécdota olvidada y pocas veces rescatada, como las que incluyo en este blog</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>56</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-8730887913600034835</id><published>2011-01-01T09:20:00.002+01:00</published><updated>2011-01-01T09:20:44.547+01:00</updated><title type='text'>FELIZ 2011</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TR7jwrEXbHI/AAAAAAAAFLI/ZQGo4wnZVvs/s1600/ANNO2011.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TR7jwrEXbHI/AAAAAAAAFLI/ZQGo4wnZVvs/s400/ANNO2011.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;ESTE BLOG LES DESEA UN AÑO 2011 &amp;nbsp;LLENO DE DICHA Y PROSPERIDAD&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Y que sean los responsables de la crisis los que paguen sus errores y no sus eternas víctimas, los trabajadores y trabajadoras&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-8730887913600034835?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/8730887913600034835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=8730887913600034835' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8730887913600034835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8730887913600034835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2011/01/feliz-2011.html' title='FELIZ 2011'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TR7jwrEXbHI/AAAAAAAAFLI/ZQGo4wnZVvs/s72-c/ANNO2011.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-4414074195701034147</id><published>2010-02-07T15:28:00.004+01:00</published><updated>2010-02-07T17:57:14.076+01:00</updated><title type='text'>Hernia inguinal derecha sintomática no complicada</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S27OOoUF7EI/AAAAAAAAEBA/Bldurz2VsNw/s1600-h/herniainguinal.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 339px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S27OOoUF7EI/AAAAAAAAEBA/Bldurz2VsNw/s400/herniainguinal.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5435508551017950274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif; font-size: 13px; line-height: 19px; "&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Me tienen que operar de una hernia. Es una hernia inguinal derecha, y aunque dicen todos que, salvo que se estrangule, es una de las intervenciones quirúrgicas más simples, este servidor está con unos temores que pudieran ser irracionales, pero que tienen su base en un trauma de la infancia.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Os lo cuento.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Corría el año de 1956 y estábamos mi padre, mi abuela, mi hermano y yo en la consulta del Dr. Marshall, un otorrinolaringólogo que atendía en la ciudad chilena de Valparaíso. Era un hombre bajo, rechoncho, simpático, charlatán y calvo. A Juan, mi pobre hermano, le agobiaba una persistente fiebre y un fuerte dolor de garganta.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;El buen médico, con su atavío inmaculadamente blanco, a la usanza de aquella época y con un chisme que sostenía una especie de espejo redondo con un hueco en el medio, montado sobre su calva a manera de sombrero, dictaminó tras una breve mirada a la boca abierta de mi hermano.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-¡Chuchas, tremenda amigdalitis que tiene el cabrito este!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Mi padre y mi abuela lo contemplaron con la interrogación dibujada en sus rostros. Con estas expresiones todavía no atenuadas, recibieron la noticia:&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-A este chiquillo hay que operarlo, pues don José.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Y mi padre y mi abuela, asombrosamente asintieron. Y digo asombrosamente, pues gastar un duro les costaba más que rezar el rosario (que por cierto nunca se rezó en casa).&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Pero ahí no terminó todo.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;El Dr. Marshall, quizás entusiasmado al ver la facilidad conque se había ganado un cliente para una operación, se dirigió a mí, que estaba sano y hermoso como un rábano y me dijo:&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-Vamos a ver a este cabrito ahora, porque cuando un hermano tiene amigdalitis, al otro también le da.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Me hizo abrir la boca y la abrí.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Puso una cara de sorpresa enorme:&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¿Y a vos, chiquillo, no te duele la garganta?&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Y antes que le dijera que no, sentenció:&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-Este está peor que el hermano. -Dicho lo cual invitó a mi padre y mi abuela a asomarse hacia el interior de mi boca y aunque seguramente no vieron nada, asintieron quizás por temor a quedar como unos ignorantes, que al menos en esa materia, lo eran.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-A este chiquillo también hay que operarlo, pues don José.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Y el buen e incauto viejo y su buena y también incauta madre, volvieron a asentir, aunque el olor del dinero de los gastos duplicados, asomó sombrío en ambas faces.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¡Con qué facilidad el galeno había endosado dos operaciones a esa pareja de hijo y madre!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;No fue de extrañar la camaradería con la que el doctor Marshall se despidió de todos. Pero la despedida no fue un hasta luego, o hasta el día de las operaciones... ¡No!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Entre frases tranquilizadoras dirigidas a Juan y a mí, que realmente no las necesitábamos, porque con tan solo decirnos que estaríamos quince días de baja, lo que nos evitaba ir al cole, ya era una gran noticia. Decía que entre frases tranquilizadoras y ratificaciones de la conveniencia de las operaciones, el médico preguntó si en la familia había algún o algunos niños de nuestra edad y, claro, por ahí andaba mi primo hermano Jordi y, obviamente, recomendó que le visitara. Y así fue.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Después de análisis de sangre, de orina, de heces y todas esas sandeces, sin incluir las lavativas, que debía haber omitido por pudor, nos fuimos un día a las siete de la mañana desde Viña del Mar hasta el Hospital Naval Renato Deformes en Valparaíso en el Chevrolet modelo 1951 de mi padre. Allí íbamos, adelante, mi padre, Juan y mi tío Agustín y atrás, mi abuela, mi tía Soledad, Jordi y yo.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Llegamos y una enfermera gorda y desagradable nos ordenó ponernos las pijamas y acostarnos, Juan y yo en una habitación y Jordi en otra contigua.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-¿Quién es el mayor?-, preguntó a poco de llegar, un hombre que traía una camilla y como el mayor era Juan, lo pasaron a la camilla y se lo llevaron, acompañado de la yaya y de otra enfermera gorda y desagradable. Ello no fue obstáculo para que Juan se fuese haciendo morisquetas.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Diez minutos después, regresó el hombre de la camilla y en lugar de preguntar "¿quién viene ahora?", el muy hijo de puta, inquirió:&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-Me llevo al menor. -Y Jordi se fue acompañado de mi tía Soledad y de la misma enfermera gorda y desagradable que se había ido con Juan. Jordi también se fue haciendo morisquetas, como Juan, como si ambos hubiesen ido a un parque de atracciones.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Otros diez minutos después, regresó el hombre con la camilla, pero con mi hermano acostado en ella, sumido en tan profundo sueño, que más bien se parecía al "Tordillo", aquel amiguete de juegos que un día se murió y al que todos fuimos a ver.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Para más remate, la Yaya, posiblemente sensibilizada por la operación de tres de sus cuatro nietos (Agustín se había salvado, porque nos llevaba unos quince años de diferencia), lloraba a moco tendido mientras asía una de las inertes manos de Juan.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¡Coño!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Visto lo visto, salté de la cama e intenté correr fuera de la habitación, pero la primera enfermera gorda y desagradable que habíamos visto al llegar a nuestras habitaciones, me cogió de un brazo, como quien coge a una gallina que intenta salvar la vida y con una destreza impresionante, me envolvió en una gruesa manta que me inmovilizó por completo. Me levantó como si fuese un fardo, me puso en brazos de mi padre y entre unos gritos que difícilmente os podríais imaginar, me llevó hasta las puertas de la sala de operaciones, que quedaba en otro edificio  cruzando la calle y allí me dejó en brazos de una tercera enfermera gorda y desagradable, que a diferencia de las dos primeras, no iba vestida de blanco, si no de verde, con una gorrita y una amplia mascarilla del mismo color.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;La mujer, bajo amenaza de darme un par de tortazos, me obligó a mear unos orines que no tenía y luego me recostó en una cama bajo unos enormes focos, me ató a ella a la altura de los tobillos y de las muñecas, pasando además, un cinturón sobre el pecho.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¡La hecatombe!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¡Me estaban asesinando como lo habían hecho con mi pobre hermano y seguramente también con Jordi!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Y en aquella mesa de sacrificios, rodeado por tres o cuatro sujetos o sujetas con batas, gorras y mascarillas verdes, uno me tapó la boca y la nariz un con paño humedecido con un líquido horrorosamente mal oliente y tras pedirme que contara al revés del diez hasta el uno (¡estaba mi ánimo para contar!), me acercó a la cara un artefacto que parecía ser de acero y tras luchar contra miles de rayos que se mezclaban con la oscuridad y de sentir cómo se elejaban las voces, me desperté de pronto en la habitación del hospital, viendo muy malamente cómo mi hermano, vivo a Dios gracias, gesticulaba signos difíciles de entender.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¡Una semana estuvimos ingresados!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¡Claro, que de aquello hacen cincuenta y tres años! Sin embargo, esa imagen y esas circunstancias me han perseguido toda la vida como una pesadilla.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Cuando el pasado viernes 22 de enero, mi moto hizo una cabrioleta extraña y nos caimos juntos, ella, la muy desalmada, dejó aprisionada mi pierna derecha y sentí a la altura de la ingle algo muy similar a la sensación de cuando picas un huevo y echas clara y yema sobre la cacerola, es decir una especie de "blurp", ya me imaginé que debería reencontrarme con los fantasmas del pasado.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Al llegar a urgencias y me vio el cirujano, me dijo con uno de esos rostros inexpresivos que caracterizan a los médicos de urgencia...:&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-Lo que tiene es una hernia inguinal derecha sintomática no complicada... y ¿ya sabe como se soluciona esto, no? -Y antes que djiera que no, el hombre había clavado el puñal de la pesadilla hecha realidad.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-¡Con una operación! -Concluyó&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Y aquí estoy, escuchando las experiencias de todos los que se han sometido a ella, que no son pocos considerando la edad, incluyendo la de Ricardo Olivares, que para darme ánimos, me contó que cuando le iban a operar de una hernia -siendo adulto- huyó del hospital y tuvieron que cogerle dos fornidos enfermeros para llevarlo a la sala de operaciones.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;No me dio mucho ánimo, pero la risa incontenible que me ocasionó me llevó nuevamente derecho a urgencias, donde constataron que el hueco a través del que mi intestino delgado sale y entra se había agrandado y que por lo tanto, debía adelantarse la fecha de la operación.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¡Sí! ¡Ya lo sé! Soy un "cagao"!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¿¿¿Y???&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-4414074195701034147?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/4414074195701034147/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=4414074195701034147' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4414074195701034147'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4414074195701034147'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2010/02/hernia-inguinal-dere.html' title='Hernia inguinal derecha sintomática no complicada'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S27OOoUF7EI/AAAAAAAAEBA/Bldurz2VsNw/s72-c/herniainguinal.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-8506351983242311047</id><published>2010-01-01T16:59:00.005+01:00</published><updated>2010-01-01T17:10:55.631+01:00</updated><title type='text'>Carta de un lector sobre Claudia Barraza</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Sz4eYWaCfTI/AAAAAAAAD00/Wdjj7pHkiUY/s1600-h/claudia_barraza.png"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 180px; height: 229px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Sz4eYWaCfTI/AAAAAAAAD00/Wdjj7pHkiUY/s400/claudia_barraza.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5421804405081144626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;Habíamos dicho que no colgaríamos más notas en este blog, cuya continuidad está garantizada en los &lt;a href="http://memoriasdeundesconocido.wordpress.com/"&gt;"Comentarios y cuentos de Ricardo Salvador"&lt;/a&gt;. Sin embargo, una carta referida a nuestro post que lleva por título &lt;a href="http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/02/claudia-barraza-2.html"&gt;Claudia Barraza (2&lt;/a&gt;), nos sugiere romper transitoriamente la decisión, para colgar esta nota y la carta:&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Querido amigo, conoci mucho a Claudia, su hermano Arturo y su madre Esther y estuve muchas veces con los macarronis. Un gran saludo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;Hernán Lois&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-8506351983242311047?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/8506351983242311047/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=8506351983242311047' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8506351983242311047'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8506351983242311047'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2010/01/carta-de-un-lector-sobre-claudia.html' title='Carta de un lector sobre Claudia Barraza'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Sz4eYWaCfTI/AAAAAAAAD00/Wdjj7pHkiUY/s72-c/claudia_barraza.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-8220558061131323500</id><published>2009-12-25T14:10:00.002+01:00</published><updated>2009-12-25T14:13:56.397+01:00</updated><title type='text'>Todo en "Comentarios y cuentos de Ricardo Salvador"</title><content type='html'>A partir de ahora, los post que usualmente se colgaban en esta dirección lo harán en "Comentarios y cuentos de Ricardo Salvador" en las siguientes direcciones:&lt;div&gt;&lt;a href="http://ricardo-salvador.blogspot.com"&gt;Comentarios y cuentos de Ricardo Salvador - Google&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://memoriasdeundesconocido.wordpress.com"&gt;Comentarios y cuentos de Ricardo Salvador - Wordpress &lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Gracias&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-8220558061131323500?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/8220558061131323500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=8220558061131323500' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8220558061131323500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8220558061131323500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/12/todo-en-comentarios-y-cuentos-de.html' title='Todo en &quot;Comentarios y cuentos de Ricardo Salvador&quot;'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-3667541744953774854</id><published>2009-10-29T08:43:00.003+01:00</published><updated>2009-10-29T08:49:03.093+01:00</updated><title type='text'>El colmillo del demonio</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SulIimG4eNI/AAAAAAAADi4/CU8ieibdql0/s1600-h/vampiro_colmillo.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 256px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SulIimG4eNI/AAAAAAAADi4/CU8ieibdql0/s320/vampiro_colmillo.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397925387562416338" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;Lo que les voy a contar es la historia de un colmillo y de los infelicez dentistas que intentaron extraerlo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A pesar de que es un pasaje escalofriante, vereis que no es más terrorífico que cualquier visita al odontólogo cuando sabes que algo no anda bien.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Comienzo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era el año 1992.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Disfrutaba para entonces de una cómoda situación económica y de un cierto prestigio como periodista y presentador.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todo iba sobre ruedas. El destino nos había bendecido con un par de encantadores gemelos que se unían a otro par de idem y a una preciosa niña y se ve que cada uno vino con un pan debajo del brazo, porque el día que nacieron, la cadena me premió con la triplicación del sueldo. ¡Sí, sí! Me multiplicó el sueldo por tres, pero todavía creo que ese aumento estratosférico no fue por el nacimiento de los críos, sino que el alumbramiento sirvió de pretexto para blindarme en la emisora habida cuenta del inusitado éxito que estaba alcanzando mi programa intimista "La Hora del Ensueño y del Amor" que arrasaba en audiencia en la noche de Madrid.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Vamos! Que todo iba bien.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, un día cerca de la Navidad , quise partir una nuez y la nuez resultó tan dura que lo que me partí fue el colmillo derecho desde mi punto de vista y el izquierdo desde el vuestro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Colmillo del demonio!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se desprendió limpiamente toda la corona, quedando dentro la raíz.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pasado el dolor, me percaté que no sentía molestias ni con la cerveza del desayuno, ni con el vino del mediodía, ni con el wiski de la merienda que me mandaba el médico para la tensión, ni el licor de melocotón que me zampaba cada noche como bajativo antes de dormir. Tampoco era sensible aquella raíz abierta a las copas que muchas veces compartíamos en la radio Gabi, Ángel, Adolfo y yo, ni aquellas otras cervezas que solíamos beber después del informativo estelar de las dos, Eduardo, el mismo Adolfo, Carmen, Jesús y también yo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me miraba en al espejo para ver si el estrago se percibía a través de una sonrisa y... ¡tampoco! Lo que sí me preocupaba era una mierda de verruga que me crecía en la nariz y que me desmejoraba bastante mi ya inevitable desmejoramiento innato. ¡Imaginaos! Feo y con una verruga.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así es que dejando de lado el colmillo del demonio, opté por sacarme la verruga y no veais lo desmejoradamente guapo que quedé.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poco después, una eminencia médica me diagnosticó, tratándome de una afonía total de tanto hablar, un cáncer de hígado y tras comprobar semanas más tarde su error, me prohibió volver a su lujosa consulta:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Vosotros, bohemios asquerosos de la radio, sois unos alcohólicos. ¡No me regrese usted más por aquí o le saco a patadas!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y me fui de lo más contento sin mi cáncer al hígado y sin la corona del colmillo del demonio cuya raíz permanecía dormida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Posteriormente se me diagnosticó cáncer en una tumoración adherida a la tráquea, para cambiar al poco el diagnóstico por el de un tumor cancerígeno en la tiroides. Pero tras meses de angustiosos examenes y tratamientos, resultó ser una tumoración cebacea sin adherimientos (todavía la tengo como un objeto de museo, al lado de la "manzana de Adán").&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una nueva alegría mientras la raíz del colmillo del demonio seguía dormida y yo contento. Tenía una familia estupenda (todavía la tengo aunque aumentada con cuatro pequeñísimos miembros), un trabajo que combinaba magistralmente mi pasión compartida por la radio y el periodismo y un punto en la boca que por lógica debía dolerme, pero que no me dolía.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una mañana, sin embargo, yendo al hospital Severo Ochoa de Leganés, soportando una temperatura de siete grados bajo cero, un niño de esos "metemeentodo" le preguntó a su mamá: "¿Mami, a ese señor no le da vergüenza ir por la calle con un flemón tan grande?".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Quise disimuladamente dar un golpe de vista al desafortunado hombre del flemón, pero en cincuenta metros a la redonda solamente estabamos el dulce niño, su avergonzada madre que me miraba con una media sonrisa de disculpas y yo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me toqué el lado derecho de la cara y tenía -¡Madre mía!- un flemón tan grande que más parecía estar chupando una manzana entera puesta entre el labio superior y las encías.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No me dolía, pero aquella raíz dormida, al igual que los bellos pero peligrosos volcanes inactivos, no tardó ni medio día en volcar toda su lava en forma de intenso dolor por su cráter.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Colmillo del demonio!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una noche de angustia, de aspirinas y buscapinas, precedieron a la visita a la destista de urgencias.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La buena mujer, a la que escuchaba entre suspiros de dolor y veía a través de unos ojos de los que salían lágrimas de manera espontánea, me sacó una radiografía y me explicó que la raíz que parecía la lengua bífida de una serpiente, era tan profunda que debían operarme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Primero el tratamiento de antibióticos y antiinflamatorios y una semana después al Centro de Cirugía Odontológica de La Fortuna, en Leganés.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dos días después solamente me quedaba la molestia en forma de punzantes latidos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y al final llegó el momento de verme recostado en una camilla llena rodeada de luces y uno de los dos odontólogos, me inyectó la anestesia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Salí a esperar en una pequeña salita a que me hiciera efecto el producto. El flemón que me salió fue descomunal y por más que me tocaba, la sensibilidad de la zona afectada era la misma de todos los días.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A las nueve de la mañana me recosté de nuevo en aquella desagradable cama.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando uno de los cirujanos intentó introducir en la raíz una especie de diminuta anclita, fue tan intenso el dolor que más que un grito, dí un alarido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡Anestesia! ¡Anestesia! -gritó el otro dentista y sin sacarme el ancla, me inyectaron anestesia en cantidades tales que se me adormeció parte de la frente y toda la boca excepto donde estaba la raíz rota.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Movió el hombre un poco su ancla y un gemido natural emergió por mi garganta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;--Aguante un segundo, sólo un segundo y estará la raíz fuera, -me dijo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sentí como si me enterraran un clavo hirviendo por la raíz y no pude contener otro grito espontáneo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al ver el ancla fuera, di un suspiro, pero cuando el profesional me dijo:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Ahora sí que sí -me percaté que no habían movido la pieza ni un milímetro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Colmillo del demonio!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se repitió, después de un largo descanso toda la operación anterior y los gritos ya desfallecidos por un dolor aumentado, pero la raíz no cedió.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poco antes de la una, informada mi mujer del porqué de una intervención de cinco minutos se había convertido en un calvario de cuatro horas, los dos  carniceros dialogaron, y logré captar palabras como "hospital", "anestesia total", "ambulancia", "dolor intenso" y -lo más dramático de todo- "romper el hueso" y "seguro que aguantará un poco más".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se introdujo un bisturí en mi exhausta boca, comenzó a salir sangre a borbotones a través de una manguerilla que me había puesto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Salió fuera el bisturí. Había soportado el dolor de no sé cuántos cortes en las encías porque ya nada podría ser igual a los dolores inciales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Nada?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esta vez se introdujo un alicate en mi boca y un sonido a rama rota acompañado del dolor más intenso que haya sentido hasta ahora, me llevó a una profunda inconsciencia y al despertar no sé cuánto rato después, el dolor aunque aguantable tenía forma de agudísimos pinchazos que latían al ritmo del corazón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya la raíz estaba fuera y en mi boca los señores habían acumulado la asombrosa cantidad de 38 puntos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando ocho días después fui a quitarme los puntos, la dentista de urgencias que me había enviado a ese centro de cirugía, vio la masacre en mi boca., no se lo podía creer.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Colmillo del demonio!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-3667541744953774854?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/3667541744953774854/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=3667541744953774854' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3667541744953774854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3667541744953774854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/10/el-colmillo-del-demonio.html' title='El colmillo del demonio'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SulIimG4eNI/AAAAAAAADi4/CU8ieibdql0/s72-c/vampiro_colmillo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-6436459505794982211</id><published>2009-10-21T23:32:00.004+02:00</published><updated>2009-10-21T23:34:42.545+02:00</updated><title type='text'>Un poco más acerca de los 40 años del ingreso a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/St9-adBlcPI/AAAAAAAADgs/KMRDnnArzn8/s1600-h/t_bronco_107.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 217px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/St9-adBlcPI/AAAAAAAADgs/KMRDnnArzn8/s320/t_bronco_107.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395169871546118386" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;Como ya lo dije hace unos cuantos días, la próxima semana, el 30 de octubre, la mayoría de los ex compañeros que entramos hace 40 años a la primera clase en el primer año de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción hoy llamada (en una suerte de recesión nominal) Carrera de Periodismo, se reunirán festejando fecha tan señalada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Muchos no estaremos presentes físicamente, aunque sí de corazón, porque si bien es cierto que en términos generales de aquella etapa que se consituyó en un episodio inolvidable, los rostros, los nombres, las ideas se fueron esfumando -al menos en mi caso-  recurriendo a fusiones personales para dar vida a personajes importantes de aquellos días, tampoco es menos cierto que a través del creciente intercambio de correos electrónicos de todos los involucrados, cada quien ha ido, a la par de perfilando figuras y pasajes, tomando el lugar que en su época tenía y así, aparte de mis entrañables mellizas Sandra y Olga y Patricio Gajardo y Eduardo Olivares y como no, el inolvidable amigo Mario Pantoja, se ha reconstruido en mi mente aquel rompecabezas desestructurado por el involuntario olvido para dar la forma de hace ocho lustros a personas tan apreciadas como Ana María, Lucy, Graciela (¿sería cierto que cantaba tan bien el Sapo Cancionero de los Chalchaleros?), Eliana, María Elena, Godoy, Pelayo, Juan Carlos. En esto han colaborado las fotos del ayer que algunos han enviado en las que al ver una en particular exclamé... "¡Coño, mira al Richard Vera!" . Hay muchos más pero si me pongo a nombrarlos parecerá que estoy pasando lista en clase.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo que puedo decirl es que el 30 estaré todo el día brindando no con vinos canonizados del cual mis amigos del 69 han excluído muy acertamente el SA(ta)N AUGUSTO, sino con mi preferido desde hace muchos años, el Señorío de Los Llanos, cosecha del 2003, D.O. Navalcarnero (Madrid) -una mierda para los entendidos, pero un néctar de los dioses para mi ordinario paladar-. En la noche haré un descanso tratando de mantenerme en pie y recibiendo los ya acostumbrados improperios de mi buena y sacrificada mujer en las escasas ocasiones en que le he dado este tipo de motivos en los 33 años que llevamos casados y el 31, pues a continuar brindando por los camaradas de ayer.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y también a través de esos entretenidos intercambios epistolares, he recordado otras actividades extra académicas, guardadas posiblemente en el armario trasero de las vergüenzas con el apoyo de un ciclo tremendamente fatigoso que en pocos años, antes y después del paraíso de Barros Arana, me llevó a Buenos Aires, Río, Lisboa, Madrid, Barcelona y Caracas, que me ayudaron a echar un buen cargamento de situaciones para dejar bien en el fondo las escapadas a Orompello, (nombre que había olvidado por completo hasta esta semana), en una de las cuales, nos fuimos siete conocidos en un VW escarabajo y tras recibir en una de las casas de mujeres de perdición, los servicios ofrecidos, además de un baile etílico producto de una inacabable hilera de copas, nos dimos cuenta, uno a uno que no teníamos ni un duro encima y a una sola voz salimos corriendo, seguidos de dos de las pecadoras que dejaron dentro del lenocinio su dulce y cariñosa sensualidad para convertirla en el exterior en verdaderas fábricas de las más inimaginables groserías. Una vez dentro del coche que arrancó con una premura lógica, contandos y recontados éramos ya no siete, sino ocho, aunque nunca supimos -el alcohol es muy malo, lo puedo jurar- quién fue aquel octavo pasajero, aunque seguimos hasta la madrugada esa juerga que culminó con un desayuno en el mercado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;También a través de esas cartas virtuales, reconstruyo indirectamente la proyección hacia el futuro en relación a la importancia de la formación básica inicial -independientemente de la posterior- recibida en la escuela, ligada a la práctica de calle o de aula, y mis éxitos en el devenir profesional, se los achaco a esos años y los fracasos a mi fuerte vocación que siempre -incluso hoy, sexagenario- me han tenido buscando algo nuevo, diferente, aunque a esta edad ya las nuevas generaciones no se pueden creer que tengas nada que ofrecer, porque dan por hecho que no estás actualizado y que en lugar del Word utilizas una Underwood y del Excel, un ábaco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hubo momentos, también, en que maldije mi vocación, como aquel día en que parapetado junto a mi fotógrafo y un pequeño grupo de militares en un lugar asolado por las turbas cabreadas, esperábamos que una multitud de vociferantes manifestantes prendieran fuego a la construcción que nos ofrecía una cuestionable protección. Fue un momento en que no me cagué ni me meé encima, porque siempre he tenido la facilidad de enfrentarme a situaciones terminales con el aplomo que da la absurda sensación de inmortalidad que siempre llevamos dentro, aunque después tiembles enfrentado a la escasa lista de probabilidades que se ofrecían en un determinado momento. Esa tarde, la descarga de la munición de dos viejos aviones Bronco sobre la muchedumbre, nos abrió paso entre gritos, heridos, muertos y mucha sangre. Semanas después recibí la condecoración correspondiente a capitán del ejército por los servicios prestados, que consistieron en no haber publicado lo que si lo hacía me hubiese costado probablemente la vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No es difícil darse cuenta del efecto que ha tenido esta reunión en mi humilde caso, porque ha rescatado capítulos vitales relacionados con mi profesión y por ende con aquella casa, alejada del Campus (¿Se le llama Barrio Universitario todavía?) en donde se nos dio el pistoletazo de salida hacia ese ¿oficio? que por aquellos años era por naturaleza, de riesgo y de compromiso, algo bohemio y absolutamente vocacional.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-6436459505794982211?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/6436459505794982211/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=6436459505794982211' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6436459505794982211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6436459505794982211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/10/un-poco-mas-acerca-de-los-40-anos-del.html' title='Un poco más acerca de los 40 años del ingreso a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/St9-adBlcPI/AAAAAAAADgs/KMRDnnArzn8/s72-c/t_bronco_107.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-3307426383436531829</id><published>2009-09-25T16:13:00.003+02:00</published><updated>2009-09-26T09:42:48.279+02:00</updated><title type='text'>La celebración de los 40 años del ingreso en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SrzQLbHj_KI/AAAAAAAADaI/424AjsEV0N4/s1600-h/campanil.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 303px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SrzQLbHj_KI/AAAAAAAADaI/424AjsEV0N4/s400/campanil.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5385408149104884898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El 30 de octubre se reunirán la mayor parte de mis antiguos compañeros de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción, en Chile. Todos menos aquellos que no hayan podido ser localizados y los que no podemos por diferentes motivos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me da una pena tremenda no estar presente cuando lo que celebran son los cuarenta años de nuestro ingreso en la escuela. Lo malo es que desde hace doce meses había previsto viajar por estas fechas. Tenía muchos deseos de ir, aunque todavía no se hablaba de esta efemérides, porque desde que salí de Chile en 1973, pese a que he estado en varias oprtunidades a punto de hacerlo, no he regresado y si en esta ocasión, con una reunión tan importante por su significado tampoco puedo hacerlo, es que no está escrita en mi destino una visita al país donde conocí el primer amor de la mano de Claudia Barraza y la amistad al lado de Jaime Hales y Sandra y Olga Garretón y también compartí los buenos momentos de mi juventud con gente como Paz Chico (una guapa chavala, creo que de Chillán, que siempre me atrajo hasta que un día no volví a verla), René Blanco y Mario Pantoja. ¡Y cómo no! Tuve la suerte de conocer a la entrañable Irene Geis la sin par periodista y amiga de todos, que sucedió a Mario Sáez Escudero. No sé si era mejor directora o mejor compañera, aunque creo que supo combinar, por serle inherente, ambas cosas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;También guardo un especial y grato recuerdo de Eduardo Olivares, a quien durante muchos años, fusionando involuntariamente su nombre con el de Patricio Gajardo, tuve presente en mi memoria como Patricio Olivares. Fue Eduardo quien desde el primer día de clases asumió naturalmente, como es lo usual cuando se tienen las condiciones, el liderazgo de aquel grupo, muchos de cuyos integrantes pisaban un aula de estudios superiores, por primera vez en su vida. Aquel día, Eduardo, con más gracia y entusiamo, secundó las palabras del director, Mario Sáez, en el sentido de que por ser un grupo pequeño, la unidad como estudiantes debía imperar sobre cualquier otra consideración, más aún si tomamos en cuenta que por aquel entonces el periodismo era una carrera estrictamente vocacional, aún no contaminada por las mieses del éxito, las luces de los platós, ni las cuentas corrientes desbordadas. Y así fue. No pudieron las diferencias políticas hacer mella en el compañerismo nacido de una ilusión común, fuese cual fuese su objetivo final.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No sé si alguno de mis ex compañeros leerá esta nota. Pero si alguno lo hace, quiero que le transmita al resto, mi respeto, mi aprecio y el deseo de que en diez años más, cuando se celebre el medio siglo de nuestro ingreso en la escuela, podamos reunirnos, al menos aquellos que aún no hayamos encontrado el definitivo refugio en las eternas posesiones de la Parca.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-3307426383436531829?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/3307426383436531829/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=3307426383436531829' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3307426383436531829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3307426383436531829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/09/la-celebracion-de-los-40-anos-del.html' title='La celebración de los 40 años del ingreso en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SrzQLbHj_KI/AAAAAAAADaI/424AjsEV0N4/s72-c/campanil.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-6095353244762866887</id><published>2009-07-23T16:59:00.006+02:00</published><updated>2009-07-23T17:05:59.744+02:00</updated><title type='text'>Radio Fuenlabrada, adiós</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Smh7BM8clJI/AAAAAAAADOw/X_nDbh076VQ/s1600-h/rf.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 63px; height: 42px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Smh7BM8clJI/AAAAAAAADOw/X_nDbh076VQ/s400/rf.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361670616969417874" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;En marzo del 91, una emisora ágil, juvenil y muy española, se asomó por las ondas del sur de Madrid. Era Radio Fuenlabrada cuya sintonía se repetía cada pocos minutos para que los oyentes que hacían zapping se quedaran con el nombre y con el punto del dial:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Noventa y dos punto sieeeeeete&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Esto es Radio Fuenlabraaaaaada.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En junio de ese año llegué yo. Me presenté a una especie de casting para formar un equipo de deportes y me quedé como jefe de los informativos, y en las noches me relajaba con aquel programa que llevo en el corazón "La hora del ensueño y el amor" a través del cual intentaba compartir amistad y endulzar los en ocasiones espinosos caminos del amor. Poníamos mucha y buena música romántica.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estuve cinco años en Radio Fuenlabrada, calificada como una emisora mítica, que logró trasponer con creces las fronteras de la localidad del sur madrileño, para proyectarse con inusitado éxito por toda la comunidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mucha gente pasó por sus estudios, pero creo que el equipo de oro, el más recordado lo conformamos Jesús Sánchez, Adolfo Rodríguez, Carmen Palomar, Raquel Rodríguez y este servidor, que intentábamos no solamente mantener sino mejorar las increíbles cotas de audiencia que traían de cabeza a los directivos de otras emisoras que no comprendían cómo un equipo de desconocidos con discretos sueldos y bajos presupuestos podían presentarles competencia y ganarles. Durante los fines de semana estaban los incomparables Vicente García y Maricarmen Sánchez y en los informativos no me puedo olvidar de Eduardo Fernández, el jefe de deportes, el entrañable José Antonio Solana que a sus 18 años nos abandonó para irse al cielo, dejándonos en el corazón su sonrisa franca y su constante lucha por la vida que fue ganada por la muerte. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Capítulo aparte merecen las periodistas Mercedes Martínez, Anelys Martínez y mis queridísimas amigas y colegas Tenti Sánchez y Mónica Ramírez-&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De todos ellos, Adolfo, Carmen y Mónica se mantuvieron hasta el final, hasta el cierre, hasta la asombrosa despedida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estuvieron también hasta el final, Isabel Díaz, la secre y Miguel Ángel Cárdenas, el comercial.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El caso de Radio Fuenlabrada es la imagen del éxito convertido en fracaso debido a la mala gestión de un director.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era una radio local con proyección autonómica, con mucha publicidad, dirigida por una persona que ni tenía idea de administración, ni de dirección ni mucho menos de radio, lo que llevó a su presidente Ángel Cambronero, desconocedor por omisión de aquella negligente gestión, a asociarse primero con la desaparecida cadena Radio Voz, un efímero proyecto gallego que mermó la popularidad de Radio Fuenlabrada y luego con la Cadena Cope que ha optado por transformar aquel mítico punto del dial en un simple repetidor, convirtiendo en agua de borrajas el esfuerzo  de Carmen Palomar y Adolfo Rodríguez por mantener la popularidad de una radio que jamás debió dejar de ser independiente ni de la zona sur, porque todos y cada uno nos debíamos a nuestro público.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Adiós, Radio Fuenlabrada!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-6095353244762866887?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/6095353244762866887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=6095353244762866887' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6095353244762866887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6095353244762866887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/07/radio-fuenlabrada-adios.html' title='Radio Fuenlabrada, adiós'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Smh7BM8clJI/AAAAAAAADOw/X_nDbh076VQ/s72-c/rf.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-5701947677115069575</id><published>2009-06-26T17:50:00.002+02:00</published><updated>2009-06-26T17:51:47.615+02:00</updated><title type='text'>El respeto nacido de un pollo, un Polli o...  ¡una polla!</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SkTuhxO6cZI/AAAAAAAAC2I/nl6n_NuZ074/s1600-h/pollo1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 326px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SkTuhxO6cZI/AAAAAAAAC2I/nl6n_NuZ074/s400/pollo1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5351664521141973394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hoy me he llevado una sorpresa. Han venido a solicitar mi ayuda un par de niños de unos once años y lo han hecho con respeto. ¡Sí! ¡Con respeto!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Imagino que estaréis tan asombrados como yo de que aún a estas alturas queden chavales que no solamente conozcan la palabra respeto, sino que la practiquen. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Eso era en mis tiempos cuando teníamos el respeto como norma inapelable. En los autobuses cedíamos por costumbre el asiento a las señoras, más si estaban embarazadas y más aún si eran mayores. También se los dábamos a los ancianos o gente con minusvalías.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero no todo se remitía a ceder sitios en los autobuses. También tratábamos de señor y de señora a la gente, incluso, en ocasiones, de señorita. Saludábamos además con la mano y si se requería, también con un par de besos. Personalmente besaba la mano de cuanto cura se me cruzara por el camino, pero eso a instancias de mi abuela que les tenía pánico y aseguraba que un beso temeroso en la mano de un cura evitaba que te fueras con él al infierno (mi abuela era comunista y supersticiosa... ¡y parcialmente franquista!).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy esa juventud emergente tiene unas normas tan generalizadas que por estarlo y serlo, ya todos conocemos y no viene al caso reiterarlas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Sí, señora! ¡Ya lo sé que su hijo es un primor! ¡Es cierto que lo ha criado a la antigua! Sí, sí... ¡que le creo, oiga usted! ¿Por qué no habría de creerle? ¿Que cuando el niño le hace explotar un petardo entre las gruesas nalgas de la abuela (su suegra) le pide perdón? Pues es muy loable... ¡Vamos a dejarlo señora en que su delicado retoño es la excepción que confirma la regla! ¿Ah? ¿Que tiene otro que es tan educado como éste? Pues déjeme usted seguir con esta nota que si no no la acabo... ¡Que sí! Que sí! que ambos son las excepciones que confirman la regla?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recapitulemos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy me he llevado una sorpresa. Han venido a solicitar mi ayuda un par de niños de unos once años y lo han hecho con respeto. ¡Sí! ¡Con respeto!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se han acercado cautelosamente a mí y uno de ellos, el más rubio y pecoso -el otro era moreno y sin pecas y algo más retaquito- me ha dicho:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Señor&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Ya me está tomando el pelo el crío este", pensé, pues la palabra señor para dirigirse a mí, cuantimás si era emitida por la inocente boca de un niño, ya ni me sonaba en los oídos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Se me ha perdido mi pollo -añadió para mi mayor asombro&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Un pollo! Obviamente el par de niñatos querían jugármelas Pero yo, más viejo, con más mundo y con más mala hostia, me anticipé a su jueguecillo y les respondí, sin mala intención, eso sí:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Id y que os den por el culo, capullos impertinentes -y sin darles tiempo a la réplica, adosé -¡pero aprended a lavároslo (el culo) antes, indecentes!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y como si el grande de los dos pequeños no hubiese escuchado mis finuras distorsionadas por el cabreo, volvió a decirme:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Se me ha perdido mi pollo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y luego en tono de súplica, acompañada por las emergentes lágrimas del niño moreno sin pecas, me imploró:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Ayúdeme a sacarlo, señor. Se me cayó por aquella rejilla -y me indicó las rejillas del respiradero de una empresa cercana.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Es que si no lo saco, se me va a morir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dicho esto, el pequeñajo moreno y sin pecas le hizo eco entre gemidos y pucheros: "Se me va a morir"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Temeroso de no hacer lo correcto y en guardia para amortiguar el impacto de la más que probable gamberrada, accedí a acompañarles e incluso a ayudarles si en efecto, en el fondo cubierto por las rejillas, estaba el pollo del chaval.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A primera vista no vi nada, pero algo debía haber en aquel abismo de dos metros al que no llegaba la luz directamente, porque los dos chavales, como tontitos, se pusieron a dar grititos a coro:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡Polli, Polli, ya te vamos a sacar. ¡No sufras, Polli!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Y dónde está el pollo, la polla o el Polli  ese? -interrumpí con mi impaciencia su esperanzada alegría.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡Allí! -señalaron entusiasmados hacia un rincón del fondo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ví, en efecto, una sombra y dentro de la sombra otra sombra más pequeña y movediza.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero aquello no era un pollo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Y qué coño es eso? -quise saber.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Se cayó ayer del nido y yo le recogí...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡Un puto polluelo de gorrión!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me puse a chillar como un loco a pesar del respetuoso "pero señor" de los chiquillos que finalmente optaron por escapar y yo en una acción visceral, perseguirlos unos pocos metros en su huida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al poco rato, recuperada la calma, seguí mi camino y al volver a pasar cerca de la rejilla, les vi a los dos, con unos palos de escoba en su vano intento por recuperar aquella desvalida cría de gorrión. Quise obviamente congraciarme después de mi imperdonable actitud y me acerqué a brindarles mi apoyo en lo que buenamente se pudiese, , pero nada más verme, los muy desalmados corrieron dando tales berridos, que más bien parecía que hubiesen visto a Lucifer con su cruel disfraz de Satanás.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-5701947677115069575?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/5701947677115069575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=5701947677115069575' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5701947677115069575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5701947677115069575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/06/el-respeto-nacido-de-un-pollo-un-polli.html' title='El respeto nacido de un pollo, un Polli o...  ¡una polla!'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SkTuhxO6cZI/AAAAAAAAC2I/nl6n_NuZ074/s72-c/pollo1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-505782772334685463</id><published>2009-06-20T11:09:00.001+02:00</published><updated>2009-06-20T11:11:59.390+02:00</updated><title type='text'>ANA MARIA ESCRIBANO BRADLEY</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SjynsxezktI/AAAAAAAACto/5wcVlzCvGVA/s1600-h/anamaria.JPG"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 330px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SjynsxezktI/AAAAAAAACto/5wcVlzCvGVA/s400/anamaria.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5349334845047935698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ana María, una rubita de Viña del Mar, hija de una dama norteamericana y de un padre bombero voluntario y contador de profesión, pertenece a la prehistoria de mi vida, es decir a aquella etapa de la que tengo mis primeros recuerdos, aunque son escasos y brumosos y por lo tanto susceptibles de no ser anecdóticamente exactos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De ella, sin embargo, puedo afirmar categóricamente que fue la primera amiga que mi hermano y yo tuvimos en Chile.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Corría el año de 1953&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La chiquilla pecosita, rubia como ya he dicho y de ojos azules, era la vecina inmediata en la casa a la izquierda de la nuestra, mientras que a la derecha vivía Björn, un noruego de once años, que venía siendo algo así como nuestro padre y consejero y cuando digo "nuestro", es que amén de a mi hermano y a la pícara Ana María, incluyo a María Luisa, una preciosa nenita que como todos nosotros, excepto el chaval nórdico, rondaba los cuatro o cinco años. Destaco a María Luisa porque su hermana de 17 años, era a la sazón Miss Viña del Mar y obviamente, la pequeña amiguita era la más importante de todos. La dulce niña desapareció un día que coincidió con la muerte de su padre, un joven médico, amigo de los padres de Ana María, que siempre nos dejaba su estetoscopio para que jugásemos con él. ("le salió un grano en el pecho -nos contó mi abuela- y después de sufrir mucho, se murió").&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No haría un par de días que habíamos llegado a Chile donde mi abuela, atenazada por dogmas ancestrales cargados de ignorancia, nos había advertido que debíamos cuidarnos mucho de los "indios" que eran muy peligrosos. Justamente en prevención al  peligro, la verja del jardín estaba asegurada con doble cadena y candado y de noche electrificada. Como decía, no llevábamos más de un par de días en Chile, cuando se personó al otro lado de la verja la pícara Ana María. En pocos minutos nos enteró de su entorno y se enteró del nuestro, se encargó de sortear la reja y quedar dentro de nuestra propiedad, mientras los ojos avisores de la abuela observaban la escena cargados de recelo, desde la segunda planta. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ana María, por ser rubia y de ojos azules y María Luisa por tener la belleza y picardía típicas de una chavalina andaluza, fueron aceptadas a regañadientes por mi yaya. Aunque cuando se enteró que la primera era hija de una señora estadounidense, le cogió algo de ojeriza, porque era mi abuela comunista, marxista leninista, estalinista y franquista (cosa de las ideas políticas poco claras).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A la madre de Ana María no le hizo ni pizca de gracia que su retoñita tuviese amistad con unos "godos", pero no le quedó más remedio que aceptarnos, una aceptación que se acabó cuando nos dio por jugar al papá y la mamá (Juan y Ana María) y a la hija y al hijo (María Luisa y yo) o cuando no estaba con nosotros María Luisa, al médico, la enfermera y el enfermo (Juan, Ana María y yo, en ese orden) juego en que se tocaban partes indebidas del "paciente", como el ombligo o la barriga.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aun cuando nos ingeniábamos para que la relación de juegos y amistad continuara, el constante control de la madre de la niña, unido al control que de pronto comenzó a ejercer la yaya, cada vez nos era más difícil continuar con nuestras prácticas infantiles cargadas de nervio e ingenuidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así, cuando nos fuimos, el contacto se había devaluado a cómplices miradas preñadas de la intención de que todo volviese a ser como al principio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Doce años más tarde, de paso por aquel balneario chileno, fui a visitar a Ana María. Medía al menos una cabeza más que yo y se había convertido en una jovencita muy atractiva, pero casi no tuvimos nada que decirnos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-505782772334685463?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/505782772334685463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=505782772334685463' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/505782772334685463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/505782772334685463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/06/ana-maria-escribano-bradley.html' title='ANA MARIA ESCRIBANO BRADLEY'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SjynsxezktI/AAAAAAAACto/5wcVlzCvGVA/s72-c/anamaria.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-7400446595304313237</id><published>2009-06-12T00:42:00.004+02:00</published><updated>2009-06-12T00:53:50.026+02:00</updated><title type='text'>G L O R I A</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SjGIgzlw31I/AAAAAAAACs4/ABX-YWOm2nw/s1600-h/GLORIA.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 116px; height: 284px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SjGIgzlw31I/AAAAAAAACs4/ABX-YWOm2nw/s400/GLORIA.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5346204329851281234" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;Un once de junio me enteré de la muerte de Gloria. De eso hacen ahora veintitres años. Trabajaba aquellos días como redactor del diario El Expreso en Ciudad Bolívar, Venezuela.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me llamó Juan, mi hermano desde Caracas y me comentó que Gloria había fallecido sorpresivamente en su casa mientras conversaba con su hermana Carmen en Viña del Mar, Chile.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Pero quién era esa tal Gloria, se preguntarán ustedes?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pues Gloria era mi &lt;b&gt;MADRASTRA&lt;/b&gt;, así, con mayúsculas y en negrita.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A vuelo de pájaro, podría atreverme a decir que la felicidad pocas veces golpeó su puerta y las escasas veces que lo hizo fue efímera y terminó en amargura. Sin embargo, pese a que tenía un caracter muy fuerte, quizás la paciencia y su enorme capacidad para perdonar fueron sus mayores virtudes, aparte de tener unas manos de oro en la cocina, en especial con las cosas dulces, así, en ocasiones con muy pocas cosas, era capaz de hacer unos platos que sabían a gloria, o sea a su nombre, aunque realmente Gloria no era su identificación ni legal ni baustimal, sino un apodo que ella misma se había puesto por la evidente vergüenza que cargaba sobre sus hombros con el nombre que sus padres le habían impuesto: Rosa Guacolda (donde estés, si es que estás en algún sitio, te ruego que me perdones esta infidencia y si esta noche el cielo se tiñe de rojo, habré recibido el mensaje de tu abochornado rubor.).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El primer contacto con Gloria fue estupendísimo. Yo tenía seis años. Mi padre que acababa de anular su matrimonio, nos llevó a un parque de atracciones y Gloria que ya era su novia se portó a la altura de un niño de nuestra edad, luego fuimos a cenar y tuvo una actitud tan tierna y maternal, que desdecía radicalmente las advertencias de mi abuela de que esa "bruja", quería apartar a mi padre de su madre (ella) y de sus hijos (nosotros). Así pequeño y todo, desde mi perspectiva simple e ingenua, creo que percibí deseos no solamente de dar cariño, sino también de recibirlo. Ni mi hermano ni yo veíamos en esa mujer joven y guapa, dulce y cariñosa, al enemigo solapado que espera el instante oportuno de dar el zarpazo y arrancar a mi padre de nuestro lado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esa sensación la seguimos teniendo hasta que regresaron de su viaje de Luna de Miel. Nada más llegar, Gloria fue a buscarnos al colegio y la explosión de alegría la expresamos a dúo Juan y yo seguidos luego por toda la chiquillería con agudos gritos de "¡Viva la novia! ¡Viva la novia!".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue quizás la última vez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde ese día, entre mi buena abuela, que defendía a su manera la primacía que creía tener sobre mi padre y Walt Disney que con películas como La Blancanieves y La Cenicienta, le daba un apoyo moral indecible a la matrona, llegaron a inculcarnos de tal forma la idea primero y la convicción después, de que Gloria era un ser malvado, egoísta y pendenciero, que de aborrecerla, pasamos a odiarla de tal forma, que el infierno en el que convertimos su vida, lo fue también para nosotros, reconvertidos en reptiles siempre al acecho para inyectarle el terrible veneno del desprecio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entre mi abuela y nosotros le hicimos, literalmente la vida imposible. Por ejemplo mi hermano y yo nos marchábamos de casa exigiendo como condición para regresar el que ella se fuera y ella, sabiendo la importancia que cada uno tenía para mi padre, prefería batirse en retirada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fueron once o doce años contínuos de rechazo total, de intentos casi desesperados por su parte por recuperar aquel cariño efímero y muy pasajero del primer encuentro y como una manera de salir de aquel escenario en el que desde mi punto de vista aquella mujer al que un maldito médico le arrebató la posibilidad de ser madre y a la que el destino le arrancó brutalmente al más querido y allegado de sus sobrinos, de dieciocho años, cogí mis cosas y me vine a Barcelona.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un año solo no solamente hizo que aflorara en mi espíritu la nostalgia familiar, sino que además emergiera una asombrosa añoranza por la madrastra, muy tenue, eso sí, superficial, tal vez, pero añoranza a fin de cuentas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al regresar al lar familiar, éste se había trasladado a un sitio paradisíaco, en medio de un parque, con bosques, con río, con campo de golf.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los cuatro años siguientes, alejada físicamente mi abuela, fueron tiempos de llevárnosla bien con Gloria. Quizás lo adecuado sea decir que la llegamos a tolerar. Incluso en ocasiones a defender ante la andanada de ataques verbales en su contra que debíamos escuchar cuando íbamos de visita a casa de la abuela.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En esos cuatro años, nuestras noviecillas vieron siempre en ella a una aliada formidable en la juvenil convicción de que el amor es eterno y que sus buenos oficios serían suficientes para lograr nuestra fidelidad, pero con Gloria o sin ella, la fidelidad duraba hasta que duraba ( y ojo, que en más de una ocasión el fallo estuvo de parte de la joven damita de turno).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Gloria demostró con nosotros y nuestras amistades, que era amiga de todos y se comportó respecto a nosotros, como la madre que cuida a los cachorros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Cómo nos aconsejaba Gloria en asuntos amorosos! Y es que era tremendamente equilibrada e inteligente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego, cuando formé mi propia familia muy lejos del clan paterno, la relación se normalizó, aunque en cada discusión propia de cualquier núcleo familiar, no sé por qué, resurgía de manera incontrolable, toda esa hilera de años de  constante lavado cerebral en su contra y muchas veces intercambios de palabras sin mayor importancia, terminaban convirtiéndose en agrias e hirientes discusiones. Luego la distancia no dejaba lugar a una reconciliación presencial.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y en una de esas extrañas e indeseadas situaciones, me enteré aquel once de junio de 1986, que Gloria había muerto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy, sin presiones, con la objetividad que regala el tiempo y aplacadas las pasiones por la madurez, me doy cuenta de que si se lo hubiésemos permitido, recordaríamos a Gloria como a una madre estupenda.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-7400446595304313237?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/7400446595304313237/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=7400446595304313237' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/7400446595304313237'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/7400446595304313237'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/06/g-l-o-r-i.html' title='G L O R I A'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SjGIgzlw31I/AAAAAAAACs4/ABX-YWOm2nw/s72-c/GLORIA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-3459096030357353371</id><published>2009-06-10T18:58:00.002+02:00</published><updated>2009-06-10T18:59:40.268+02:00</updated><title type='text'>La muerte todo lo cura</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Si_mcTOiBxI/AAAAAAAACsw/n4cz1mUjOO8/s1600-h/El_bello_roncante.JPG"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 269px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Si_mcTOiBxI/AAAAAAAACsw/n4cz1mUjOO8/s400/El_bello_roncante.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345744656584017682" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Después de tantos años de matrimonio, 33 para ser preciso, resulta que en opinión de mi mujer, las pocas noviecillas que he tenido en mi vida de soltero, no más de ochenta y siete, os lo juro, han sido unas afortunadas al no haberse casado conmigo ¡Una lotería se han sacado las chavalas, vamos!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No ha sido por las  insignificantes ventosidades estomacales  porque esa es una cualidad que tengo desde que éramos novios, amén que ahora mis hijos pequeños que de pequeños, con esa altura que me sobrepasa toda una cabeza, no son tan pequeños, las sueltan como si tuvieran en las pompis una ametralladora, mientras que yo no tengo más, guardando el simil, que una simple pistola de repetición.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tampoco lo es porque sea poco cariñoso con ella, porque a decir verdad -y que quede solo entre vosotros y yo- en ocasiones me pongo hasta empalagoso.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tampoco se queja de que no le haya sembrado las semillas de la vida en su maravilloso y productivo vientre, que con cinco retoños han poblado el lar familiar y además algunos de ellos se han encargado de prolongar nuestra sangre hacia el futuro, con cuatro -de momento- preciosas criaturas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tampoco lo dice porque sea feo, porque sin que mi apasible rostro alcance la perfección lineal de un Boris Karloff, ni tengan mis ojos la intensidad de los de Peter Lorre, tampoco es que no tenga alguna gracia. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;No, por ahí no va la cosa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pues el caso es que resulta que ahora a la señora de mi casa, o sea mi mujer, le molestan mis ronquidos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dice que no la dejo dormir y en eso la apoya mi hija, que es una noctámbula casera donde las haya y que ahora para hacer causa común con su madre, achaca ese noctambulismo casi innato, a mis inocentes ronquidos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Bien es cierto que ya van dos señoras de las plantas superiores de la finca que se han pasado por la casa, sugiriendo a mi mujer -entre damas se entienden mejor- que me de algo para los ronquidos porque de lo contrario la comunidad pedirá un medidor de decibelios y actuará en consecuencia según el nivel de ruidos que detecten a mis ronquidos. Pero eso puede ser una invención de mi mujer y de su natural cómplice, mi hija.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que ya mi media naranja tiene un motivo para recriminarme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero lo que a mí más me molesta es que lo de mis ronquidos no es una tema nuevo. Hará cosa de ocho años, mientras visitaba a mi médico de cabecera para un control habitual de la hipertensión y del colesterol y cuando el médico, un hombre bastante mayor, serio y buen profesional se felicitaba por los buenos resultados obtenidos con la medicación, mi mujer le soltó -repito, de esto hacen más de ocho años- que yo roncaba con tal intensidad que no la dejaba dormir. El buen galeno la miró unos instantes y luego con sus formas pausadas le informó "yo también ronco, señora". Traspuesta como quedó mi adorada mujer, se tardó unos segundos en reaccionar, hasta que le conminó a dar una salida al caso. "Algo habrá que solucione el problema", le dijo. Y el buen hombre -¡Cómo aprecio a aquel genio de la medicina catalana!- garabateó unas letras ilegibles en un pequeño papel blanco y se lo extendió a ella, comentándole que eso lo encontraría en cualquier ferretería. Le había recomendado  tapones para los oídos*.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aunque en aquellos días, como se sentía ultrajada por el facultativo, no compró los tapones de oídos, sin más animo que el de ayudarla le sugiero que esta vez sí los compre y los use.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(*) La otra solución que le dio el médico fue que esperara a que yo falleciera, momento desde el cual ya nunca más la atormentaría el maleficios de mis ronquidos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-3459096030357353371?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/3459096030357353371/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=3459096030357353371' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3459096030357353371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3459096030357353371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/06/la-muerte-todo-lo-cura.html' title='La muerte todo lo cura'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Si_mcTOiBxI/AAAAAAAACsw/n4cz1mUjOO8/s72-c/El_bello_roncante.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-6065110499716377258</id><published>2009-05-23T15:08:00.003+02:00</published><updated>2009-05-23T15:28:15.364+02:00</updated><title type='text'>La Universidad de Concepción</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/O3GMsCfPGs4&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;color1=0x234900&amp;color2=0x4e9e00"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/O3GMsCfPGs4&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;color1=0x234900&amp;color2=0x4e9e00" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;La dejé a principios de 1973, después de haber ido y recorrido sus instalaciones diariamente. Allí se generaron grandes amistades que luego se las llevó el viento y otras más grandes aún, que perduran con el paso de los años, moderadas por la distancia y maduradas por el tiempo.&lt;div&gt;Desde entonces, son pocas las veces que he hablado de &lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;MI &lt;/span&gt;universidad, la de Concepción, pero no porque no me apetezca, no porque carezca de anécdotas, no porque no la recuerde con enorme nostalgia, sino principalmente porque uno se hace viejo y a los que nos hacemos viejos se nos deja hablar, pero no se nos escucha y para hablar del sitio donde se adquirió una profesión, se requiere una audiencia fiel, atenta e interesada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy me he bañado en uno de sus símbolos más representativos. Fue navegando por internet (la edad que avanza -que no es lo mismo que avanzada edad-  y se encarniza con arrugas, no me impide mantenerme al día) cuando he pensado en el himno de aquella añorada casa de estudios superiores chilena, lo he buscado en &lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt;youtube &lt;/span&gt;y ahora lo&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: bold;"&gt; &lt;/span&gt;cuelgo en éste, mi blog de experiencias personales, por si alguna otra persona quiere encontrarlo, para que disponga de un enlace más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-6065110499716377258?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/6065110499716377258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=6065110499716377258' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6065110499716377258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6065110499716377258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/05/la-universidad-de-concepcion.html' title='La Universidad de Concepción'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-5243790352453952885</id><published>2009-05-22T12:06:00.000+02:00</published><updated>2009-05-22T12:07:46.207+02:00</updated><title type='text'>Tome nota señor Gabilondo sobre algunas ligerezas</title><content type='html'>Según las épocas del año, uno se encuentra con gente ligera de ropas o cuando se viaja, ligera de equipajes o cuando buscas ligue de pago, ligera de cascos, pero en el submundo en el que me muevo desde hace algunos años, hay gente que siempre y en cualquier ocasión anda ligera de educación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-5243790352453952885?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/5243790352453952885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=5243790352453952885' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5243790352453952885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5243790352453952885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/05/tome-nota-senor-gabilondo-sobre-algunas.html' title='Tome nota señor Gabilondo sobre algunas ligerezas'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-4642548187205583470</id><published>2009-05-18T23:38:00.002+02:00</published><updated>2009-05-18T23:40:08.096+02:00</updated><title type='text'>El piso de Almería</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ShHVok1Kc9I/AAAAAAAACng/N3tXfcFCtNQ/s1600-h/almeria.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 333px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ShHVok1Kc9I/AAAAAAAACng/N3tXfcFCtNQ/s400/almeria.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337281926468891602" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Poca historia tiene el piso de Almería, porque estuvimos en él solamente de pasada, un par de semanas, no más, aunque había sido la residencia de mis hijos mayores durante dos años.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poco comunicativos por naturaleza, durante las conversaciones telefónicas que manteníamos periódicamente mientras vivimos en Barcelona, uno de los temas que nuna pudimos profundizar era el relativo al piso que habían alquilado en la Av. del Mediterráneo, justo donde comenzaba la subida hacia el Hospital Torrecárdenas pasando por el Centro Comercial del Alcampo. Y es que siempre que les tocábamos el tema, les poníamos de mal humor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A poco de irnos a vivir a Almería para lo cual utilizaríamos su vivienda mientras terminábamos de instalarnos, viajaron a nuestra casa y con la mayor naturalidad del mundo nos contaron que la casa tenía fantasmas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La fantasía e imaginación que siempre les había caracterizado probablemente estaba presente en esa, digamos, confesión.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nos contaron, por ejemplo, que por las noches, las puertas se abrían y cerraban... El viento, sin duda, les jugaba malas pasadas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un compañero de la Brigada y de piso, lo había dejado, aterrorizado, al despertar con alguien sobre él, intentando ahorcarle (sin que obviamente mis hijos que acudieron a su llamada de auxilio encontrasen a nadie ni sobre ni debajo del chaval)... Una pesadilla, obviamente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La gente que según nos decían, poblaba el piso en forma de raudas sombras, o era producto de su ya mencionada imaginación o simplemente producida por el juego de luces y sombras, provenientes de la calle.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo cierto es que al llegar, dos cosas nos llamaron mucho la atención. Una era el ambiente sombrío del piso, pese a los amplios ventanales que recibían toda la luz exterior a raudales y la otra, la pestilencia que provenía de la cocina.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo del ambiente sombrío no tenía explicación, pero el mal olor de la cocina, se lo achacamos, como es natural, a la falta de cuidado de los chicos para mantener aseado aquel cuarto, cosa extraña, porque todo estaba limpio, cada cosa en su sitio y no había basura... No obstante, mi mujer y yo nos dedicamos un par de días a buscar el epicentro de la hediondez, desarmando incluso los sifones del fregadero. Al tercer día, en que la cocina debía oler a lejía y a desodorante ambiental de tanto que la habíamos restregado, notamos cómo miles de gusanos emergían de las cuatro paredes cayendo al suelo donde por su cantidad era difícil eliminarlos. Entonces salimos a comprar un insecticida, pero al llegar, no había ni rastro de aquellos asquerosos e inquietos pequeños bichos blancos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A partir de aquella noche, tanto puertas como persianas comenzaron a dar unos tremendos golpes y lo que es más extraño, a abrirse inexplicablemente las puertas de las habitaciones, cerradas con llave por dentro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La sorpresa fue, sin embargo amortiguada por unos días a raíz del asombro producido por los atentados del 11-M, que ocurrieron justo una semana antes de irnos a vivir a nuestra propia casa, cerca de la playa, a la que ciertamente, también se fueron nuestros hijos mayores.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dos o tres días antes de la mudanza, uno de los peques que hacía sus necesidades sólidas en el cuarto de baño con la puerta abierta, llamó la atención de mi mujer sobre el hombre que se paseaba arriba y abajo por el pasillo que iba y venía de la cocina. La buena costumbre de los hijos menores de jamás mentir, aterrorizó a mi mujer, la que en efecto alcanzó a ver la espalda de un sujeto que cruzaba por el umbral de la puerta de la cocina. Al mirar, no había nadie, aunque las paredes y el suelo volvían a estar repletos de aquellos miserables gusanillos carroñeros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El último día allí, cuando ya todo estaba en la nueva casa, fuimos mi hija y yo a buscar unacaja que se nos había quedado rezagada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Serían las ocho de la tarde. Cogimos aquella caja que estaba en la primera habitación, a la derecha del pasillo que llevaba a la cocina y al salir para marcharnos, ambos vimos aquella silueta alta, al fondo, bajo el marco de la puerta de aquella extraña cocina. Una silueta que nos dejó mudos y tiesos del miedo, pero que al moverse, como flotando a gran rapidéz hacia nosotros, nos hizo reaccionar y correr hacia la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al intentar cerrarla, vimos aquello casi sobre nosotros y entre mi hija y yo tuvimos dificultades para terminar de cerrar y echar la llave.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con la caja que tendría algo muy valioso que no queríamos dejarla ni en aquellas circunstancias, corrimos escalera abajo, las cinco plantas que nos separaban de la calle.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero en medio nos cruzamos con una anciana que subía dando grandes saltos, con una cruz en la mano y gritando...:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Atrás maldito! ¡En el nombre de Cristo, atrás maldito!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ni nos entretuvimos en averiguar qué quería decir la anciana ni tuvimos interés después en querer saber qué diablos había en aquel piso de apariencia tan normal, tan amplio, tan cómodamente distribuido y de diseño tan grato que habían alquilado mis hijos a precio de verdadera ganga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-4642548187205583470?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/4642548187205583470/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=4642548187205583470' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4642548187205583470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4642548187205583470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/05/el-piso-de-almeria.html' title='El piso de Almería'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ShHVok1Kc9I/AAAAAAAACng/N3tXfcFCtNQ/s72-c/almeria.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-3302536527940799202</id><published>2009-05-06T23:05:00.002+02:00</published><updated>2009-05-06T23:11:40.049+02:00</updated><title type='text'>La eterna juventud</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SgH9AToCeYI/AAAAAAAAClo/kKIsMF830oU/s1600-h/fuente.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 241px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332821615493413250" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SgH9AToCeYI/AAAAAAAAClo/kKIsMF830oU/s320/fuente.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;La juventud suele ser brevemente larga.&lt;br /&gt;Y es que en esa etapa que corrobora magistralmente la teoría de la relatividad obsequiada al mundo por la genialidad de Albert Einstein, existen momentos y personas cuya fugacidad se estira de tal manera en los recuerdos, que parecen formar parte de la totalidad de la existencia.&lt;br /&gt;Tal vez por eso el primer amor siempre ronda inquieto en la memoria y emerge sorpresivo en el alma y lo que en un momento fue una anécdota más en la vida, termina por perfilarse como parte de esa vida, algo así como una poderosa piedra angular, tan frágil no obstante, que basta conque años más tarde, se enfrente ese acariciado y meloso pasaje a una hipotética y casual realidad, para que todo se desvanezca como una pompa de jabón.&lt;br /&gt;　&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Una historia parcial de Blancanieves, sin enanos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SgH75So9qAI/AAAAAAAAClg/5YvLVu3yedM/s1600-h/Lamadrastra.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 312px; FLOAT: left; HEIGHT: 387px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332820395458144258" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SgH75So9qAI/AAAAAAAAClg/5YvLVu3yedM/s400/Lamadrastra.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;Lo que voy a contar no pasa de ser una historia sin principio ni final, pero que me sorprendió entonces y me sigue sorprendiendo hoy, por una cierta similitud con el cuento de Blancanieves y los siete enanitos, aunque sin ninguno de estos ocho personajes como protagonistas.&lt;br /&gt;Esta historia, por contra, la vivieron a partir de 1967 mi madrastra, que era una mujer muy guapa y la señora de Prat, que también era una mujer muy guapa, tanto que su presencia, en mis primeros años de juventud, me inquietaba enormemente... hasta el punto que tuve amores con una de sus hijas, la más parecida a ella.&lt;br /&gt;La cosa es que mi madrastra en el entorno donde habíamos vivido hasta entonces y en su círculo mediato e inmediato, no tenía rival que le hiciese sombra.&lt;br /&gt;La señora de Prat, asimismo, había crecido en un pueblo donde nunca nadie había puesto en duda su innegable hermosura.&lt;br /&gt;Sin embargo, hete aquí que el cruel destino quiso un día que por cosas de la vida, mi madrastra y la familia toda, tuviéramos que ir a vivir a ese pueblo -añorado y querido ciertamente- y la crueldad de ese destino fue aún más allá de lo humanamente permisible, desde el momento que permitió que ambas damas, mi madrastra y la señora de Prat, se enteraran, la primera que en el pueblo de destino había una mujer admirada por su belleza y la segunda que su territorio sería invadido por una sujeta que le podría arrebatar un cetro que había ostentado durante muchos años.&lt;br /&gt;Así, un buen día llegó mi madrastra al pueblo (junto a nosotros obviamente) sin que se fuera la otra y estoy seguro que ambas, cada día y a cada instante, requerían de su espejo una respuesta acerca de quién de las dos era la más bella del lugar, sin obtener respuesta me figuro.&lt;br /&gt;La cosa es que a pesar de que mi padre y el señor Prat, el marido de la señora Prat, eran más que jefe y subalterno, amigos por el común origen catalán y que yo, como os dije, tuve amores oficiosos con su bella segunda hija, mi madrastra y la señora de Prat en seis años jamás cruzaron sus caminos ni pisaron sus zapatos por donde antes habían pisado los de la otra y lo que aún tiene más delito, se odiaban visceralmente sin haberse llegado a conocer.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-3302536527940799202?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/3302536527940799202/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=3302536527940799202' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3302536527940799202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3302536527940799202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/05/la-eterna-juventud.html' title='La eterna juventud'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SgH9AToCeYI/AAAAAAAAClo/kKIsMF830oU/s72-c/fuente.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-3234654120697484672</id><published>2009-04-30T08:21:00.003+02:00</published><updated>2009-07-26T12:45:23.063+02:00</updated><title type='text'>La "Nené" Vazquez</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SflDp9FZUaI/AAAAAAAACjY/-3GWWUJB9SI/s1600-h/NENE.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 143px; FLOAT: right; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5330366022020583842" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SflDp9FZUaI/AAAAAAAACjY/-3GWWUJB9SI/s400/NENE.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;De esto, hacen algo así como 44 años, lapso que demuestra no solamente el tiempo transcurrido, sino que me hago viejo a pasos forzados. &lt;div&gt;Pero ni es la edad ni la relatividad del tiempo lo que hoy quería abordar, sino la figura etérea a estas alturas, de una chavala chilena, de origen hispano, si mal no recuerdo, a la que conocí muy poquito, pero a quien dediqué, no obstante, la parte del libro que escribí junto a mi amigo Jaime Hales, allá por 1965.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se llamaba "Nené" Vázquez. Era alta, muy alta y su figura se adelgazaba según se fuera subiendo la vista, o sea que tenía unas piernas gruesas y muy bien hechas, un culo bastante bien provisto, una cintura sensualmente estrecha y en el camino hacia su cabeza, hay que decir que uno se encontraba conque la naturaleza había sido bastante egoísta al momento de dotarla de sus glándulas mamarias. Pero ¡ojo! que en su conjunto "Nené" -no me viene a la cabeza el nombre de pila para nada- era muy atractiva y además tenía un rostro que a pesar de sus gruesas gafas para la miopía, era bastante agraciado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A sus dieciséis años de entonces, parecía tener 18 ó 20, contaba con una inteligencia muy desarrollada, un sentido artístico muy claro y convencido, y, lamentablemente porque no le hacía falta hacerlo, se había rodeado de un halo bohemio, que le restaba algo de naturalidad a sus cualidades.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ni recuerdo cuándo la conocí y apenas  la última vez que la vi. Solo sé que me gustaba, lejos eso sí de cualquier sentimiento, como mujer y como persona. La veía tan segura de sí misma, que quería verme en su espejo, aunque al final tuve la sensación de que en esa armadura de autodominio, se escondía un ser frágil e inseguro y peor, aún, atenazado por una incipiente depresión.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entró en mi vida, creo que a través de mi hermano Juan, cuando Jaime y yo ultimábamos los detalles previos a la publicación de nuestro "Literatura de Gente Joven". Y uno de esos detalles era concretar a quién dedicaríamos aquella edición. Jaime lo tenía claro en su falta de claridad. Estamparía en letras de molde para la eternidad a Teresita, un nombre sin más cuerpo y más alma que las que le dio mi amigo a través de sus sueños que le llevaban por los caminos de un perfecto amor utópico.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Yo, más pragmático y que aún no conocía a Claudia, el primer amor de mi vida a la que sin duda se lo hubiese dedicado, quise agradecer la presencia en aquel momento de "Nené", sus consejos, su amistad y su cuerpo que me volvía loco, principalmente después de haberla  visto en biquini, permití que se plasmara la única opción que me pareció lógica, es decir, dedicarle a ella el libro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando le comuniqué mi decisión, recuerdo que la chavala, que pocas veces sonreía, se puso muy contenta, tanto que a veces pienso que al igual como me sucedía a mí, yo también le gustaba sin que los sentimientos la entorpecieran.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, aquella amistad fue fugaz. Un día indeterminado dejé de verla y mucho tiempo después, después incluso de haber regresado de Madrid, en otro día indeterminado, la encontré sentada al borde del estero Marga-Marga en Viña del Mar. Iba completamente vestida de negro y lloraba desconsoladamente. La saludé con un par de besos, le pregunté qué le sucedía y no me respondió. Con su silencio supe que quería buscar refugio en su propia tristeza y soledad. Le acaricié el cabello y me aparté de "Nené" Vázquez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Algo supe de ella no hace mucho. Creo que se dedica a una de las especialidades del mundo del cine europeo con bastante éxito.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-3234654120697484672?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/3234654120697484672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=3234654120697484672' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3234654120697484672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3234654120697484672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/04/la-nene-vazquez.html' title='La &quot;Nené&quot; Vazquez'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SflDp9FZUaI/AAAAAAAACjY/-3GWWUJB9SI/s72-c/NENE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-4015317224084781221</id><published>2009-04-18T11:06:00.004+02:00</published><updated>2009-04-18T11:27:38.206+02:00</updated><title type='text'>TENGO UN GATO QUE SE LLAMA COCO</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SemYRYqHzXI/AAAAAAAACgQ/xzumBOIA_wo/s1600-h/DSC_0022.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 266px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5325955458786643314" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SemYRYqHzXI/AAAAAAAACgQ/xzumBOIA_wo/s400/DSC_0022.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;Lo trajeron mis hijos menores desde La Floresta, un pueblo entre Barcelona y Terrassa, hará cosa de un año. Pequeño como un puño , negro como el carbón y ordinario como cualquier gato callejero, a ninguno, sin embargo, nos disgustó.&lt;br /&gt;¡Qué digo! A ninguno no. A mí sí, porque no era muy amigo de gatos, menos habiendo tenido que soportar a nueve felinos, uno de los cuales disfrutaba meándome la ropa. Fue cuando vivíamos en Almería. Para entonces siete eran cachorrillos y como eran siameses no costó distribuirlos. Al meón, que me odiaba, antes de regresar a Terrassa se lo dimos a una señora medio chiflada que ya tenía una multitud de mininos, cincuenta o así y aún no estaba satisfecha y a la pareja de aquel sinvergüenza, que era la mar de cariñosa conmigo, pero que le bastaron dos semanas de no verme por asuntos laborales, para al regresar no reconocerme y darme unos arañazos que hubiese querido matarla, se la regalamos a unos parientes de mi nuera.&lt;br /&gt;Lo cierto es que entonces juré que jamás un gato volvería a cruzar el umbral de nuestra puerta.&lt;br /&gt;Y así fue durante cinco largos años, hasta que los críos se encapricharon con el gato de una amiga que no tenía quién lo adoptara y yo, que tenía problemas con un gato callejero que cada vez que dejaba la moto en la calle se subía al asiento y lo dejaba entre babas y pelos, hecho una mierda, pues no estaba muy contento. No obstante, la opinión de un padre que se hace mayor ya no cuenta y se lo trajeron igualmente&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Semaq62W1SI/AAAAAAAACgY/OgTTWJ4JjTk/s1600-h/DSC03586.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; FLOAT: right; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5325958096484750626" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Semaq62W1SI/AAAAAAAACgY/OgTTWJ4JjTk/s320/DSC03586.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;Coco le pusieron a aquel entrometido pequeñajo recién nacido vulgar y con pelos de erizo que iba de un rincón a otro de la casa temblando como un papel.&lt;br /&gt;Ya lo digo. Está con nosotros desde hace un año y es el ser más cariñoso que haya visto y no sé si será instinto o casualidad, pero me atrevería a decir que Coco es el bicho más inteligente del que tenga memoria.&lt;br /&gt;Todo el día sigue a mi mujer, pero cuando están mis hijos menores, se sube al hombro de cualquiera de ellos y se queda allí el resto de la jornada haciendo las veces de loro de pirata. ¡Y no hay quién lo baje!&lt;br /&gt;Y a mi hija, ¡pobre la niña! el gato sinvergüenza la utiliza de trampolín no solamente para subirse cómodamente sobre cualquier armario, sino también para bajarse. ¡Y no veas lo claramente que se hace entender!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como es negro, no es extraño pisarlo cuando se aventura por los pasillos oscuros. Entonces primero chilla como un gorrino, luego se se esconde y finalmente huye del autor del pisotón y cuando puede se acerca a mi mujer y entre maullidos cortos, miradas recriminatorias hacia el cabrón descuidado y rumorosos gruñidos, parece querer acusarle. Una vez cumplido este ceremonial, se queda tan "pancho" y amigo como siempre del involuntario "pisador".&lt;br /&gt;Cuando quiere comer, se sube sobre el paquete de pienso y da tales maullidos que parece que se estuviera muriendo.&lt;br /&gt;En las mañanas, después de dormir noche tras noche pegado a mi culo, impidiéndome por pudor dejar escapar aquellos satisfactorios vientecillos nocturnos, y tras sonar el primer despertador, no cesa de lamernos la cara a mi mujer y a mí con su fría y rasposa lengua, hasta que nos ve bien despiertos.&lt;br /&gt;Otro acto que se está convirtiendo en rutina es que cuando como al mediodía, usualmente solo porque por motivos de trabajo debo hacerlo bastante temprano, se sube a la silla del costado, se pone en dos patas, pasa una de las delanteras por detrás del respaldo de la silla y la otra la mueve como si conversara, emitiendo unos sonidos roncos. A veces nos da la sensación de que imita las conversaciones de la cena entre mi mujer y yo (la mano detrás del respaldo será para mantenerse en dos patas).&lt;br /&gt;Frente a la tele, es la cabeza más atenta y también debe ser por casualidad, pero cuando hay alguna escena que llame la atención, nos da una rápida mirada y luego continúa observando la caja tonta.&lt;br /&gt;Antes de irnos a dormir, se acerca a cada uno de nosotros, espera una caricia a modo de "buenas noches" y ya lo digo, espera que me acueste y se acurruca pegado a mi culo.&lt;br /&gt;Ese es Coco.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-4015317224084781221?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/4015317224084781221/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=4015317224084781221' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4015317224084781221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4015317224084781221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/04/tengo-un-gato-que-se-llama-coco.html' title='TENGO UN GATO QUE SE LLAMA COCO'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SemYRYqHzXI/AAAAAAAACgQ/xzumBOIA_wo/s72-c/DSC_0022.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-5421859842538098368</id><published>2009-03-21T17:42:00.002+01:00</published><updated>2009-03-21T17:45:27.008+01:00</updated><title type='text'>Eco... co... co... co... co... co...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ScUZoWd6GSI/AAAAAAAACZk/HM9mmyFyu3w/s1600-h/eco.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 269px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ScUZoWd6GSI/AAAAAAAACZk/HM9mmyFyu3w/s400/eco.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5315683116197222690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuando yo tenía diez u once años, tal vez doce, nos ibamos todos los amigos del pueblo a un cerro que tenía un barranco en plena precordillera y desde allí el eco era impresionante. Siempre comenzaba el de voz más aguda... "¡Eco!" y el eco devolvía veinte veces su propio nombre cada vez más distante. Después cada uno de nosotros decía su tontería y el eco la devolvía, porque al no tener sesos, al eco igual le da devolver memeces que genialidades que tonterías.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y al final casi siempre comenzaba una discusión por el turno de quien debía gritar y también casi siempre nos dividíamos en dos grupos y dirimíamos nuestas diferencias a pedradas hasta que a cualquiera de nosotros se le abría una brecha en la cabeza y terminaba haciéndose las curas en la medicatura.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y al día siguiente, de nuevo tan amigos, volvíamos al cerro frente al barranco en plena precordillera, y el de voz más aguda comenzaba... "¡Eco!"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A veces cuando no había discusiones terminábamos jugando al fútbol en un sitio más o menos llano, con cuatro camisas haciendo de porterías y una quinta atada con los cordones de todos los zapatos, de balón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Eran otros tiempos!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy a esa edad, quién más quien menos, se dedica al parkour, al graffitti o al skate, o sea a romperle los cojones a la gente y lo que es aún peor que su práctica, es que hay quien se cree que el parkour, el graffitti o el skate, son una filosofía de vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Hay tontos para todo!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-5421859842538098368?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/5421859842538098368/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=5421859842538098368' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5421859842538098368'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5421859842538098368'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/03/eco-co-co-cococo.html' title='Eco... co... co... co... co... co...'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ScUZoWd6GSI/AAAAAAAACZk/HM9mmyFyu3w/s72-c/eco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-434092056872610173</id><published>2009-03-19T11:42:00.001+01:00</published><updated>2009-03-19T11:43:29.252+01:00</updated><title type='text'>El "maestro" Tito</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ScIhx0puyvI/AAAAAAAACYs/tKQ70DqDxVI/s1600-h/1chabola.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 381px; height: 207px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ScIhx0puyvI/AAAAAAAACYs/tKQ70DqDxVI/s400/1chabola.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5314847650081590002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esto ocurrió cuando yo era muy pequeño, aunque no tanto como para olvidar el incidente que hoy les cuento que emerge entre los recuerdos como una burbuja entre las tinieblas de un pasado muy lejano.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No estoy seguro de dónde vivíamos. Ese detalle no me viene a la memoria, aunque sí el hermoso chalé que habitábamos, ayudado por una antigua fotografía en la que aparecemos en su porche mi hermano, mi abuela y este servidor. En esa imagen llevo pañales de tela y es una de las pocas constancias que tengo de que mi pelo gris era por aquel entonces tan rubio que casi pasaba por blanco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que al lado de la casa había un terreno vacío en cuyo fondo, una familia, el "maestro" Tito, su mujer y su hijo "Pochito", ocupaban una chabola construida con diferentes trozos de madera y unas láminas negras cuyo material ni me debe haber interesado entonces ni sería capaz de recordar hoy.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El "maestro" Tito era un borracho simpático y servicial. Todos los vecinos que desconozco por qué le llamaban "maestro", le encargaban arreglos en el jardín, algún que otro retoque de albañílería y no sé que más, pues solo repito los retazos que recuerdo de las conversaciones de mi padre y mi abuela y las ofertas del buen hombre para ayudar a cambio de la voluntad del vecino.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aunque mi hermano y yo lo teníamos prohibido, nos escapábamos de la casa y nos íbamos a la chabola del "maestro" Tito, que siempre dormía, para jugar con el simpático "Pochito", que nunca llevaba zapatos, al igual que su padre y su madre. Aquella infravivienda siempre combinaba tres olores básicos, el primero, a mierda, porque seguramente la familia hacía sus necesidades en algún rincón cercano a su morada, el segundo, un fuerte olor a vino o halitosis de vino y el tercero a café muy fuerte. Siempre había humo dentro de la chabola.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un día la chabola fue derribada por unos obreros y la policía se llevó al "maestro" Tito.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No había robado, si es lo que pensáis. Lo que sucedió es que un sábado por la mañana se fue mi padre a la chabola y le llevó unos zapatos al "Pochito".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las exclamaciones de agradecimiento del "maestro" y de su mujer las escuchábamos desde la casa. Pero cuando no hacía mucho que mi padre había regresado expresada la satisfacción en su rostro, los alaridos del "Pochito" y de su madre, hicieron que todos corriésemos a su humilde vivienda. También lo hicieron los vecinos más cercanos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Allí estaba el "maestro" Tito explicando a gritos para que se le escuchara por sobre los alaridos del niño y la mujer, que los zapatos le habían quedado chicos. Lo espeluznante es que con una navaja ya había cortado varias rebanadas de carne de aquellos callosos piesecitos de niño, para que le cupiera el calzado recién regalado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ese fue el único día que vi a mi padre golpeando a alguien.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nunca más volvimos a saber de aquellos vecinos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-434092056872610173?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/434092056872610173/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=434092056872610173' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/434092056872610173'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/434092056872610173'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/03/el-maestro-tito.html' title='El &quot;maestro&quot; Tito'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ScIhx0puyvI/AAAAAAAACYs/tKQ70DqDxVI/s72-c/1chabola.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-1967859382714578906</id><published>2009-03-19T11:31:00.002+01:00</published><updated>2009-03-19T11:31:52.039+01:00</updated><title type='text'>La colonia del tío Lautaro</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ScIfEtdn_VI/AAAAAAAACYk/1ntY-qcWirc/s1600-h/pedo.bmp"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 376px; height: 277px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ScIfEtdn_VI/AAAAAAAACYk/1ntY-qcWirc/s400/pedo.bmp" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5314844676034395474" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuando mi padre se casó en segundas nupcias, la familia aumentó una barbaridad con los nuevos parientes políticos. Que si primos políticos, que si tíos políticos, que si abuela política, incluso que si madre política (léase madrastra). Con tanto pariente político, aquello parecía el Congreso de los Diputados, con la diferencia de que en la nueva familia no había ni sinvergüenzas ni corruptos, simplemente nuevos parientes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que mi nueva madre política, tenía educación, modales, porte y aspecto de mujer de la alta sociedad. Pero su madre, mi nueva abuela política, pese a tenirse el pelo de rubio y pintarse un lunar en la cara al estilo María Félix (Marlene Dietricht, decía la buena señora, para desmarcarse del perraje mexicano), su clase humilde se le salía hasta con el sudor y sus mismos ademanes y comportamientos exagerados, no hacían más que delatarla cruelmente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que mi nueva abuela política, tenía dos hermanos, uno, Lautaro, escondido porque su humildad era latente y otro, que ni siquiera el nombre sé, que estaba aún más escondido porque, dicen, a la humildad le añadía la vulgaridad y la ordinariez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hecho el preámbulo, a los que soy muy aficionado, contaré que cuando cumplí los diecisiete años y nos aprestábamos mi padre y yo para irnos al cine, se aparecieron por la casa el tío Lautaro, que había salido inconsultamente de su escondrijo, su mujer, la tía Mary, una señora flaquita y pequeñaja y siempre sonriente y su cuñada, o sea la hermana de la tía Mary, la tía Inés, también flaquita, también pequeñaja, también siempre sonriente, pero con una joroba enorme que mi hermano y yo, para su desgracia, aunque siempre lo aceptaba con paciencia, tocábamos porque alguien un día nos dijo que tocar la joroba de un jorobado, daba mucha suerte.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que los tíos políticos me llevaban de regalo, una colonia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Debo decir que estaba en una etapa de mi vida donde lo presumido no me lo quitaba nadie. Zapatos, pantalones, camisas, polos, calcetines, calzoncillos, todo era de marca, lo mismo que los jabones y las colonias, menos el champú, porque mi padre tenía la manía de creer que el mejor champú era el de perros y durante años todos, menos mi madrastra, nos lavamos el pelo con champú para perros (¡Y no veas cómo picaba el cuero cabelludo!)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A lo que iba. Los tíos Lautaro, Mary e Inés, me llevaron una colonia que venía en una botella que parecía un biberón y estaba coronado con una enorme y ordinaria tapa de baquelita azul celeste.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo agradecí con la hipocrecía que dictaban entonces las normas sociales y les hice ver que aquella mierda era justo lo que hacía mucho tiempo necesitaba. Pedí permiso para ir a guardarla (para cuando se fueran tirarla), pero los tres comenzaron a insistir "póntela, Ricardito, que es muy rica, póntela" y claro no quería yo mostrarme despreciativo cuando acababa de informarles que iba de salida al cine con mi padre. Abrí rápidamente el frasco, me eché unas gotas y me las esparcí por la cara.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Qué asco, señoras y señores míos!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aquello era penetrante, fuerte, vulgar y ni siquiera por ver la cara de satisfacción de los tíos, pude disimular mi perplejidad. Corrí al baño y por más que me lavé la cara con agua y jabón, el olor no se fue.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando íbamos al cine, mi padre entre risas, me obligó a sacar la cabeza por la ventana y en la sala se sentó en la misma fila que yo, pero al otro extremo. En menos de tres minutos, la gente que me rodeaba, con mucho disimulo se fue moviendo. El único que no podía huir de mi era yo mismo, pero no todo, porque parte de mí, una buena parte por cierto, salió espontáneamente por mi boca en forma de vómito.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por culpa de la colonia ese día no pudimos ver la película y como si fuera el mismísimo Pulgarcito, dejé una hilera de comida mal digerida desde mi butaca hasta los lavabos pero de nada me sirvió el rastro, porque no regresé a mi puesto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando quise tirar la colonia no la encontré. Presumo que mi madrastra lo habría hecho nada más oler su aromático contenido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-1967859382714578906?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/1967859382714578906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=1967859382714578906' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/1967859382714578906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/1967859382714578906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/03/la-colonia-del-tio-lautaro.html' title='La colonia del tío Lautaro'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ScIfEtdn_VI/AAAAAAAACYk/1ntY-qcWirc/s72-c/pedo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-4426512444115765934</id><published>2009-03-07T01:42:00.003+01:00</published><updated>2011-05-18T23:38:00.877+02:00</updated><title type='text'>Al guateque con Maribel</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SbHDkVdSbkI/AAAAAAAACUg/GYlFkcFw9Tc/s1600-h/mariz.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="400" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310240464649219650" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SbHDkVdSbkI/AAAAAAAACUg/GYlFkcFw9Tc/s400/mariz.JPG" width="345" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="font-size: medium;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;Lo único que recuerdo de la guapísima&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;Maribel Bofill era la preciosa forma&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: medium;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;de su nariz que he dibujado con mi mal hacer plástico&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De esto hace muchos, muchísimos años, aunque menos que los que tengo si no no hubiese podido ser el protagonista.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue una tontería como suelen serlo todas las anécdotas de una vida sin importancia, pero la recuerdo con una mezcla de vergüenza y de diversión.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Caminaba no sé por qué calle de Barcelona cuando una voz de mujer llamó mi atención.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡Ricardo! -Lo hizo a mis espaldas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me volví y me encontré cara a cara con Nuria, la mujer de Antonio Bofill, un buen amigo de mi padre. No la veía desde que había entrado en la pubertad, aunque nunca hasta hoy me había preguntado cómo logró reconocerme, y más aún, estando de espaldas, aunque debo reconocer que mi forma de caminar es algo peculiar. En fin, tan peculiar que hasta mis hijos en ocasiones me imitan para entretenimiento de sus amistades.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que estuvimos hablando un buen rato y al final, cuando ya había perdido las esperanzas de que lo hiciera, me invitó a su casa a comer.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recordé por el camino que tenía dos pequeñas hijas, Maribel y, creo que la pequeña era Nuri y bueno, cuando entramos en el portal de su casa en la Vía Augusta, venía bajando por las escaleras una chavala guapísima y espectacular.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Te acuerdas del Ricardo?, -le preguntó la señora.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La alegría se reflejó en el rostro de aquel encanto. Un gran abrazo y un par de besos rubricaron el reencuentro con la preciosa Maribel.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con la emoción de enlazar tantos años vacíos, Maribel olvidó a qué iba a la calle y regresó a casa con nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nuri, si es que así se llamaba la pequeñaja, seguía siendo una niña, pero despuntaba a sus trece años, una promisoria belleza.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cuestión es que al día siguiente, un viernes, Maribel iría a un guateque y no se lo pensó dos veces para pedirme que la acompañara. ¿Yo? ¡Pues encantado!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Durante la mañana del viernes iríamos de compras para llevar nuestra aportación a la reunión juvenil.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Madre mía! Aquella noche me acosté vestido y soñé despierto hasta que al dormirme dejé de soñar. Pero mientras estaba consciente de mis idealizaciones, cruzaron por mi mente todo tipo de probabilidades respecto a Maribel, incluso hasta que me pidiera en matrimonio, a lo que yo aceptaría encantado. Lo que sí no llegué a pensar en ningún momento fue con llevármela a la cama, porque para entonces era este servidor muy de avanzada, muy medio hippie, muy intelectualoide, muy de todo, pero a fin de cuentas no era más que un romántico empedernido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A eso de las diez de la mañana -había quedado con Maribel a las once-, me desperté, me vestí, me calcé, me cubrí con una chaqueta y salté a la calle.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya en el bar donde solía degustar mi desayuno americano, café con leche, tostadas con mantequilla y mermelada, un par de huevos fritos con tocino y un buen vaso de zumo de naranja, me habían mirado como bicho raro y posiblemente porque ya tenía la fama de serlo o seguramente porque todo el barrio estaba enterado de que días antes había entregado el libro que había escrito con Jaime Hales, "Literatura de gente joven", a Franco en mano, en el mismísimo Palacio de El Pardo, nadie me dijo nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por la calle también sentí que me miraban y algunas mujeres de cierta edad, lo hacían sin pudor ni reparo. Sin embargo, con mi pelo largo -muy largo para la época- mis gafas de gruesa pasta negra y en general mi aspecto de bohemio, ya me había acostumbrado a las miradas indiscretas... ¿Pero tantas y tan descaradas?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Finalmente llegué caminando a la oificina de mi banco, el Atlántico que por aquellos años estaba situado en la calle Balmes, 4 Bis y en la mirada de sus empleados ví en algunos asombro y en otros, estupor, así a secas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Demás está decir, que como lo había hecho al menos un par de veces antes de entrar al banco, pasé mi mano derecha sobre mi cabello, a ver si había olvidado peinarme, pero lo sentía bien puesto y me tanteaba por los alrededores de la nariz, por si algún moco indiscreto me estuviera jugando una mala pasada, pero... ¡tampoco!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aquel día, como siempre lo hacía con los buenos clientes y yo era uno de ellos, el director me atendió con su misma flema antipática de siempre, pero, posiblemente pensando que retiraría mi suculenta cuenta de aquella oficina si cometía alguna indiscreción, calló como un maldito.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Salí del banco cargando con mi creciente curiosidad y mi dinero, y me dirigí a casa de Maribel y a medio camino, entrando por la Vía Augusta, la vi que venía de frente acompañada Nuri, la peque. La distancia no me impidió notar cómo enrojecían sus rostros y verlas después huir de vuelta a su casa a toda carrera.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Corrí tras ellas, pensando que alguna de las dos había sufrido alguna inportuna indisposición estomacal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Comencé a picar en el timbre del portero y dale y dale, y nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hasta que de pronto me percaté en la manga que salía por debajo de la manga de la chaqueta. ¡Madre mía! No me había puesto la camisa, sino que me había quedado con la parte superior del pijama.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Quise que la tierra me tragara y para querer hundirme definitivamente, miré mis pantalones... eran los del pijama...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Y cómo cantaba aquel pijama con sus grandes cuadros rojos, verdes y blancos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Menos mal que el calzado era el ordinario!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No teneis una idea de lo que me costó dar cada paso de regreso a mi casa. Iba cabizbajo e intentando pensar en la corrida de toros del último domingo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De Maribel -¡y mira que lo intenté!- nunca más supe nada. Ni se ponía al teléfono ni estaba cuando me abría la puerta su madre o su padre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si Maribel Bofill lee esta nota, me gustaría preguntarle... ¿Qué tal estuvo aquel guateque?&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-4426512444115765934?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/4426512444115765934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=4426512444115765934' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4426512444115765934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4426512444115765934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/03/al-guateque-con-maribel.html' title='Al guateque con Maribel'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SbHDkVdSbkI/AAAAAAAACUg/GYlFkcFw9Tc/s72-c/mariz.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-2480575620108802967</id><published>2009-03-06T10:39:00.005+01:00</published><updated>2009-03-06T10:45:57.921+01:00</updated><title type='text'>Cervezas amputadas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SbDwyHxPmcI/AAAAAAAACUI/xDil2CHVN44/s1600-h/puenteangostura.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SbDwyHxPmcI/AAAAAAAACUI/xDil2CHVN44/s400/puenteangostura.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310008704539531714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De esto que hoy traigo a colación, han transcurrido ya veinte años y unos días, dos o tres a lo más, porque ocurrió no sé bien si el 28 de febrero del 89 o los tres o cuatro primero días de marzo. El escenario, Ciudad Bolívar, allá en Venezuela, aquel país maravilloso que me otorgó como regalo de los dioses a mi mujer Norma y en el que vinieron al mundo tres de mis cinco hijos, los mayores, y que me acogió con la generosidad propia del latino y particularmente del guayanés, durante 17 años.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ejercía para entonces el cargo de director del diario La Tarde y aquella jornada verpertina, calurosa como todas las tardes, noches y mañanas bolivarenses, bebía con el fotógrafo y amigo, Marco Yáñez, esposo de otra gran querida amiga, la periodista Irene Carvajal, una tanda de cervezas como lo hacíamos todos los días antes de regresar a la redacción a revelar él sus fotos y a redactar yo mi reportaje.&lt;/div&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SbDwCVy7WBI/AAAAAAAACUA/PuomszMxUss/s400/polar.jpg" style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 94px; height: 350px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310007883670968338" /&gt;&lt;div&gt;Por razones estratégicas que pronto quedarán aclaradas, aquel día habíamos cambiado nuestro habitual bar encaramado en una de las pintorescas callejuelas del centro de la capital guayanesa, enclavado en un cerro que nace en las entrañas mismas del Orinoco y que se eleva justamente a partir del Paseo Orinoco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aquella tarde, nuestro destino fue un gran bar situado al final de la Avda. República, justo a la salida hacia el majestuoso puente colgante sobre el Orinoco que separa los estados Bolívar y Anzoátegui.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El bar estaba camuflado por una cerca de madera poblada de enredaderas. El propietario era amigo de Marco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Allí nadie podría vernos, excepto a quien pudiera entrarle la curiosidad de ver aparcado afuera a un vehículo con grandes pegatinas que lo acreditaban al servicio de la "Prensa".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue en lo único en que no pensamos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tampoco que las sonoras y espontáneas carcajadas de Marco pudiesen llamar la atención a alguien, ni menos si ese alguien estuviera en el interior de un carro de combate.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En fin, que mientras entre chiste y chiste y risa y risa -hasta en los peores momentos teníamos tiempo de bromas, como en aquel cuando el día anterior nos habíamos librado por un pelo de morir asados dentro de un supermercado arrasado por las masas hambrientas- nos bebíamos nuestras heladas "polarcitas", el país había sido puesto en Estado de Sitio y a partir de aquella hora en Toque de Queda, debido a los violentos alzamientos populares que costaron la vida a centenares de personas en una semana (más de tres mil me confirmó ese mismo año, en octubre, el prefecto de la policía de Caracas). Además, el Estado de Sitio incluía una Ley Seca a rajatabla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando la alegría de la cebada fermentada, líquida, aromática y espumosa ya se nos había subido a la cabeza, una especie de temblor de tierra nos puso en guardia y el ruido de un poderoso motor nos hizo saltar lejos de la cerca.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E hicimos bien, porque en cuestión de segundos, la cerca se vino abajo pisoteada por un hermoso, mimetizado y reluciente carro de combate.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Yo no salía de mi asombro y Marco, al que le hizo gracia la situación, se reía con más brío todavía, como si aquella situación  fuera el mejor chiste del día.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Menos mal que el comandante de la pastrulla uniformada era un teniente medio conocido que nos dejó marchar y le "creyó" al propietario del  bar que era aquella una simple reunión de amigos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De vuelta a la redacción nos acompañaron nuestro salvoconducto que nos libraba incluso de una prueba de alcoholemia, nuestra risa, nuestra nueva anécdota y por un trecho no muy corto, aquel carro de combate inoportuno que había amputado de cuajo nuestras ansias de refrescar el interior del cuerpo acalorado.&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SbDvnAiCGEI/AAAAAAAACT4/3Za4RAEQEVU/s400/bolivar.jpg" style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310007414106495042" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-2480575620108802967?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/2480575620108802967/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=2480575620108802967' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/2480575620108802967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/2480575620108802967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/03/cervezas-amputadas_06.html' title='Cervezas amputadas'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SbDwyHxPmcI/AAAAAAAACUI/xDil2CHVN44/s72-c/puenteangostura.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-6943711007172450311</id><published>2009-02-15T22:13:00.009+01:00</published><updated>2009-10-16T20:42:14.444+02:00</updated><title type='text'>Claudia Barraza (2)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Hace muy poco tiempo, el 8 de enero, escribí un crónica sobre Claudia, el primer amor de mi vida. Éramos muy jóvenes y de aquello hace muchos años (1966). Acompañé el trabajo, cargado de melancolía y hermosos recuerdos con un dibujo de lo que yo recordaba de aquella chavala entrañable. Hoy, 15 de febrero, el amigo de toda mi vida, Jaime Hales, entre otras, me ha hecho llegar una foto de Claudia. Fue tomada en el Aeropuerto de Pudahuel en Santiago uno de los tantos días que regresaba, aquí a España. Aunque aquella se presagiaba como una larga estadía, fue finalmente corta como todas las residencias de mi vida. &lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;No recordaba claramente la fisonomía ni el rostro de Claudia y al ver la foto me vino a la memoria su belleza innegable y su sonrisa triste y cariñosa.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Aquí abajo está la foto. Le sigue la misma crónica del 8 de enero.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5303138285684180354" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 326px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SZiILHD6xYI/AAAAAAAACRQ/cBBNjf9fd5U/s400/Claudia.png" border="0" /&gt;La primera novia formal de mi vida se llamaba Claudia Barraza y un segundo apellido muy raro que si Dios quiere recordaré antes de terminar (eso de recordar es un decir para intentar desconocer los estragos que hace la edad en la memoria, porque lo que haré en realidad será buscar a todos los Barraza que aparezan en Google y si alguno de ellos -su hermano Arturo, por ejemplo- tiene ese segundo apellido, lo recordaré).&lt;br /&gt;Fue ese con Claudia, como acabo de decir, el primer noviazgo formal que tuve en mi vida y como lo tuve en Chile, pocos meses antes de regresar a Barcelona, en realidad se llamaba "pololeo".&lt;br /&gt;¡Cómo me gustaba la Claudia! Para entonces bebería las babas por ella. ¡Ya lo creo que sí!&lt;br /&gt;Sin embargo, ese "pololeo" del que guardo tan felices y profundos recuerdos, duró lo que duró la película "El Dr. No" de cuando Sean Connery interpretaba al agente 007.&lt;br /&gt;Sin embargo, todo el proceso y la etapa de amistad anterior y posterior a la relación, fue una episodio que por lo menos podría calificar como de tierno.&lt;br /&gt;La conocí a principios de 1966 durante un paseo mixto entre los chavales del último año de bachillerato del colegio de curas donde estudiaba y las chavalas de un colegio de monjas de la misma congregación donde estudiaba ella. ¡Toda una osadía progre por aquellos años cuando la educación católica veía casi como un delito de lesa humanidad el compartir aulas chicos y chicas. ¡No sé! Pienso que a lo mejor se temían que terminásemos todos follando a la primera de cambio, cosa que desde luego no ocurría en los liceos públicos (hombre, que a lo mejor un que otro un polvete se echarían, pero en la intimidad y no en la mesa del profesor).&lt;br /&gt;Respecto a lo anterior, un día, en un arrebato de sinceridad, uno de los religiosos, muy buena gente ciertamente, me confesó que esa separación tendía a evitar los malos pensamientos y la distracción en las clases. Y para ser franco, comprendí perfectamente esa postura, porque para un chaval sería más interesante verle el culete a la Pilarcita o los turgentes senos de la Paula, que la gordura desordenada de Madame Marie, la profesora de francés y para una chavala tendría más importancia el paquete del Sergio o los músculos del Horacio que la cabeza de peonza del profesor Órdenes, de Castellano.&lt;br /&gt;La cosa es que ese día, ambas clases, la de chicos y la de chicas, nos fuimos al campo en un mismo autocar, nosotros delante y ellas detrás, cantando, chillando, llamando la atención y todo eso que se estila cuando se quiere conquistar. Bueno, eso de cantar, chillar y llamar la atención no iba ni con mi amigo Jaime Hales ni conmigo, que acabábamos de publicar nuestro primer libro, "Literatura de Gente Joven" y debiamos, aunque quisiéramos estar en la primera fila del desorden controlado por adustos sacerdotes y poco agraciadas religiosas, preservar nuestra incipiente fama de intelectuales y juntos ambos en un asiento, conversábamos sobre la "inmortalidad del cangrejo" con palabras represivas de nuestra innata anarquía.&lt;br /&gt;Pero no tardaron mucho las chicas en interesarse por ese par de jovencísimos escritores que alcanzaban por entonces la efímera fama de ser los más jóvenes literatos de habla hispana. Así poco a poco nos fuimos integrando a un extenso grupo de chicas que dejaron el alboroto para compartir con nosotros su presunta intelectualidad -tan presunta como la nuestra, todo hay que decirlo-.&lt;br /&gt;Entre las chicas estaba, si no me equivoco, la que más tarde sería la mujer de Jaime y la Claudia que por no gustarme, no la noté. Mis ojos se habían ido hacia el sitio que ocupaba una moza pequeñita, regordeta, muy puesta en sus cosas y que destilaba seguridad en sí misma. Se llamaba Inés Co, así, como el cloqueo de las gallinas: Co-co-co-co. Durante nuestro paseo por el campo me dediqué a importunar a la pobre Inés que se ve que no quería nada, pero que absolutamente nada conmigo y a rehuir la presencia de la Claudia y un par de amigas que no cejaban en su empeño de importunarme a su vez, a mi.&lt;br /&gt;A la hora de la merienda fallé en mi intento por sentarme a la vera de la Inesita, intento que para Claudia fue exitoso y la tuve al lado la media hora larga que tardamos en ingerir como muertos de hambre un chocolate caliente y tres pastas baratas y medio secas. Supe que estaba mi lado por su voz que intentaba llamar mi atención.&lt;br /&gt;Injustamente la culpé por impedir mi aproximación a la Inesita, pero cuando apuraba el último sorbo de chocolate de mi taza, miré hacia Claudia que llevaba ya un rato callada y pude ver esos ojazos preciosos, muy negros, esa nariz graciosa, esa cara alba y redondita y esa sonrisa triste que terminó por robarme el corazón. Pero ella se alejó con sus amigas y no tuve bríos para acercarme.&lt;br /&gt;El regreso lo hicimos conversando Jaime, su posible futura esposa y una chica dicharachera y simpática que también estaba próxima a viajar a España, pues su padre Alberto Nogués, para entonces embajador del Paraguay en Chile, debía hacerse cargo de la legación en Madrid. Aquí, en la capital de España, tuvimos ocasión de mantener una breve aunque simpática amistad, la que no obstante no fue lo suficientemente profunda como para recordar su nombre.&lt;br /&gt;Bueno.&lt;br /&gt;La cosa es que llegué a mi casa "profundamente" enamorado de la Claudia. No recuerdo cómo, averigüé su dirección y en varias ocasiones la fui a visitar, en otras tantas nos fuimos al cine y en una, viajamos, ella, sus compañeras, mi compañero Rodrigo Yáñez y yo a Viña del Mar, en tren. Lo pasamos super bien.&lt;br /&gt;Y mi amor seguía por la senda de la pureza y el platonicismo, porque no me atrevía a expresarle mis sentimientos.&lt;br /&gt;Un día, sin embargo, Odette, una amiga común de Claudia y mi hermano Juan, le contó que la chiquilla estaba enamorada de mi y que esperaba que ese viernes, en que habíamos quedado para ir al ver "El Dr. No", comenzáramos oficialmente nuestra relación sentimental.&lt;br /&gt;¡Coño, qué alegría cuando me enteré!&lt;br /&gt;Pero las cosas cuando comienzan mal, acaban mal.&lt;br /&gt;Camino de su casa, en el ático de dos plantas de un edificio céntrico sobre el Cine Santa Lucía, me puse tan nervioso, que llegué con unas ganas de cagar horribles, con retortijones y todo.&lt;br /&gt;Como era habitual, su hermano Arturo me abrió la puerta y antes de que anunciara mi presencia a mi pretendida, le supliqué que me dejara entrar en el lavabo. Me abrió una puerta que estaba a un costado del salón -como quien dice eyectaría mis desechos sólidos casi casi en el mismo salón, donde debía declarar mi amor a la Claudia-.&lt;br /&gt;Sacarme los pantalones y los calzoncillos y sentarme en el váter fue una cosa. La voz de Claudia llamándome y un pedo que debe haberse escuchado en todo el extenso centro de Santiago, fueron también paralelos. La tormentosa descarga intestinal líquido gaseosa posterior casi puso el colofón a aquella penosa jornada.&lt;br /&gt;Las risas del Arturo, la Claudia y su madre, me pusieron negro como el carbón. Pero todavía faltaba algo más.&lt;br /&gt;Desahogué mi tripa hasta la saciedad y cuando me fui a lavar las manos, abrí el grifo y salió tal chorro de agua en forma de explosión que mis pantalones quedaron como si me hubiese pegado tres meadas encima.&lt;br /&gt;La cosa es que humillado, abochornado, con los pantalones, especialmente por los contornos de la bragueta,mojados y rodeado del olor a mierda que me acompañó al abrir la puerta del lavabo y con las indisimuladas risas de hermano y madre en la planta superior del ático y el rostro a punto de romper en carcajas de la Claudia, le expresé mi más profundo y eterno amor.&lt;br /&gt;Entonces se puso seria, soltó una tierna lagrimilla y también me confesó sus sentimientos. Eran infinitos, indestructibles, incondicionales. La sensación de vergüenza se esfumó, como también lo hizo el olor a mierda huído por las ventanas abiertas no casualmente, en la misma proporción que el sentimiento se iba compartiendo en las palabras.&lt;br /&gt;Nos fuimos al cine cogiditos de la mano. Y mira tú por dónde, mis palmas que nunca sudan, se convirtieron ese día, debido al nerviosismo, en duchas incontrolables.&lt;br /&gt;En el cine no cesamos de decirnos cosas bonitas y mirarnos a los ojos en la semipenumbra y cuando llegamos a su casa, me confesó que me quería mucho pero que no podíamos seguir.&lt;br /&gt;Y no seguimos siendo novios, pero sí amigos, hasta que llegó el momento de regresar a mi tierra.&lt;br /&gt;Al ir a estudiar a Chile un tiempo después, la vi un par de veces y nunca más he vuelto a saber de ella.&lt;br /&gt;¡Ah! Y si no me equivoco, el nombre completo de mi recordada primera noviecita era Claudia Barraza Lifschitz&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-6943711007172450311?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/6943711007172450311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=6943711007172450311' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6943711007172450311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6943711007172450311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/02/claudia-barraza-2.html' title='Claudia Barraza (2)'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SZiILHD6xYI/AAAAAAAACRQ/cBBNjf9fd5U/s72-c/Claudia.png' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-5628835702895910761</id><published>2009-02-13T12:14:00.002+01:00</published><updated>2009-02-13T12:28:08.956+01:00</updated><title type='text'>SOY UN ANCIANITO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SZVZNqr7MyI/AAAAAAAACPo/er61NKlmzB0/s1600-h/Ocaso.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 223px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SZVZNqr7MyI/AAAAAAAACPo/er61NKlmzB0/s400/Ocaso.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302242227630322466" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;Hasta hoy estaba yo de lo más tranquilo abocado en mis actividades diarias normales y el hecho de que cumpla los sesenta años no lo había, casualmente, abordado hasta cuando mi mujer me preguntó que qué me gustaría de regalo. En fin, le dije dos o tres cositas -nunca he sido exigente con los regalos que me han de hacer, aunque a decir verdad que sí lo soy en las críticas cuando los presentes no me han gustado.-  ¡Algún defecto debe tener uno, ¿no?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya lo digo, cumplo un año más, como cuando cumplí 43 ó 52 ó 23 y así lo veía hasta más o menos una hora después de la conversación con Norma.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al llegar a casa de mi diario paseo por el Parc de Vallparadis, aquí en Terrassa, me encontré con la triste realidad: soy viejo y comienzan las instituciones a tratarme como tal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En efecto, en mi buzón me encontré con una carta de un concejal de no sé qué, felicitándome por entrar en una nueva década y dije yo para mí, antes de seguir con la lectura: "Ahora me dirán que pase a retirar como regalo un ordenador portátil a la oficina del alcalde que me esperará con una copa de cava", pero no. Ni un abaco siquiera.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero sí toda una larga información acerca de lo que a mis sesenta rosoños años puedo hacer:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Jugar dominó en un Centro de la Tercera Edad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Bailar con ancianitas como yo, en un Centro de la Tercera edad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Salir a caminar en grupo con gente de la Tercera Edad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Viajar a cualquier sitio con gente de la Tercera Edad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Oye! Pero si yo estoy de lo más dinámico. Trabajo no sé cuántas horas al día. Estoy actualizado en el mundo de la informática. Llevo dos webs estupendas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Vamos! Que de momento no me siento ni anciano ni un sujeto a punto de serlo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Independientemente de que me parece muy loable de parte del Ayuntamiento estar al tanto de la edad de uno y saludarlo, creo que hay otras maneras de felicitarme, porque todo el contenido de la misiva se podría resumir en un...:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"¡Estás obsoleto tío!"&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-5628835702895910761?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/5628835702895910761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=5628835702895910761' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5628835702895910761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5628835702895910761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/02/soy-un-ancianito.html' title='SOY UN ANCIANITO'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SZVZNqr7MyI/AAAAAAAACPo/er61NKlmzB0/s72-c/Ocaso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-3773464309412773595</id><published>2009-01-28T23:43:00.002+01:00</published><updated>2009-01-28T23:45:19.947+01:00</updated><title type='text'>MARIA EUGENIA SILVA FERRER</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SYDf9uPg-GI/AAAAAAAACNY/jpH5I7FMMHc/s1600-h/vina_del_mar.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 380px; height: 306px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SYDf9uPg-GI/AAAAAAAACNY/jpH5I7FMMHc/s400/vina_del_mar.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296479413265823842" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;Se llamaba por aquel entonces, 1961 ó 62, María Eugenia Silva Ferrer. Vivía con su madre en la casa de al lado de la madre de mi madrastra donde solíamos pasar nuestras vacaciones de verano, en Viña del Mar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La primera vez que la ví asomarse al porche de su vivienda, me quedé prendado de María Eugenia. Ambos teníamos doce años y así mientras yo era escuálido como lo fui hasta hace unos cinco años, María Eugenia ya enseñaba en su prematura pubertad las formas de mujer hermosa que pugnaban por salir en cada una de sus suaves líneas. Su rostro era lo más parecido posible a Jacquelinne Bisset, pero corregido y mejorado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Simpatizamos inmediatamente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Quedó clara la tendencia predominante en ese difícil e invisible hilo que separa la niñez de la pubertad, porque nada más invitarme a su casa puso un disco que cantaba más o menos así:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;"¿Quién le teme&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;al lobo feroz&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;lobo feroz,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;lobo feroz?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;¿Quién le teme&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;al lobo feroz&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;lobo feroz,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;lobo feroz?"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y con esa y otras canciones pasamos ese y muchos días más hasta que se acabaron las vacaciones, pero comenzaron las cartas a través de las cuales nos contábamos todo lo que nos pasaba. Yo creo que estaba enamorado de la bella María Eugenia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las vacaciones del año siguiente tuvieron el dulce aliciente de su presencia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con trece años María Eugenia se había embellecido un montón y yo, que seguía estando escuálido como el año anterior y todos los años anteriores, dejaba constancia de los primeros síntomas de mi pubertad a través de una voz llena de gallos, granos asquerosos por toda la cara, pecho y espalda y un par de pelos en la cara, tres pelos gigantescos a la altura de la nuez, siete pelillos indiscretos alrededor de la base de mi pene y no sé si también los tendría en el culo, pues nunca he sentido curiosidad por contarme los pelos de esa región corporal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo cierto es que ese año los discos de lobos y cerditos, dieron paso a otros más juveniles y también a una advertencia previa que pusiera las cosas en su sitio: Una chica de trece años solamente podía dejarse cortejar por chavales de diecisiete, ni de dieciocho, de de dieciséis, menos aún de trece. ¡De diecisiete!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pese a la advertencia que creaba distancias y prohibía temas concretos e insinuaciones inconcretas, ese año lo pasamos mejor que el anterior. Yo al menos me sentía muy a gusto a su lado y pienso ahora que si ella no lo hubiese estado, tampoco habría compartido conmigo tantas horas y tantos días .&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al separarnos quedamos de intercambiar unas fotografías por correo. Ella me envió una suya en la que parecía una diosa y como yo, por mucho que me esforzara jamás aparecería ni como Dios, ni como ángel, ni tampoco como querubín, a lo más, tal vez, como Cuasimodo, pero muy flaco y sin joroba ¡Faltaría más!, me esforcé en buscar y rebuscar retratos míos en que un error de la cámara o un milagro divino hubiesen mejorado mi aspecto y al fin di con una.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era una fotografía de estudio, en la que con el juego del blanco y negro y artísticas sombras, quien no me conociera en persona hubiera dicho "¡qué tío tan guapetón!", y se la envié.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo malo es que era una imagen de cuando yo tenía nueve años y estaba en pantalón corto. Entonces María Eugenia, pensando que era una broma, dejó de escribirme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya para el verano siguiente ni ella vivía en su casa, ni la madre de mi madrastra en la suya, lo que no fue obstáculo para que un par de veces ese y un par de veces otros veranos, nos topásemos por la calle, pero ya eran otras las amistades, otros los intereses y otros los amores. Nuestros encuentros casuales, no obstante, estuvieron cargados de cariño y complicidad bajo el recuerdo de una vieja e ingenua amistad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-3773464309412773595?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/3773464309412773595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=3773464309412773595' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3773464309412773595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3773464309412773595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/01/maria-eugenia-silva-ferrer.html' title='MARIA EUGENIA SILVA FERRER'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SYDf9uPg-GI/AAAAAAAACNY/jpH5I7FMMHc/s72-c/vina_del_mar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-4451313406252208727</id><published>2009-01-17T10:32:00.003+01:00</published><updated>2011-10-25T15:41:47.345+02:00</updated><title type='text'>JOSÉ MIGUEL STAHL VENEGAS</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SXGl1fdYzqI/AAAAAAAACLM/Q9yZwLyPLDU/s1600-h/ETERNIDAD.bmp"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292193375533452962" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SXGl1fdYzqI/AAAAAAAACLM/Q9yZwLyPLDU/s400/ETERNIDAD.bmp" style="cursor: hand; display: block; height: 378px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;Lo conocí cuando tenía un año. Era el único hijo de la única hermana de Gloria, mi madrastra.&lt;br /&gt;Era un chavalillo, como buen hijo único, malcriadillo, antipatiquillo, pero, debo reconocerlo, me quería un montón.&lt;br /&gt;Como cualquier pequeño (tenía yo cinco años más que él), fue creciendo -en eso tampoco este servidor se quedaba atrás- y cuando llegó a la pubertad, se convirtió en el chaval más encantador, simpático, enamoradizo y buen amigo que recuerde. Sobre todo buen amigo y muy legal.&lt;br /&gt;Lo veía poco. Cada año durante el verano, mientras vivíamos en Santiago y nos íbamos a su casa en Viña del Mar y cada año en nuestra paradisíaca casa de Chiguayante, cuando durante el verano se venía él a pasarlo con nosotros.&lt;br /&gt;Recuerdo que nos sentábamos tardes enteras a conversar. Mejor dicho me sentaba frente a él a escucharle, porque tenía un dominio de la palabra realmente magistral, cosa extraña cuando durante toda su niñez había padecido de una fuerte tartamudez, que se le fue de la noche a la mañana.&lt;br /&gt;El día de su diecisiete cumpleaños, merendamos juntos en Viña del Mar y nos despedimos hasta vernos justo un año después en Venezuela, donde tenía previsto irme en octubre del 71 y él llegar en julio del 72. Primero pasaría un año en un intercambio estudiantil en una casa estadounidense.&lt;br /&gt;Como ya estábamos acostumbrados a despedirnos por largos períodos de tiempo, nos dimos un largo abrazo y ninguno se giró para esa última mirada a la que acostumbrábamos cuando pasaríamos largo tiempo sin vernos.&lt;br /&gt;Y no le vi nunca más.&lt;br /&gt;Un año justo después, aquel mozo alto, moreno, de ojos verdes, simpatía desbordante, facilidad de verbo y amistad sincera, tras celebrar su cumpleaños 18 con sus nuevas amistades norteamericanas y despedirse para ir al día siguiente a Venezuela, se mató en un terrible accidente de tráfico.&lt;br /&gt;No estaba yo en Caracacas, pues después de irme había regresado a Chile y allí me pilló la noticia y allí llegó su cadáver y allí le enterraron.&lt;br /&gt;Allí lloré desconsolado su prematura muerte y desde allí comencé a recordarle, año tras año, con inmensa emoción y simpatía.&lt;br /&gt;Con él aprendo día a día, lo que se llega a querer a un amigo, aunque nunca se diga, aunque no lo parezca.&lt;br /&gt;Se llamaba José Miguel Stahl Venegas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-4451313406252208727?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/4451313406252208727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=4451313406252208727' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4451313406252208727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4451313406252208727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/01/jos-miguel-stahl-venegas.html' title='JOSÉ MIGUEL STAHL VENEGAS'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SXGl1fdYzqI/AAAAAAAACLM/Q9yZwLyPLDU/s72-c/ETERNIDAD.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-4390447043051379643</id><published>2009-01-16T00:07:00.003+01:00</published><updated>2009-01-16T00:11:53.590+01:00</updated><title type='text'>NORMA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SW_CqS0obrI/AAAAAAAACK0/Sb7L5hLfBcE/s1600-h/ABUE.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SW_CqS0obrI/AAAAAAAACK0/Sb7L5hLfBcE/s320/ABUE.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291662119046508210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;Hablaba el otro día con mi hija de Norma, mi mujer, y llegamos a la conclusión de que como que hubiera nacido para ser la madre dedicada y delicada (cinco hijos)  y la abuela dedicada y delicada (cuatro nietos).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nunca he visto mayor amor por la prole, ni tanta entrega, ni tanta paciencia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y nunca se queja.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y ojo, que no es una mártir ni una víctima, porque tiene su carácter, tanto que es mejor no tocarle los huevos porque los cabreos que coge son épicos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como compensación natural, ese cariño y ese caracter la convierten en una mujer equilibrada, que además de buena madre y abuela entrañable, es una excelente esposa, una amiga incomparable y una compañera ideal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tiene la particularidad, además, de no equivocarse nunca y seguro que si discutes con ella por algo, cualquier cosa, al final verás que llevaba razón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando la conocí era delgadita como un fideo, con una personalidad muy acentuada, un caracter férreo y una fidelidad a toda prueba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ahora, con más años, algunos pocos kilillos demás, que no de sobra y el pelo más blanco, poco ha cambiado en su forma de ser.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La única diferencia es quizás, que yo la quiero más. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mucho más. (¡Y mira que estamos juntos desde hace 33 años!)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-4390447043051379643?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/4390447043051379643/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=4390447043051379643' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4390447043051379643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4390447043051379643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/01/norma.html' title='NORMA'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SW_CqS0obrI/AAAAAAAACK0/Sb7L5hLfBcE/s72-c/ABUE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-5118700300471376500</id><published>2009-01-10T13:49:00.002+01:00</published><updated>2009-01-10T13:54:48.190+01:00</updated><title type='text'>"LA MOLOCOROTA"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SWiaiL5HUiI/AAAAAAAACJ8/s4tGHVHuVZM/s1600-h/NEVADA.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SWiaiL5HUiI/AAAAAAAACJ8/s4tGHVHuVZM/s400/NEVADA.bmp" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289647674445222434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;En estos días ha nevado en Terrassa. Bueno, lo cierto es que ha nevado en toda España.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue una nieve muy oportuna porque coincidió con el día de Reyes. Vino a ser como el regalo llegado en forma de copos que en mi ciudad, no obstante, no alcanzaban a cuajar más que en uno u otro rincón y a blanquear apenas la hierba de las pocas plazas con hierba que está dejando el ayuntamiento de mi lar natal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Obviamente salí a la calle a dejarme acariciar por la blancura de ese agua convertida en pequeños trozos de frío algodón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No había casi gente en la calle. Un grupo de ecuatorianos no se cansaba de tomarse fotos donde la protagonista era la copiosa nieve que sí blanqueaba sus abrigos y sus gorras.Incluso, no sé de dónde, pero comenzaron a encontrar la nieve suficiente como para hacer bolas y lanzársela.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esto ocurría casi al final de la Rambla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces me vino a la memoria aquel día en que vi nevar por primera vez. Sería muy pequeño porque recuerdo que esa tarde mi abuela me hacía deletrear la palabra locomotora una y otra vez, y no podía articularla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y era natural que aquella fuera una palabra importante, porque desde la ventana de esa misma Rambla de la que he hablado, pero más de medio siglo atrás y en el otro extremo, veíamos llegar cada hora a los trenes de los Ferrocarriles de Cataluña y mi padre y mi hermano mayor, aficionados a los trenes estaban fascinados con la máquina integrada a los vagones que recorría en una hora el trayecto de veinte kilómetros entre la localidad y Barcelona.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era hermosa esa vieja estación de los Catalanes, pero la especulación la derribó y ya no está, como tampoco mi casa, arrebatada por la corrupción y reemplazada por un angosto edificio. Recuperable, el terreno, eso sí, pero tras un juicio largo y costoso.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que estábamos mi abuela y yo en los menesteres de pronunciar bien la palabra "locomotora", cuando noté que del cielo caía una cosa blanca y liviana.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pegué mi nariz a la ventana y le pregunté "¿qué es eso, yaya?" y me respondió, "eso es nieve".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y nevaba mucho. Tanto que en poco rato mi padre, mi madre y mi hermano mayor ya estaban en la calle con otras gentes, retozando bajo el liviano raudal de copos. Después comenzaron a lanzarse bolas y reían y corrían.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Quise estar con ellos y disfrutar con ellos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"¿Yaya, me llevas abajo a jugar con la nieve?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Pero si aquí estamos la mar de calientitos", me respondió. Cerró las persianas y seguimos intentando deletrear la palabra "locomotora".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No recuerdo más de aquel día.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-5118700300471376500?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/5118700300471376500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=5118700300471376500' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5118700300471376500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5118700300471376500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/01/la-molocorota.html' title='&quot;LA MOLOCOROTA&quot;'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SWiaiL5HUiI/AAAAAAAACJ8/s4tGHVHuVZM/s72-c/NEVADA.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-8398786744565584744</id><published>2009-01-08T12:27:00.007+01:00</published><updated>2009-10-16T20:46:05.945+02:00</updated><title type='text'>CLAUDIA BARRAZA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SWXjXG5-MTI/AAAAAAAACJc/sBKu3XcuagM/s1600-h/Claudia.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 317px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SWXjXG5-MTI/AAAAAAAACJc/sBKu3XcuagM/s400/Claudia.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5288883323546775858" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;La primera novia formal de mi vida se llamaba Claudia Barraza y un segundo apellido muy raro que si Dios quiere recordaré antes de terminar (eso de recordar es un decir para intentar desconocer los estragos que hace la edad en la memoria, porque lo que haré en realidad será buscar a todos los Barraza que aparezan en Google y si alguno de ellos -su hermano Arturo, por ejemplo- tiene ese segundo apellido, lo recordaré).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue ese con Claudia, como acabo de decir, el primer noviazgo formal que tuve en mi vida y como lo tuve en Chile, pocos meses antes de regresar a Barcelona, en realidad se llamaba "pololeo".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Cómo me gustaba la Claudia! Para entonces bebería las babas por ella. ¡Ya lo creo que sí!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, ese "pololeo" del que guardo tan felices y profundos recuerdos, duró lo que duró la película "El Dr. No"  de cuando Sean Connery interpretaba al agente 007.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, todo el proceso y la etapa de amistad anterior y posterior a la relación, fue una episodio que por lo menos podría calificar como de tierno.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La conocí a principios de 1966 durante un paseo mixto entre los chavales del último año de bachillerato del colegio de curas donde estudiaba y las chavalas de un colegio de monjas de la misma congregación donde estudiaba ella. ¡Toda una osadía progre por aquellos años cuando la educación católica veía casi como un delito de lesa humanidad el compartir aulas chicos y chicas. ¡No sé! Pienso que a lo mejor se temían que terminásemos todos follando a la primera de cambio, cosa que desde luego no ocurría en los liceos públicos (hombre, que a lo mejor un que otro un polvete se echarían, pero en la intimidad y no en la mesa del profesor).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Respecto a lo anterior, un día, en un arrebato de sinceridad, uno de los religiosos, muy buena gente ciertamente, me confesó que esa separación tendía a evitar los malos pensamientos y la distracción en las clases. Y para ser franco, comprendí perfectamente esa postura, porque para un chaval sería más interesante verle el culete a la Pilarcita o los turgentes senos de la Paula, que la gordura desordenada de Madame Marie, la profesora de francés y para una chavala tendría más importancia el paquete del Sergio o los músculos del Horacio que la cabeza de peonza del profesor Órdenes, de Castellano.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que ese día, ambas clases, la de chicos y la de chicas, nos fuimos al campo en un mismo autocar, nosotros delante y ellas detrás, cantando, chillando, llamando la atención y todo eso que se estila cuando se quiere conquistar. Bueno, eso de cantar, chillar y llamar la atención no iba ni con mi amigo Jaime Hales ni conmigo, que acabábamos de publicar nuestro primer libro, "Literatura de Gente Joven" y debiamos, aunque quisiéramos estar en la primera fila del desorden controlado por adustos sacerdotes y poco agraciadas religiosas, preservar nuestra incipiente fama de intelectuales y juntos ambos en un asiento, conversábamos sobre la "inmortalidad del cangrejo" con palabras represivas de nuestra innata anarquía.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero no tardaron mucho las chicas en interesarse por ese par de jovencísimos escritores que alcanzaban por entonces la efímera fama de ser los más jóvenes literatos de habla hispana. Así poco a poco nos fuimos integrando a un extenso grupo de chicas que dejaron el alboroto para compartir con nosotros su presunta intelectualidad -tan presunta como la nuestra, todo hay que decirlo-.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entre las chicas estaba, si no me equivoco, la que más tarde sería la mujer de Jaime y la Claudia que por no gustarme, no la noté. Mis ojos se habían ido hacia el sitio que ocupaba una moza pequeñita, regordeta, muy puesta en sus cosas y que destilaba seguridad en sí misma. Se llamaba Inés Co, así, como el cloqueo de las gallinas: Co-co-co-co. Durante nuestro paseo por el campo me dediqué a importunar a la pobre Inés que se ve que no quería nada, pero que absolutamente nada conmigo y a rehuir la presencia de la Claudia y un par de amigas que no cejaban en su empeño de importunarme a su vez, a mi.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A la hora de la merienda fallé en mi intento por sentarme a la vera de la Inesita, intento que para Claudia fue exitoso y la tuve al lado la media hora larga que tardamos en ingerir como muertos de hambre un chocolate caliente y tres pastas baratas y medio secas. Supe que estaba mi lado por su voz que intentaba llamar mi atención.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Injustamente la culpé por impedir mi aproximación a la Inesita, pero cuando apuraba el último sorbo de chocolate de mi taza, miré hacia Claudia que llevaba ya un rato callada y pude ver esos ojazos preciosos, muy negros, esa nariz graciosa, esa cara alba y redondita y esa sonrisa triste que terminó por robarme el corazón. Pero ella se alejó con sus amigas y no tuve bríos para acercarme.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El regreso lo hicimos conversando Jaime, su posible futura esposa y una chica dicharachera y simpática que también estaba próxima a viajar a España, pues su padre Alberto Nogués, para entonces embajador del Paraguay en Chile, debía hacerse cargo de la legación en Madrid. Aquí, en la capital de España, tuvimos ocasión de mantener una breve aunque simpática amistad, la que no obstante no fue lo suficientemente profunda como para recordar su nombre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Bueno.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que llegué a mi casa "profundamente" enamorado de la Claudia. No recuerdo cómo, averigüé su dirección y en varias ocasiones la fui a visitar, en otras tantas nos fuimos al cine y en una, viajamos, ella, sus compañeras, mi compañero Rodrigo Yáñez y yo a Viña del Mar, en tren. Lo pasamos super bien.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y mi amor seguía por la senda de la pureza y el platonicismo, porque no me atrevía a expresarle mis sentimientos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un día, sin embargo, Odette, una amiga común de Claudia y mi hermano Juan, le contó que la chiquilla estaba enamorada de mi y que esperaba que ese viernes, en que habíamos quedado para ir al ver "El Dr. No", comenzáramos oficialmente nuestra relación sentimental.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Coño, qué alegría cuando me enteré!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero las cosas cuando comienzan mal, acaban mal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Camino de su casa, en el ático de dos plantas de un edificio céntrico sobre el Cine Santa Lucía, me puse tan nervioso, que llegué con unas ganas de cagar horribles, con retortijones y todo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como era habitual, su hermano Arturo me abrió la puerta y antes de que anunciara mi presencia a mi pretendida, le supliqué que me dejara entrar en el lavabo. Me abrió una puerta que estaba a un costado del salón -como quien dice eyectaría mis desechos sólidos casi casi en el mismo salón, donde debía declarar mi amor a la Claudia-.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sacarme los pantalones y los calzoncillos y sentarme en el váter fue una cosa. La voz de Claudia llamándome y un pedo que debe haberse escuchado en todo el extenso centro de Santiago, fueron también paralelos. La tormentosa descarga intestinal líquido gaseosa posterior casi puso el colofón a aquella penosa jornada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las risas del Arturo, la Claudia y su madre, me pusieron negro como el carbón. Pero todavía faltaba algo más.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desahogué mi tripa hasta la saciedad y cuando me fui a lavar las manos, abrí el grifo y salió tal chorro de agua en forma de explosión que mis pantalones quedaron como si me hubiese pegado tres meadas encima.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que humillado, abochornado, con los pantalones, especialmente por los contornos de la bragueta,mojados y rodeado del olor a mierda que me acompañó al abrir la puerta del lavabo y con las indisimuladas risas de hermano y madre en la planta superior del ático y el rostro a punto de romper en carcajas de la Claudia, le expresé mi más profundo y eterno amor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces se puso seria, soltó una tierna lagrimilla y también me confesó sus sentimientos. Eran infinitos, indestructibles, incondicionales. La sensación de vergüenza se esfumó, como también lo hizo el olor a mierda huído por las ventanas abiertas no casualmente, en la misma proporción que el sentimiento se iba compartiendo en las palabras.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nos fuimos al cine cogiditos de la mano. Y mira tú por dónde, mis palmas que nunca sudan, se convirtieron ese día, debido al nerviosismo, en duchas incontrolables.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el cine no cesamos de decirnos cosas bonitas y mirarnos a los ojos en la semipenumbra y cuando llegamos a su casa, me confesó que me quería mucho pero que no podíamos seguir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y no seguimos siendo novios, pero sí amigos, hasta que llegó el momento de regresar a mi tierra.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al ir a estudiar a Chile un tiempo después, la vi un par de veces y nunca más he vuelto a saber de ella.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Ah! Y si no me equivoco,  el nombre completo de mi recordada primera noviecita era Claudia Barraza &lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Lifschitz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-8398786744565584744?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/8398786744565584744/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=8398786744565584744' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8398786744565584744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8398786744565584744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/01/claudia-barrazza.html' title='CLAUDIA BARRAZA'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SWXjXG5-MTI/AAAAAAAACJc/sBKu3XcuagM/s72-c/Claudia.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-1241150769595200706</id><published>2008-12-19T00:38:00.002+01:00</published><updated>2008-12-19T00:39:39.263+01:00</updated><title type='text'>EL RUDI</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SUrfKQPSlLI/AAAAAAAACHM/qN0_eq1vA14/s1600-h/white2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5281278880296113330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 322px; CURSOR: hand; HEIGHT: 230px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SUrfKQPSlLI/AAAAAAAACHM/qN0_eq1vA14/s400/white2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El Rudi fue un hermoso perro pastor alemán, desechado por sus propietarios por ser albino. En el momento de nacer, el dueño de la camada cogió a aquel perro blanco para sacrificarlo inmediatamente según las normas de la Asociación de Criadores de Ovejeros Alemanes, es decir lanzándolo con fuerza contra una pared tantas veces como fuese necesario hasta que dejara de existir. Pero se ve que el hijo pequeño del amo, en un arranque de piedad arrebató al pobre can de las manos de su padre, salió a la carrera y le regaló el perro a un amigo, tan pequeñajo como él. Pero también se ve que cuando un niño regala un perro a otro niño, los padres de ese niño suelen no querer al perro y esa situación se fue repitiendo una y otra vez hasta que el cachorro creció lo suficiente como para valerse por sí mismo y comenzó su peregrinar por el mundo.&lt;br /&gt;Hasta aquí la ficción y a partir de este punto comienzan los recuerdos reales.&lt;br /&gt;Un día, la panda nos encontramos a Rudi -no sé quién de nosotros le puso el nombre- en el potrero donde solíamos reunirnos para jugar a un futbol sin porterías, sin demarcacionesy sin reglas.&lt;br /&gt;El animal, junto a mi Candy, un precioso Cocker Spaniel rojo y Grumpy, el perro callejero más antipático y espantoso que recuerde, de un chaval que se llamaba Alfredo Soto, se dedicó a amargarnos el juego, llegando al balón siempre antes que nosotros. Y aparte de no dejarnos jugar en paz, entre los tres se la cargaron, cosa muy mala entonces, porque estábamos en julio o agosto y ninguno de nosortros recibiría otro balón de fútbol, hasta la siguiente Navidad.&lt;br /&gt;Así las cosas, con un tercer perro que alimentábamos a diario entre todos, pero al que ninguno pudo dar asilo en su casa por disposiciones familiares superiores, nos dedicamos a fastidiar a los gatos que había en aquel gran potrero y a montar a las yeguas de arrastre, a las que el Rudi mordía las patas hasta que las yeguas nos desmontaban dando coces al aire.&lt;br /&gt;También nos acompañaban los tres canes a ver los perros y caballos que quedaban muertos sobre la vía cercana del tren, alcanzados por los convoyes. Tampoco se perdieron nuestra morbosa curiosidad por ver los cadáveres de los no pocos suicidas que se lanzaban al paso de los distintos expresos. Y mientras nosotros observábamos los cuerpos descuartizados, los perros, retozaban alegremente a su alrededor, oliendo una y otra vez los tibios fragmentos humanos.&lt;br /&gt;Es más. Un día que poníamos monedas en la vía para que las aplastara el expreso de las tres, una joven se acercó a nosotros y cada tres o cuatro minutos nos preguntó la hora y otras tantas si el expreso de las tres solía retrasarse y como eso era normal, tantas veces como preguntó le dijimos que sí y tantas veces como quiso saberla, le dimos la hora.&lt;br /&gt;Pues vino el tren y cuando la enorme locomotora a la que llamábamos Flecha de Oro, estaba casi a nuestra altura, la muchacha se lanzó a la vía sin decir palabra. Su cabeza, separada del cuerpo cayó a nuestros pies y con horror vimos cómo sus ojos se revolvían en sus cuencas.&lt;br /&gt;Poco después, el Rudi, acompañado de sus fieles Grumpy y Candy, nos descubrieron todo un inestimable tesoro cerca de la vía del tren dentro del área del potrero Era una enorme tumba de perros, lo que nos permitió estar tardes enteras, después del cole, intentando vanamente armar un esqueleto completo.&lt;br /&gt;Al llegar la Navidad, no uno, sino cuatro balones de fútbol nos permitieron volver a jugar, pero ya no lo hacía el Martín Campos, el mejor de nosotros, pues se había marchado a las divisiones inferiores de un equipo profesional y el Lucho Morán, que se había enamorado de una guapa vecina y ya no tenía tiempo para nosotros.&lt;br /&gt;Pero para Navidad, el Rudi no estaba para carreras. Se había puesto triste y taciturno y fue cuando mi padre nos permitió que el perro pasara sus malos días en la casa, pero eso sí, cuando estuviese bien, debía volver a la calle.&lt;br /&gt;Sin embargo, no tuvo tiempo de seguir con su vida de perro, porque un día, amaneció muerto en la caseta que compartía con Candy.&lt;br /&gt;Todos los niños y niñas del vecindario estuvimos en su entierro en medio del potrero y amén de una cruz de madera y un marco que señalaba su tumba, las niñas llenaron aquel trozo de tierra de flores multicolores. Tres días después, aunque con menos asistencia por lo antipático, enterramos al Grumpy y una semana más tarde, con los mismo honores que al Rudi, nos despedimos del Candy.&lt;br /&gt;Esas tres tumbas de los tres perros que jamás sabremos de qué murieron, no tardaron en desaparecer en nuestro propio olvido y hoy, por Rudi, desempolvo una pequeña parte de sus historias.&lt;br /&gt;Corría el año de 1959.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-1241150769595200706?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/1241150769595200706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=1241150769595200706' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/1241150769595200706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/1241150769595200706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/12/el-rudi.html' title='EL RUDI'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SUrfKQPSlLI/AAAAAAAACHM/qN0_eq1vA14/s72-c/white2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-8503419221756893021</id><published>2008-12-14T14:13:00.005+01:00</published><updated>2008-12-14T14:27:07.568+01:00</updated><title type='text'>El "Pulguita"</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SUUG8E9ggwI/AAAAAAAACG0/bKjLBYr5lDA/s1600-h/perrillo.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279633767355417346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 241px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SUUG8E9ggwI/AAAAAAAACG0/bKjLBYr5lDA/s400/perrillo.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hace muchos años, creo que fue en 1957, o a lo más en 1958, cuando un día, los chavales de la pandilla intentábamos cabrear, como hacíamos un día sí y otro también, a la limpiadora del Club Social de los trabajadores de la Fábrica de Tejidos Caupolicán, en Viña del Mar, a la que en el fondo queríamos porque diariamente nos daba una “chaucha” (que eran 20 Cts. de cobre de cuando el cine Oriente de la calle Quillota costaba cinco pesos y el Olimpo de la Plaza de Viña, diez) para que no la fastidiásemos. Con esa “chaucha” nos alcanzaba para comprar en la panadería de la señora Panchita, un silbato de latón que duraba, cuando sonaba, un par de veces, pero que nos hacía ilusión comprarlo, más aún si lo hacíamos con el dinero que honradamente nos ganábamos por no fastidiar a la pobre señora Manuela.&lt;br /&gt;Sin embargo, ese día la señora Manuela no estaba y aparte de que nos extrañó ver el local vacío, más nos extrañó encontrar junto a una reja verde en su interior, a un pobre perro famélico y sarnoso. Estaba tan sarnoso el bicho que ninguno del grupo, acostumbrados todos a manipular gusanos, cucarachas, arañas rinconeras y hasta ratas muertas, sin lavarnos luego las manos antes de comer, osó tocarlo.&lt;br /&gt;Al vernos, el pobre perro arrastrándose con sus patas delanteras porque las traseras no le respondían, se nos quiso acercar y nosotros, que éramos malos, dentro de lo que lo puede ser un niño de menos de diez años, nos conmovimos al ver la mirada suplicante del maltrecho chucho y fuimos corriendo a mi casa, que era la más cercana, y vaciamos la nevera de la abuela para llevar especialmente carne al animalillo desvalido. Sin embargo, estaba tan débil, que solamente olió y lamió algunos de los “manjares” que le ofrecimos antes de caer extenuado a su lado. Recogimos los alimentos, dejándole un pedazo de carne y un tarro con agua y regresamos el contenido a la nevera de la abuela, que ni ella ni nadie de la casa jamás imaginó al comerlos, que un hocico enfermo había husmeado sobre ellos.&lt;br /&gt;Un día tras otro fuimos a visitar al perro. Así nos enteramos que la fábrica había cerrado sus puertas en la ciudad y que la señora Manuela se había quedado sin trabajo. Allí estaba el animal, al que pusimos por nombre Pulguita y también el alimento que en cada visita le dejábamos. Su mirada lastimera se había convertido, al paso de los días en algo así como agradecida.&lt;br /&gt;Hasta que un día llegamos y Pulguita no estaba. Nos quedamos consternados, pero la consternación duró solo unos minutos, porque Julito, uno de la pandilla, llegó corriendo y nos contó con la voz entrecortada que Pulguita estaba tirado en la acera de la calle Quillota, al lado del almacén El Gran Emporio, del italiano don Santos Balzarini y que los vecinos habían llamado a un veterinario de la perrera.&lt;br /&gt;Esperanzados de que el Pulguita recibiera asistencia médica y de que se mejorara, hicimos el camino trotando y discutiendo quién tenía mejor derecho a quedarse con el Pulguita recuperado.&lt;br /&gt;Cuando llegamos a su lado, estaba tirado cuan largo era, sin fuerzas para moverse, aunque sí la suficiente como para mirarnos con dulzura. Al poco rato, llegó en bicicleta el que debía ser el veterinario de la perrera y nos abalanzamos sobre él para contarle atropelladamente parte de la historia del perro que conocíamos y expresar cada uno nuestro deseo de una pronta mejoría.&lt;br /&gt;Sin embargo, el supuesto veterinario de la perrera, sin escucharnos, sacó una jeringuilla de un viejo maletín que había dejado en la parrilla de su bici, le inyectó un liquido amarillo, el perrillo tuvo un par de estertores y comprendimos que había muerto. El hombre se alejó en su bici sin hacer caso a nuestras protestas. Luego todo fue muy rápido. Vino el maestro del aseo, como se hacía llamar el basurero de ese sector de la ciudad. Como siempre, traía a su caballo que arrastraba una carreta llena de basura, cogido por las bridas. Cogió a Pulguita por las patas traseras, lo golpeó un par de veces contra un poste de cemento de la luz y lo echó sin miramientos sobre los desperdicios de la carreta y cuando se iba con su habitual paso cansino, uno de nosotros, no sé quién, le gritó al maestro del aseo, “concha’e tu madre”.&lt;br /&gt;Al día siguiente, se ve que el hombre se chivateó porque a nosotros la abuela, y a nuestros coleguis de la pandilla sus madres, nos dieron tal paliza, que nuca más nadie irrespetó al basurero.&lt;br /&gt;Así de corta y así de poco importante fue la historia del Pulguita&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-8503419221756893021?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/8503419221756893021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=8503419221756893021' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8503419221756893021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8503419221756893021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/12/el-pulguita.html' title='El &quot;Pulguita&quot;'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SUUG8E9ggwI/AAAAAAAACG0/bKjLBYr5lDA/s72-c/perrillo.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-3213023335762549325</id><published>2008-12-09T17:52:00.003+01:00</published><updated>2008-12-09T18:05:31.888+01:00</updated><title type='text'>Rosa María Barrenechea</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ST6jAV2kyYI/AAAAAAAACGM/lAh_c-vymm8/s1600-h/rosita1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5277835039586175362" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ST6jAV2kyYI/AAAAAAAACGM/lAh_c-vymm8/s400/rosita1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El día en que mis queridas amigas, las mellizas Sandra, Olga y yo debíamos entrevistar a Rosa María Barrenechea, la popularísima Miss Ritmo, un título que daba a la adolescente más guapa, inteligente y encantadora de Chile la revista de ese nombre, hasta me eché un spray muy aromático en la boca -aunque no recuerdo que en mis sueños juveniles previos albergara la idea de besar en la boca a la joven beldad- y tuve además especial cuidado al afeitarme (utilicé ese día hojillas en lugar de mi afeitadora eléctrica para dejar el rostro suave como el culito de un bebé, por eso del beso en la mejilla. Ya saben.)&lt;br /&gt;Estábamos comenzando nuestro programa dominical en la Cooperativa de Concepción, el ¿o la? inolvidable Fogata Juvenil, cuando un alegre bullicio nos alertó de que venían llegando Rosa María y su numeroso séquito. La algarabía no dejaba lugar a dudas. Nuestros compañeros Mónica y Arturo, amén del técnico Eduardo Cuadra, con señas a través de la pecera nos confirmaron que llegaba la que a la postre era la adolescente más popular de Chile: Rosa María Barrenechea.&lt;br /&gt;Pero la alegre algarabía y el entusiasta bullicio no provenían de una multitud de fans que la acompañasen, sino de ella misma y de su mamá, que no la abandonaba, obviamente, ni a sol ni a sombra.&lt;br /&gt;La entrevista fue distendida, sus chistes divertidos, sus anécdotas amenas, sus canciones melodiosas y sus ojos de ensueño. Era alta -toda mi vida empero, he tenido la dificultad de ver más alto a casi todo el mundo que se me aproxima- con un rostro vivaracho y lindo, aunque algo entradita en carnes en el culete. ¡Una nadería en mi opinión, vamos!&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ST6jAXm9DqI/AAAAAAAACGU/nYT0No_T0bw/s1600-h/rosita4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5277835040057527970" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 241px; CURSOR: hand; HEIGHT: 394px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ST6jAXm9DqI/AAAAAAAACGU/nYT0No_T0bw/s400/rosita4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Al terminar el programa, nos habíamos convertido en cuatro alegres parlanchines (cinco si contamos a su madre que no se quedaba tampoco atrás en su ímpetu comunicacional).&lt;br /&gt;Nos fuimos, al final del espacio y tras una decisión espontánea, a comer a mi casa. Debajo del bosque de eucaliptus, al lado de nuestro campo de golf, donde teníamos una "barbecue" mi padre, informado oportunamente de la visita, había improvisado una parrilla con profusion de carnes, refrescos, vinos y aderezada, entre otras cosas con "alioli", una exquisita mayonesa de ajo y aceite de oliva, muy típica de Catalunya de donde somos oriundos.&lt;br /&gt;Rosa María cantó, bailó, recitó poesías y mi difunta madrastra... ¡Se enamoró de ella!&lt;br /&gt;No, no piensen mal. Se enamoró de ella como pareja para mí&lt;br /&gt;¡Pobre de mí! Si yo estaba tan contento con las dos amigas que el destino generoso había puesto en mi camino, como para aceptar en el grupo a un cuarto integrante.&lt;br /&gt;De tanto baile, tanto canto, tancho chiste, tanto poema y tanto vino, llegó el momento en que quise que la jornada terminara. Ya iría a acompañar a Sandra y Olga a su casa y ya se irían Rosa María y su mami al lugar donde se hospedaban.&lt;br /&gt;Mi madrastra, no obstante, decidió que fuera al revés. Ya se irían solas mis mellizas y yo acompañaría a la bella y a su progenitora. (Ojo, que cuando digo a la "bella" no quiero desmerecer la belleza inigualable de Sandra y Olga).&lt;br /&gt;La cosa es que esa noche, resguardaditas Sandra y Olga en su residencia de Talcahuano y cuando llegábamos Rosa María, su madre y yo a nuestro destino, un grupo de zagaletones nos cortó amenazadoramente el paso y tanto la madre como la hija se apretujaron a mi de tal manera, que me impidieron efectuar la huida, que fue mi primera y única intención (dicen que los héroes mueren jóvenes). Finalmente, no sé si porque reconocieron a la Miss Ritmo o a mí, que junto a Sandrita y Olguita también teníamos nuestra no desdeñable cuota de popularidad, y no querían que el problema de un simple atraco se convirtiera en noticia nacional, los chavalotes se dispersaron y nos dejaron continuar.&lt;br /&gt;Tampoco sé cómo ni por qué, al día siguiente, una jornada que las mellizas y yo habíamos decidido pasarlo solos en Playa Blanca, de pronto y de la nada emergió Rosa María Barrenechea. Una de mis entrañables amigas me comentó al oído "te sentirás orgulloso que te vean junto a la Miss Ritmo" y lo que nunca llegó a saber esa mellicita del comentario es que en aquella época eran ellas mi más íntimo motivo de orgullo.&lt;br /&gt;Lo pasamos bien. Sandra, Olga y yo a lo nuestro y Rosa María Barrenechea a lo suyo, que no era otra cosa que disfrutar de su innegable popularidad.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ST6jAh-3x_I/AAAAAAAACGc/QfobuIodDdM/s1600-h/rosita10.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5277835042842200050" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ST6jAh-3x_I/AAAAAAAACGc/QfobuIodDdM/s400/rosita10.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Debo reconocer que a partir de esos tres o cuatro días que la chica permaneció en Concepción, comenzó a unirnos una buena amistad, pasajera, eso sí, como todos aquellos contactos eventuales. Y a través de esa amistad, lejos de los micrófonos o de María Pilar Larraín y Manolo Olalquiaga, la directora y el sub director de la revista Ritmo y en la intimidad de su hogar, Rosa María desprovista, en resumen, de la rutilancia de la fama, se descubrió como una muchacha, aunque resulte increíble, tímida, muy inteligente, dulce, cariñosa y buena amiga, aunque demasiado dependiente, un detalle que no le quitaba su verdadero encanto personal real.&lt;br /&gt;La última vez que estuvimos juntos fue en su casa de la calle Dieciocho de Santiago de Chile. Nos despedimos como otras tantas veces con un hasta luego y un beso en la mejilla, y la siguiente y última vez que la vi fue estando yo en Venezuela, durante una retransmisión televisiva del Festival de Viña del Mar, que ella coanimaba.&lt;br /&gt;Un breve pasaje de mi vida que recuerdo con especial cariño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-3213023335762549325?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/3213023335762549325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=3213023335762549325' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3213023335762549325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3213023335762549325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/12/rosa-mara-barrenechea.html' title='Rosa María Barrenechea'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/ST6jAV2kyYI/AAAAAAAACGM/lAh_c-vymm8/s72-c/rosita1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-6207438295647183593</id><published>2008-11-21T01:15:00.004+01:00</published><updated>2008-11-21T01:38:35.848+01:00</updated><title type='text'>COMO UN GRANO EN LA ESPALDA SE ASOMA LA JOROBA</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SSYBgYVee2I/AAAAAAAACEg/BJS6uMS7pJQ/s1600-h/bruja.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270902069683714914" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 398px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SSYBgYVee2I/AAAAAAAACEg/BJS6uMS7pJQ/s400/bruja.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Paseaba hace un par de días por el porque de Vallpararadis. Era de mañanita, que es cuando salgo si otra cosa no distrae mi atención a estirar las piernas y pasó junto a mi un grupo de alegres chavales y más allá, vi a un niño pequeño, de los que aún no van a la escuela, disfrutando en un columpio acompañado de su atenta madre. Caminando sobrepasé a un hombre que apenas podía con sus pies y con el peso de esa joroba conque los años castigan a los viejos. Mucha joroba y pocos pelos, seguro que tampoco dientes porque el megaterio humano parecía rumiar como una vaca.&lt;br /&gt;Y recordé, así como una ráfaga, un día cualquiera en que me estaba columpiando en la plaza del Coliseo junto a mi hermano, mi primo y otros chavales y apareció una ancianita, de esas que de tan flaquitas parecen un suspiro a sentarse en uno de esos bancos de madera que doña Catalina, la mejor enemiga de mi abuela, solía utilizar para aflojar sus esfínteres y expeler sus desechos líquidos como si la cosa no fuese con ella.&lt;br /&gt;Nosotros no entendíamos porqué cada vez que la señora Catalina, una catalana seca y fea donde las hubiese y que desde hace muchas décadas debe importunar con sus meadas indiscretas al Divino Hacedor, si mearse en un parque público no era pecado mortal suficiente para enviarla al averno, dejaba siempre mojado el sitio donde aposentaba los huesos recubiertos de su culo. Si incluso llegamos a pensar que era un engendro de caracol y que al sentarse dejaba en el sitio su baba. Y cuando la abuela nos contó el secreto, comprendimos por qué un hombre con sombrero de ala ancha y con luto en el brazo y la solapa y que un día ocupó el puesto que segundos antes había dejado la señora Catalina, exclamó indignado: "¡Vieja cerda! ¡Hija de la grandísima puta!" mientras el pobre hombre se pasaba entre indignado y sorprendido una mano por la parte trasera de su pantalón. Aquel día, la señora Catalina y mi abuela nos habían dicho que el mundo estaba lleno de locos y nosotros, dentro de nuestra tierna ingenuidad dimos por buena la explicación.&lt;br /&gt;Pero volvamos a la ancianita de esas que de tan flaquitas parecen un suspiro.&lt;br /&gt;Se acercó al banco más sombreado, con una pierna renqueante, a paso de tortuga, ataviada con un largo y desaliñado vestido rigurosamente negro y cubiertos sus cuatro pelos con un pañuelo de los que se usaban antes, del mismo no color, porque el negro no es un color, es la ausencia de un color, por eso le llamo no color.&lt;br /&gt;La cosa es que la ancianita comenzó a recibir el fresco allí quietecita, sin molestar a nadie, hasta que el Oswaldo Torres, uno de nuestro grupo, con la sabiduría que le daba el ser el más alto de la pandilla, nos alertó en voz baja: "Esa es la bruja de Blancanieves"&lt;br /&gt;¡Madre Santísima del Perpetuo Socorro!&lt;br /&gt;No había terminado de hablar el Oswaldo Torres, cuando todos a coro comenzamos a gritarle a la hasta ese momento dulce ancianita "¡Bruja! ¡Bruja! ¡Bruja!" y no sólo eso, sino también a tirarle piedras y la ancianita no tuvo más remedio que extraer de su experiencia física de casi cien años, toda la energía acumulada y os aseguro que de haber competido en alguna prueba atlética hubiese ganado de calle... ¡De calle hubiese ganado, que lo digo yo!&lt;br /&gt;La seguimos hasta su casa y no recuerdo más.&lt;br /&gt;Y mi recuerdo saltó hasta el apogeo de mi juventud, aquellos días en que eres muy joven para ser maduro y eres muy viejo para ser inmaduro.&lt;br /&gt;Teníamos mi amigo Jaime y yo, el humano y varonil deseo de eyacular abrazados a un mujer y la pacatería de aquellos años que convertía a las mozas en célibes recalcitrantes, no nos dejaba más camino que buscar un prostíbulo, condicionado este también por nuestros escasos haberes económicos, así es que decidimos ir al más económico entre los más populares. "Vamos a la casa de la tía Carlina", coincidimos.&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270901257563347394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SSYAxG85GcI/AAAAAAAACEY/MFJSTKcTjgY/s400/carlina.jpg" border="0" /&gt;La tía Carlina era una puta vieja que tenía su lenocinio en la avenida Fermín Vivaceta y aunque ya había dejado hacía tiempo la profesión, su casa era también la de otras chicas de escasa moral y de un pianista cojo que alegraba con mambos y boleros, las noches de pecado y de lujuria.&lt;br /&gt;Como Jaime y yo éramos escritores, nuestro atuendo era el apropiado para un joven intelectual. Boina negra, camisa negra, pantalones negros y una capa como la de Drácula, que a mí, pequeñajo de siempre, me arrastraba por el suelo.&lt;br /&gt;Y así vestidos nos fuimos a la casa de la tía Carlina.&lt;br /&gt;Era un martes o un miércoles y el prostíbulo estaba lleno de putas amén del pìanista cojo de los mambos y boleros pero vacío de clientes.&lt;br /&gt;Nuestra llegada llenó a las chicas de fingida alegría. Solamente dos engrosarían sus carteras. Pero Jaime, que siempre fue un poco cabroncete, mientras entrábamos, me dijo en alta voz.&lt;br /&gt;"Aquí, padre Ricardo, tenemos un montón de almas descarriadas deseosas de oir la palabra de Jesús"&lt;br /&gt;Y las pobres putas, consternadas y abochornadas, desaparecieron tragadas por las sombras a las que no alcanzaba a dar vida la tenue luz roja del vestíbulo.&lt;br /&gt;La tía Carlina, sorpresivamente solícita, nos ofreció un cafecito y galletitas mientras que repetía hasta la saciedad "es que la vida es muy dura, padrecitos, muy dura" y poco a poco, fueron regresando las putas vestidas con recato, algunas con medallitas y otras con rosarios, un misal tenía una y todas casi a la vez comenzaron a pedir "confiéseme padrecito", "bendígame el rosario de mi abuelita, padrecito" o "déme una estampita de la vírgen del Carmen, padrecito". Y como no había estampitas de vírgenes o santos, elevamos una oración por aquellas almas desviadas del buen camino, cada quien bendijo a las rameras tres veces a la usanza de los obispos y sin ánimo de hacer confesiones individualizadas, dimos una absolución general con la promesa de tramitar una indulgencia plenaria con el mismísimo Santo Padre.&lt;br /&gt;Salimos del lupanar echando hostias, antes que nuestras carcajadas nos delataran. Pero todo esto tuvo su castigo divino. Un merecidísimo castigo divino. Nos largamos con las ganas y sin haber echado un polvete, mira tú.&lt;br /&gt;Y mientras caminaba por el parque de Vallparadís, atrás ya los alegres chavales, el divertido pequeñín y el dromedario antañón, me dije a mí mismo, pero si soy el mismo niño del columpio de la plaza del Coliseo y el mismo desgraciado que apedreó a la bruja y el mismo que entró con ganas de follar en la casa de la tía Carlina en la avenida Fermín Vivaceta y terminó absolviendo y bendiciendo a las pobres meretrices y a su cabrona.&lt;br /&gt;Soy el mismo de toda la vida. ¡Nada ha cambiado! me dije y me eché a correr para ejercitar mi humanidad.&lt;br /&gt;Ayer salí del hospital, ingresado por una insuficiencia cardíaca moderada. El médico me dijo "que se pudo haber muerto, usted, hombre. ¿Cómo se le ocurre correr como un mozo a su edad?.&lt;br /&gt;Me miré en el espejo y claro que sigo siendo el mismo niño, el mismo joven de antes, pero con un cuerpo que es una birria. Una panza enorme, unas patas de gallo que dan tristeza, un pelo gris opaco y una gran barba blanca como la nieve.&lt;br /&gt;Yo no cambio, pero sí esta mierda de cuerpo perecible, al que ya le asoma como un grano en la espalda su joroba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-6207438295647183593?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/6207438295647183593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=6207438295647183593' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6207438295647183593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6207438295647183593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/11/como-un-grano-en-la-espalda-se-asoma-la.html' title='COMO UN GRANO EN LA ESPALDA SE ASOMA LA JOROBA'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SSYBgYVee2I/AAAAAAAACEg/BJS6uMS7pJQ/s72-c/bruja.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-5659341855094416890</id><published>2008-10-05T13:03:00.006+02:00</published><updated>2008-10-05T13:36:34.032+02:00</updated><title type='text'>La extraña combinación entre el miedo y el placer</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SOilgfN-3UI/AAAAAAAACC4/BLoV5pwXSio/s1600-h/carretera.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SOilgfN-3UI/AAAAAAAACC4/BLoV5pwXSio/s400/carretera.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253630942882225474" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;¡Que gloriosos aquellos días que vivimos en Puerto Píritu!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Mi mujer y yo coincidimos   en que fueron los más atrevidos y festivos de nuestras vidas, amén de los más  brillantes en el plano económico y ¿social? ni se diga.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Allí, ejerciendo como  Administrador General y Gerente de Recursos Humanos de una importante empresa  italiana, me la pasaba toda la jornada laboral trabajando como un burro y en las  tardes, de las cinco en adelante, con la familia sola o en grupo, nos íbamos a  la playa a disfrutar de la cálida agua tropical durante las últimas horas  crepusculares o nocturnas. Después, noche a noche, excepto en las que las  obligaciones contraídas con el Rotary Club me lo impedían, culminábamos la  jornada en cualquiera de los restaurantes de aspecto romántico y olores de  exquisitos manjares, comiendo mi mujer toda variedad de pescados y mariscos, mis  pequeños hijos hamburguesas y yo probando extrañas combinaciones de carnes,  quesos y pasteles... ¡Y eso sí! Mucha cerveza para engañar el calor y dejar la  tripa como en el séptimo mes de embarazo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;El trabajo, ya lo digo, era  intenso y estresante. La vida social y la diversión placentera y a tope, pero  aún así, me quedaba tiempo para escribir mis "consejas y consejos del viejo  Casimiro", que se leían en todos los rincones de Venezuela a través de diversos  diarios y, no se lo pierdan, para dar forma al segundo y último libro de mi vida  "Un libro para leer sentado en la poceta", que dicho en cristiano era "Un libro  para l&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;eer sentado en el  retrete".&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;El mismo día que los diez mil ejemplares vieron la luz, se vendieron, pero  habida cuenta que más que un libro era un bodrio y que el dinero de los derechos  no me hacía realmente falta, me negué en redondo a permitir una segunda  edición.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Este preámbulo sirva de  introducción ambiental a lo que voy a narrarles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SOilDZAJl6I/AAAAAAAACCw/HyKB0r9if8A/s400/fantasma.jpg" style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253630442997389218" /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Todo ocurrió en un tramo  carretero que transcurría entre Los Potocos, un restaurante y gasolinera que se  caracterizaba por servir unos bocadillos de cerdo frito en un pan tan  increíblemente bueno, &lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;del que solamente pueden dar fe los que han visitado  Venezuela, con tal cantidad de grasa que después de comerlos te quedaban dos  opciones, esperarte antes de reanudar camino, unos quince minutos para  aprovechar sus aseados servicios y aliviar tranquilamente el vientre o coger  carretera inmediatamente y cagarte en el camino (a mí me sucedió una vez, y  menos mal que siempre llevaba en mi todoterreno mi casco, que en aquella ocasión  me sirvió de providencial váter. Aunque &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;huelga decirlo, después de llenarlo con caldosas  heces, lo dejé en el punto del camino donde me sorprendió el apretón. Unas  breves explicaciones fantasiosas, tales como que se lo había llevado el viento  sorprendido por un inesperado ciclón y un "no pregunte usted más" fueron  suficientes como para que el encargado del almacén central me proveyera de uno  nuevo).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Los Potocos quedaba  26  kilómetros al occidente de la ciudad venezolana de Barcelona y a 26 kilómetros  al oriente del Complejo Criogénico de Oriente, que a su vez estaba a 26  kilómetros  de Puerto Píritu, siguiendo la ruta de occidente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;En fin. Justo a trece  kilómetros, o sea a la mitad exacta del camino entre Los Potocos y la inmensa  Planta de Gas, había una pequeña capilla blanca abandonada, donde ni siquiera  paraban los camioneros a encender velas, como solía hacerse ante estas  construcciones religiosas próximas a la carretera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Y como si este cúmulo de casualidades numéricas no fuese aún suficiente, entre  El Complejo y Puerto Píritu, justo en la mitad, o sea en el kilómetro trece se  emplazaba un pequeño recordatorio a la vera del camino, de una familia que había  muerto en aquel punto a los pocos meses de llegar nosotros al pequeño e idílico  pueblo bañado por el Mar Caribe.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Se decía y lo afirmo yo, que  noche tras noche, una bella mujer, apenas cubierta por un velo tan transparente  como su propia humanidad fantasmagórica, intentaba detener a los vehículos cerca  de la capilla. Ninguno lo hacía, porque la leyenda decía que si se subía en  alguno, su conductor antes de llegar a su destino, moría sin remedio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SOighhXHN1I/AAAAAAAACCo/KJgrtHw6krQ/s400/lallorona.jpg" style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253625463079122770" /&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Cinco noches, viniendo de  Barcelona de las reuniones del Círculo de Escritores de Venezuela, o de Puerto  La Cruz, de las rotarias, la vi, tan etérea como el viento, tan transparente  como la niebla, tan terrible como mil demonios. ¡Qué miedo daba la transparencia  de su belleza! ¡Qué pavor producía su rojo pelo al viento! ¡Qué pánico pensar  que el coche pudiera detenerse frente a aquel hermoso pero mortífero  encantamiento!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;La penúltima noche, había  ido con un amigo, que nada más verla,  gimió primero y sollozó aterrorizado  después.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Pero nada pasó y tampoco pasó nada, una noche, la última que la vi, en que  acompañado por dos conocidos colombianos, nos vimos envueltos en una verdadera  lluvia de rayos que me obligó a detener el vehículo en el descampado que había  frente a la capilla. Mis ocasionales acompañantes suplicaron como niños que nos  alejásemos de aquel punto maldito. De repente callaron. La puerta trasera del  Jeep se abrió y ambos desaparecieron gritando como cerdos en medio de la lluvia  de agua y rayos. Ambos habían estado en los asientos traseros del coche y en su  huída me dejaron en su lugar con la presencia de la preciosa mujer fantasma que  me paralizó el corazón de miedo, pese a que me prodigó una muy amplia y franca  sonrisa antes de desvanecerse como el agua o como el fuego que se  apaga.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Ni me morí poco después -de  hecho han transcurrido de aquello 23 años-, ni la volví a ver, pero no porque no  estuviera noche a noche en su punto como una prostituta en busca de clientes,  sino porque  me evité de tal manera pasar por allí en horas nocturnales, que  cambié mi residencia a Puerto La Cruz y mi despacho a la Sede de la Petrolífera  Meneven en Anaco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;No era la historia de ese  espectro, similar a las que se cuentan en Chile, Perú, Argentina, España y  tantos otros sitios, cuyas protagonistas tienen un nombre popular, "La bella  gimiente", por ejemplo, ni tenía pasado ni base histórica su presencia. Lo que a  su innegable aparición se le había añadido era aquello de que quien la dejara  entrar en su coche moría poco después y yo constaté que era un simple  rumor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;En el otro extremo, es decir  el próximo al pueblo donde había fallecida toda una familia, el espectáculo que  se producía a las cuatro y 45 de la madrugada de todos los días del año, era  trágico y doloroso. El padre, la madre y los cuatro hijos muertos aparecían  sentados a la hora que murieron, al borde de la carretera, ensangrentados,  dolientes y dando unos alaridos que erizaban hasta al mismo corazón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Los vi solamente una vez,  con el terror enquistado en mi ser y nunca más me aventuré por aquella carretera a esa hora &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SOif6Dh_fQI/AAAAAAAACCg/xNCabr9DWq8/s400/piritu.jpg" style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253624785056791810" /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-5659341855094416890?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/5659341855094416890/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=5659341855094416890' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5659341855094416890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5659341855094416890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/10/la-extraa-combinacin-entre-el-miedo-y.html' title='La extraña combinación entre el miedo y el placer'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SOilgfN-3UI/AAAAAAAACC4/BLoV5pwXSio/s72-c/carretera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-8790192151912847046</id><published>2008-09-09T11:13:00.003+02:00</published><updated>2008-09-09T11:45:43.119+02:00</updated><title type='text'>La hora del ensueño y del amor</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SMZFZWetDZI/AAAAAAAABhA/CUcEzL-3Bhk/s1600-h/antena1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SMZFZWetDZI/AAAAAAAABhA/CUcEzL-3Bhk/s320/antena1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243955117952929170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pasa tan rápido, que me parece que hablo del fin de semana pasado, cuando me refiero a la primera vez que me enfrenté a la audiencia madrileña para anunciar que se daba comienzo a "La hora del ensueño y del amor".&lt;div&gt;Fue no obstante, el 3 de junio de 1991, o sea que han pasado más de diecisiete años. Eran las diez de la noche y comenzaba con la presentación que me hizo la hasta ese momento responsable del horario nocturno. Solamente diré que se llamaba Raquel, porque lo que me dijo fue muy fuerte: "Te entrego un programa -el suyo se llamaba Amor y Música- con tal cantidad de seguidores, que lo único que te agradezco es que mantengas aunque sea la mitad para cuando me llamen a salvar esta franja" No fue muy afortunada ni menos amable mi obesa compañera que pasaba a la franja de tarde. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En tan sólo una semana, no obstante, y en pleno verano, las centrales telefónicas de varios sectores de la provincia se comenzaron a colapsar en el horario de "la Hora del ensueño y del amor" -con las consecuentes protestas de la compañía de teléfonos que no daba crédito a nuestro argumento de que a esa hora no se realizaban concursos. Asimismo, bastó una primera carta al programa para que la media durante los cinco años siguientes, fuera superior a las cien misivas diarias, unas cuatro mil mensuales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El internado de la ONCE permitió a sus pupilos escuchar noche a noche el espacio, así como Instituciones Penitenciarias autorizó sintonizarlo a sus internos de los distintos centros madrileños, hasta las doce de la noche.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando iba por la calle, más me valía no hablar porque la gente, sobre todo la joven, me reconocía en el acto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un día, recuerdo, caminando con José María Ruiz Mateos, se le ocurrió preguntar a dos chicas en dos puntos diferentes, si conocían a "Ricardo Salvador" y aunque mi imagen no les era familiar, parecían conocerme más que yo mismo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue una época preciosa y el éxito no solamente se debió a la oportunidad romántica de la época, sino a otros factores, tanto externos, como internos de la emisora. Los externos, es que estábamos en un punto del dial en que confluían por una parte Radiolé y por la otra "40 Principales". La una, la radio de las madres extremeño-andaluzas, y la otra, las de sus hijas y en medio nosotros, aprovechando las mieses de la buena fortuna.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el aspecto interno, debo reconocer el importante aporte de audiencia que me suministraba un programa DJ que me precedía, ese "Musical 180" que presentaba Adolfo Rodríguez. También influía el hecho de que Jesús Sánchez, animadísimo como siempre, despertaba horas más tarde a medio Madrid y el otro medio ya estaba despierto para no perderse las genialidades del que a la vez fungía de técnico de la emisora.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Carmen Palomar tenía la difícil papeleta durante toda la mañana, de mantener la audiencia... ¡Y vaya que sí la mantenía! Y la aumentaba con su simpatía natural.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La propia Raquel por las tardes, después de los informativos y antes de Adolfo, mantenía una audiencia fiel, a la que de vez en cuando cantaba versiones de la Pantoja.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fueron cinco años maravillosos en los que combiné mis dos pasiones: la animación y el periodismo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es difícil que vuelvan aquellos momentos radiantes, pero los llevo en el corazón. Mis niñas Tenti Sánchez y Mónica Ramírez en los informativos. Mercedes Martínez también. Y cómo no, los deportivos Eduardo Fernández y mi querido y siempre recordado José Antonio Solana que falleció recién cumplidos los 18. Isabel, la secre, también es inolvidable y Ana, la administrativa y Cárdenas el jefe comercial.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Qué tiempos aquellos!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-8790192151912847046?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/8790192151912847046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=8790192151912847046' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8790192151912847046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8790192151912847046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/09/la-hora-del-ensueo-y-del-amor.html' title='La hora del ensueño y del amor'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SMZFZWetDZI/AAAAAAAABhA/CUcEzL-3Bhk/s72-c/antena1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-8908658443961574465</id><published>2008-06-28T15:58:00.004+02:00</published><updated>2008-12-09T15:52:36.394+01:00</updated><title type='text'>Del alba al crepúsculo (II)</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;color:#993399;"&gt;José Antonio&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216932251587465314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SGZEPgkmUGI/AAAAAAAABfQ/tOPaPjqQv94/s400/crepusculo.jpg" border="0" /&gt;He recordado mucho en estos días a José Antonio Solana. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;José Antonio era un chaval al que antes de conocerle ya sabía que se estaba muriendo. Tenía 17 años, acababa de aprobar el Bachillerato y como su sueño de deportista consumado -era campeón de España de Patinaje- era trabajar en la sección deportiva de alguna emisora de radio, conocida su historia, la dirección de Antena 3 Radio (Madrid Sur), le dio la oportunidad de colaborar en los informativos deportivos diarios. Cuando me confiaron esos informativos, me contaron su historia y la irreversabilidad de su mal. Lo imaginé consumido y depresivo y debo confesar que no me cayó bien heredar en el equipo un chico en fase terminal. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Finalizaba febrero, cuando al llegar a la emisora, me abordó nada más cruzar la puerta, un chaval atlético, guapo, que esbozaba una sonrisa pletórica de franqueza, que no lograba ocultar un temor que no era el que uno se imagina como el temor a la muerte. Aparte, José Antonio sabía que estaba enfermo, pero creía que lo suyo era una enfermedad dolorosa crónica a la que debía acostumbrarse. Con sencillez y esperanza me explicó que temía que no le quisiera en mi equipo. Desde ese momento, entre José Antonio y yo se inició una amistad profunda, aún a pesar de los 25 años de edad que nos separaban. Esa amistad se enraizó en el cariño sincero que le profesaba mi mujer y meses después, con la colaboración que quiso dar al nacer mis dos gemelos menores. Día a día, después de los "deportes", José Antonio y yo nos pasábamos largas horas conversando. No era, en la intimidad, ajeno a la gravedad del mal que le consumía, aunque guardaba cierta esperanza de superarlo. Confiaba en la fortaleza de su cuerpo atlético para combatir al silencioso enemigo, sin imaginar que esa fortaleza fue la que impidió detectar desde un principio los tumores que invadían su cuerpo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un día, llorando, me confesó que lo que más lamentaba era no poder ser el mejor amigo de su pequeña hermana que ya despuntaba en la pubertad. La quería más que a sí mismo y le atormentaba dejarla sola. Y otro, sollozando, me contó que mientras paseaba con su noviecilla por la calle, el padre de la niña, los increpó y le dijo a ella que no quería que su hija saliera con un canceroso moribundo. José Antonio comenzó a sufrir cada vez más. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando se vino conmigo a otra emisora de la que me hacía cargo de los informartivos y nuestro común amigo Eduardo Fernández de los deportes, los estragos de la enfermedad se notaban en un cabello que había desaparecido víctima de las sesiones de quimio y en un cuerpo esquelético que no era ni la sombra del que se sentía orgulloso. Su piel cada vez estaba más pálida. Pero el entusiasmo de José Antonio no decaía. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;En octubre de ese año, cuando cumplió los 18, todos creíamos que se nos iba al caer en una fase de aparente no retorno. En diciembre, no obstante, participó junto a todos nosotros en todas las fiestas navideñas de la radio y como era habitual, se constituía en el alma de la algarabía. Llegamos a hablar de un milagro. Pero a mediados de enero del 92, José Antonio se sintió cansado y no quiso seguir yendo a la radio, aunque aseguró que pesara a quien pesara debíamos enviarle a cubrir los JJOO de Barcelona que se iniciaban en junio. Mi mujer y yo comenzamos a visitarle a diario y a diario conversábamos largamente, aunque en realidad lo que se producía era un monólogo de intenciones, de planes, de proyectos, de fingido entusiasmo. A mediados de febrero, José Antonio reaccionó. Nos soprendió un par de veces en casa. Le encantaba jugar con nuestros hijos pequeños, aunque ya le quedaba poca fuerza para moverse. Siempre debíamos acompañarle de regreso porque era incapaz de sostenerse y con un sincero cariño implícito, nos apretaba las manos. El 24 de febrero mi trabajo impidió por primera vez en varias semanas que fuésemos a verle. El 25 cuando llegué a su casa, con una sensación de impotencia e incredulidad, me senté en su cama donde estaba acostado, le cogí su mano izquierda que perdía rápidamente el calor y lloré por el joven amigo que acababa de dejarnos, como no lo había hecho desde niño. Hacía justo un año que le había conocido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-8908658443961574465?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/8908658443961574465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=8908658443961574465' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8908658443961574465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8908658443961574465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/06/del-alba-al-crepsculo-ii.html' title='Del alba al crepúsculo (II)'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SGZEPgkmUGI/AAAAAAAABfQ/tOPaPjqQv94/s72-c/crepusculo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-5934087618870730215</id><published>2008-06-28T10:53:00.005+02:00</published><updated>2008-12-09T15:52:36.477+01:00</updated><title type='text'>Del alba al crepúsculo</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;color:#993399;"&gt;La madre del Didac&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216854327876447506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SGX9XwII7RI/AAAAAAAABfA/-44bjubNXnM/s400/aurora.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;Hay cosas que no entiendo, ni penas que no me explico.&lt;br /&gt;Conocimos a Ana, una mujer joven, madre de tres hijos jóvenes, nada más llegar a Terrassa desde Almería. Nuestros hijos menores hicieron buenas migas con los dos hijos mayores de Ana, Didac y Jose y por eso a Ana, aún hasta el miércoles no la llamamos nunca Ana sino la madre del Didac, que era el primogénito.&lt;br /&gt;De mediana estatura, poco pelo, muy delgada y muy blanca, la madre del Didac aparte de una madraza para sus hijos, lo era también para los amigos de sus hijos y daba la sensación que más que por ellos, se acercaban a esa casa por la sensibilidad y alegría de la mujer.&lt;br /&gt;Cuando la conocimos ya tenía cáncer y hace casi seis años hablaba de su enfermedad como el alérgico lo hace de la suya o el hipertenso de su mal, o sea con naturalidad y especialmente con la aparente confianza más definitiva de que su fortaleza y el amor por sus jóvenes hijos y la necesidad de éstos por ella, la ayudarían a doblegar la maldita enfermedad.&lt;br /&gt;Hace diez días la vi de cháchara en una esquina junto a otras conocidas, reflejado en el rostro su habitual triste entusiasmo. O sea estaba igual que hacía seis años, o uno, o seis meses.&lt;br /&gt;Verla solamente nos constató que su larga lucha contra el cáncer no había sido en vano, pero el miércoles pasado, repentinamente perdió el sentido y falleció.&lt;br /&gt;Personalmente no era su amigo y no crucé más palabras con ella, que coletillas entre medio del diálogo entre la madre del Didac y mi mujer o cuando llegaba a la casa a buscar a su hijo más pequeño cuando los mayores se quedaban a dormir y el benjamín quería sentirse también mayor.&lt;br /&gt;Pero bastó ese breve contacto, estar al tanto de su lucha y su confianza y sobre todo de su fortaleza, para que la noticia de su muerte me impactara con especial intensidad y tres días después aún no me hago a la idea de no verla en la panadería o en la puerta del colegio, o en el bar degustando un cortado tempranero o en la misma esquina que la ví la última vez, departiendo con amigas, conocidas y vecinas, porque su caracter atraía a la gente, especialmente a personas de su género, que disfrutaban con sus ocurrencias y las tonterías necesarias para no dar importancia a una vida que estoy seguro que sabía que se le escurría como la arena entre los dedos, hacia la inevitable eternidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-5934087618870730215?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/5934087618870730215/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=5934087618870730215' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5934087618870730215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5934087618870730215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/06/del-alba-al-crepsculo.html' title='Del alba al crepúsculo'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SGX9XwII7RI/AAAAAAAABfA/-44bjubNXnM/s72-c/aurora.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-6655864667377006713</id><published>2008-05-31T01:50:00.004+02:00</published><updated>2008-12-09T15:52:37.284+01:00</updated><title type='text'>Después de 38 años</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SECTBxB41bI/AAAAAAAABZo/6m_b-PboB_o/s1600-h/1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206322827790702002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SECTBxB41bI/AAAAAAAABZo/6m_b-PboB_o/s400/1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ultimamente tengo algo abandonado este blog y como rincón de recuerdos y vivencias, debería ser, de lejos, el más mimado de todos, y ¡mira que tengo blogs!&lt;br /&gt;Si es que en un momento de locura creativa, decidí tener un blog para cada parcela de mi vida. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SFa1N2hWTaI/AAAAAAAABb4/wQm6itqDLGM/s1600-h/olguita.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212552868306242978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SFa1N2hWTaI/AAAAAAAABb4/wQm6itqDLGM/s320/olguita.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La periodística, la literaria, la recopilatoria, la proyección de notimundo, la local, la nacional, en fin, montones que por si quieres visitarlos son Gente de Hoy, Terrassa en la Mira, España en la Mira, Comentarios y cuentos de Ricardo Salvador, Notimundo.blog.com y Piezas y retazos al detal, aparte de éste, obviamente. Y como "el tiempo me sobra", mantengo además actualizada diariamente mi web notimundo.es, cuyo contenido, aparte de ser curiosamente leído por miles de personas al día, nutre a muchos de mis blogs.&lt;br /&gt;Parece mentira.&lt;br /&gt;Hace pocos años, unos trece, cuando no me alcanzaba la jornada de tanto que tenía que hacer, tenía pegada a mi culo a una importante casa editorial interesada en que publicara un libro con historias románticas que debido a mi actividad de entonces, hubiese tenido asegurada una venta masiva. Pero el tiempo me faltaba y aparte de las noticias que debía escribir para los informativos de la radio, el programa intimista nocturno, y la lectura de entre cien y doscientas cartas diarias de oyentes, labor en la que me ayudaba mi mujer, poca cosa más alcanzaba a hacer.&lt;br /&gt;Sin embargo, ahora que el tiempo es más generoso, no hay editorial ni mecenas que se interese por mi obra y de ahí que quiera colgar en internet todo de todo.&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206322977891251778" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SECTKgMpdkI/AAAAAAAABZw/w_2PfdVTDpA/s320/2.jpg" border="0" /&gt;Pero lo cierto es que uno de los blogs que para mí tiene algún significado personal es éste, dado que contiene trocitos de mi vida muchas veces olvidados y que rescato como flashes para mi propio regocijo y cómo no, intento que también para los casuales internautas que caigan en sus líneas.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SFa1q14du6I/AAAAAAAABcA/CbOrjvxzC7A/s1600-h/sandra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212553366350969762" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SFa1q14du6I/AAAAAAAABcA/CbOrjvxzC7A/s320/sandra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hace unos meses, una de las notas que colgué aquí en 'Pollo frito y macarrones' y que titulé "38 años después", hacía mención a dos chavalas, mellizas, que fueron en la época universitaria y de nuestros primeros pasos en la radio, las personas con las que protagonicé la más increíble y entrañable historia de amistad. Esa amistad firme, sincera y profunda, amén de cargada de confidencias e interdependencia parecía ser indestructible, pero yo mismo me encargué de echar por tierra lo que con tanto cariño y esmero habíamos construido y mantenido y las perdí para siempre.&lt;br /&gt;Al menos eso pensaba, y esa sensación se acrecentó cuando con el paso de los años, todos los intentos por localizar a Sandra y Olga Garretón Pettinelli, que así se llaman estas mujeres increíbles, fueron en vano.&lt;br /&gt;Pero, un día, en buena hora, escribí esos "38 años después" y por esas casualidades puntuales lo leyó Pamela Garretón Pettinelli, la hermana menor de Sandra y Olga, y Constanza Peters Garretón, la hija menor de Sandra y gracias, pues a este blog y a Pamela y a Constanza, ese hilo que en forma de recuerdos gratos y vivencias inolvidables preñadas de la más pura y sincera amistad se había permitido pese a las inclemencias de las circunstancias condicionantes, permenecer vivo, se rehizo y se convirtió en esa soga fuerte e indestructible que siempre debió ser, que une como un puente el pasado y el presente. Un puente bajo el cual se fue construyendo un entramado de vidas, de las cuales gracias a internet, gracias a 'Pollo frito y macarrones" y en especial gracias a Pamela y a Constanza tenemos, Sandra, Olga y yo, tiempo suficiente como para llenar de historias el vacío de 38 años.&lt;br /&gt;Aquella noche del reencuentro me vino a la mente, no sé por qué, la presentación grabada de nuestro programa. Una presentación que tenía visos de indisolubilidad.&lt;br /&gt;Con el fondo musical "Sentado en el muelle de la bahía" de Ottis Reddig, combinando nuestras voces anunciábamos a nuestros miles de oyentes:&lt;br /&gt;"Sandra, Olga y Ricardo les presentamos... ¡Fogata Juvenil!"&lt;br /&gt;Y es que ese "Sandra, Olga y Ricardo" dicho con la convencida pasión juvenil volcada en la perennidad, convertía en eterna en nuestras mentes y deseos, esa relación tan estrecha, tan franca y cristalina.&lt;br /&gt;Han pasado 38 años.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-6655864667377006713?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/6655864667377006713/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=6655864667377006713' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6655864667377006713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6655864667377006713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/05/38-aos-despus.html' title='Después de 38 años'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SECTBxB41bI/AAAAAAAABZo/6m_b-PboB_o/s72-c/1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-8245773482571226415</id><published>2008-04-19T12:11:00.003+02:00</published><updated>2008-12-09T15:52:37.709+01:00</updated><title type='text'>La primera escuela de mi infancia</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SAnFvLdxbPI/AAAAAAAABWQ/-yyfZvi0lkY/s1600-h/vinadelmar.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190897459843394802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SAnFvLdxbPI/AAAAAAAABWQ/-yyfZvi0lkY/s400/vinadelmar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El primer colegio al que fui en mi vida fue a la pequeña Escuela Infantil de Viña del Mar, en Chile. Hacía poco que la familia había llegado de España y todo me parecía raro pese a mis cinco años.&lt;br /&gt;Corría 1954 y me correspondía comenzar en lo que allá se llamaba Kinder, o sea una especie de preescolar único antes de antrar en la educación primaria o como se le llamaba entonces, preparatoria.&lt;br /&gt;Era un día de marzo muy fresco. Mi padre y mi abuela me habían preparado sicológicamente para enfrentarme a las obligaciones de la escuela en un país nuevo.&lt;br /&gt;Mi padre, siempre ambicioso hasta con sus hijos, me explicaba que ese día inciaba mi andadura educativa destinada a alcanzar la licenciatura en Ingeniería Química. Siempre mi padre soñó conque yo lo fuera, excepto durante una breve temporada de mi pubertad en que se le metió entre ceja y ceja que debía ser neurocirujano. Y lo cierto es que nunca estuvimos de acuerdo porque en la primera etapa de lo de la ingeniería química, mi pensamiento, mi sueño y mi más íntimo anhelo era ser bombero simplemente porque me gustaban sus cascos. ¡Coño, cómo me gustaban los cascos de bombero!. La segunda alternativa era ser marino porque nada más arribar a Viña del Mar, había visto a unos marineros franceses del Jean D'Arc de visita en Chile, con unos pompones rojos sobre su alba gorra y hay que ver qué grata impresión me llevé de esa gorra. O sea, tenía en la cabeza un par de profesiones en las que parte de su indumentaria serviría para cubrirme la cabeza. Tal vez algún sicólogo pueda encontrar alguna explicación plausible, aunque en mi propio beneficio, prefiero que se le guarde. Ya para la etapa de la manía de que fuera neurocirujano y la segunda de que fuera ingeniero químico, mi padre se encontró conque su hijo menor se había empecinado en ser un "muerto de hambre" que era como él veía a los periodistas, aparte de sinvergüenzas, borrachos y bohemios. Pero me hice periodista y aunque ahora estoy a pocos céntimos de ser un muerto de hambre, mi profesión me dio muchas satisfacciones y en momentos puntuales hasta una inmerecida fama.&lt;br /&gt;Bueno. A lo que iba. Al primer día de clase.&lt;br /&gt;Nada más llegar a la escuela de la mano de mi abuela sentí un pánico indescriptible y no era de extrañar, porque contrariamente a las académicas aspiraciones paternas, las de la abuela fueron advertencias sobre el cuidado que debía tener para que los "indios" chilenos no me robasen hasta el alma y aunque una fugaz mirada hacia el amplio patio de tierra que antecedía a la pequeña y diría que humilde construcción que albergaba tres aulas para cuatro clases (kinder, primero, segundo y tercero), no vi más que muchos niños, ninguno ataviado como indígena.&lt;br /&gt;Cuando la yaya se marchó dejándome en manos de las profesoras Elisa y Violeta, dos damas maduras pero por lo que recuerdo, muy cariñosas, solté tal berrido, que creo que se paralizó el propio corazón de Viña del Mar. El desamparo en que me encontré era tal, que lo mismo daba que estuviese rodeado de gente que solo en el desierto del Sahara, pero lo peor estaba por llegar, cuando comencé a tranquilizarme ante las dulces palabras de la profesora Elisa (Miss había que llamarla), porque cuando le expliqué "es que mire usted profe. He "llegao" a Chile hace muy poco tiempo y no tengo amiguitos con los que jugar" y con ese acento mezcla de Pablito Calvo, Joselito y Marisol, que aún no llegaban a las pantallas chilenas, ya los nuevos compañeritos calaron mi procendencia, me rodearon y con la inocencia propia de los niños, pese a las protestas de las profesoras y de la cocinera y de su hijo de catorce años, que les amenazaban con el sótano oscuro lleno de ratones, comenzaron a gritar: "¡Coño, coño, coño,coño!" y otro berrinche más y luego, mientras la "Miss" Elisa intentaba nuevamente tranquilizarme, creo que la "Miss" Violeta pedía a mis nuevos compañeros tolerancia, compasión y comprensión, esto último seguro, porque la escuché decir "él no tiene la culpa de ser español".&lt;br /&gt;Poco a poco, se me fueron ofreciendo para jugar María Inés Sorucco, una pelirroja con la cara llena de pecas y de la que había que cuidarse porque cualquier descuido se lo chivaba a las "misses", también Anita María Flores y su hermano Julito, Alvaro Torres, Julito Anderson, y Maureen, una chavalilla que si mal no recuerdo es de la primera damita de la que me enamoré en mi vida, pero que no se cansaba de confesar sus preferencias por Julito Anderson, que a su vez se declaraba anti niñas y que se cabreaba cada vez que la linda Maureen le expresaba su ingenuo amor. Al poco tiempo era uno más, menos en las clases de Historia de Chile, donde parecía renacer el reconcomio antiespañol expresado contra mi persona, pero eso fue cada vez más intrascendente.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SAnGKrdxbQI/AAAAAAAABWY/G2iK8q7nxCY/s1600-h/avlibertad.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190897932289797378" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SAnGKrdxbQI/AAAAAAAABWY/G2iK8q7nxCY/s320/avlibertad.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;De esa época son muy fugaces los recuerdos. La escuela quedaba en un pasaje entre la Avenida Libertad y 1 Poniente que se extendía entre las calles Doce y Trece Norte. El pasaje comenzaba a la altura de la Central Lechera ULA, donde mi abuela cada mañana se hacía con dos botellas de leche, hasta que finalmente se la comenzaron a dejar en la puerta de la casa. En ese pasaje, a pocos metros del colegio, había un perro de mierda que nos mordía a todos en los tobillos y un día que uno de los padres reclamó, el dueño del perro le dio tal paliza que llegaron los carabineros y una ambulancia y aunque el padre de nuestro compañero se recuperó, nunca más volvimos a ver al perro.&lt;br /&gt;La escuela era una construcción pequeña como he dicho, a la que se accedía por la cocina y estaba al fondo de un enorme patio de tierra sin árboles ni bancos,&lt;br /&gt;Aparte de la cocina se accedía a tres habitaciones medianamente grandes a través de un oscuro pasillo. En el primer salón a la derecha estaba el Kinder y el primero de preparatoria y en el segundo, también a la derecha, se ubicaban hacinados los alumnos del tercero y cuarto de preparatoria y al frente en la habitación más clara de todas estaban los de segundo. Al fondo estaba el lavabo. ¡Ah! Había también un salón bastante amplio donde dejábamos nuestras americanas y donde se recibía a los padres en las pocas ocasiones en que se les citaba.&lt;br /&gt;Pasé tres años completos en aquel colegio, pero no recuerdo más que los días de mucho sol y calor. Recuerdo asimismo la pequeña imagen de la Virgen de Lo Vázquez en una esquina de la mesa de la Miss del segundo y también recuerdo las moscas que por miles plenaban el cielo raso en las tardes de estío, cercanas ya las vacaciones.&lt;br /&gt;A aquel colegio llegué durante muchas jornadas, meses o un año quizás, de la mano de la yaya, que tampoco se libró de las mordeduras del perro de mierda y luego me iba y regresaba solo.&lt;br /&gt;Ya lo digo. Recuerdos fugaces pero cargados de intensa emoción y hasta deseos de volver a aquellos años en los que se nos ocultó la muerte de Rosita, una niña que ya llegó enferma y que un día desapareció y aunque nos dijeron que estaba malita y que regresaría dentro de poco, durante el resto del curso, un pequeño crespón negro ocupó su pupitre.&lt;br /&gt;Un día salí de vacaciones de verano y ya no regresé a aquel colegio. Me fui a uno grande. Era de curas; frío, distante, distinto, y clasista y del que guardo pocos recuerdos, tan pocos como el tiempo que estuve en él, pues después nos trasladamos a Santiago y me fui a un colegio de la misma congregación del que atesoro anécdotas imborrables y amistades eternas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-8245773482571226415?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/8245773482571226415/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=8245773482571226415' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8245773482571226415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/8245773482571226415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/04/la-primera-escuela-de-mi-infancia.html' title='La primera escuela de mi infancia'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/SAnFvLdxbPI/AAAAAAAABWQ/-yyfZvi0lkY/s72-c/vinadelmar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-4980592436174347652</id><published>2008-04-04T11:17:00.002+02:00</published><updated>2008-04-04T11:21:09.632+02:00</updated><title type='text'>La muerte de la abuela</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://es.geocities.com/rsalvador_c/yaya.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://es.geocities.com/rsalvador_c/yaya.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; La noche que falleció mi abuela fue tan extraña como suelen serlo cada una de esas jornadas en las que un ser querido nos deja. Nos abate esa sensación de vacío, de impotencia y de incredulidad que sigue a todos los decesos, por muy esperados que estos sean.&lt;br /&gt;Aquella mañana estaba en mi trabajo en Ciudad Guayana, a unos ochocientos kilómetros de Caracas cuando mi hermano me advirtió a través del hilo telefónico que si quería ver a la yaya viva por última vez, me apresurara.&lt;br /&gt;Una hora después cogí un avión de Avensa que solía enlazar aquella oriental ciudad con la capital en cincuenta minutos, pero los pìlotos estaban movilizados por una huelga que allá se la conoce como "operación morrocoy" o "de brazos caídos", o sea en ese caso determinado, alargando los vuelos eternamente y en lugar de llegar a Maiquetía a las diez de la mañana, lo hice a la una de la tarde.&lt;br /&gt;Traspuse el portal de la residencia una hora más tarde y ahí estaba mi pobre abuela, que tanto carácter había tenido en la vida, indefensa ante el imperativo reclamo de la Parca indiferente.&lt;br /&gt;El resto de la tarde y las primeras horas de la temprana noche tropical permanecí a su lado, congelando mi corazón en cada uno de los incontables paros cardíacos que interrumpían la ronca respiración exhalada por su cuerpo en coma.&lt;br /&gt;Necesité descansar. Comprar una camisa nueva, tirar la negra que me había traído de Guayana, que pegada al cuerpo por el sudor se había convertido en mi segunda piel y salí. La besé en la frente antes y en la entrada del edificio, cuando un aire cálido pero acogedor abrazó mi cuerpo, una voz a mis espaldas me tensó, su abuela acaba de fallecer, por favor suba a su habitación.&lt;br /&gt;Estaba a media luz. Una enfermera le estaba atando un pañuelo entre la coronilla y la mandíbula para cerrar su boca. El médico que salía me dijo lo siento y la dueña de la residencia musitó todos, tanto el personal como los residentes queríamos mucho a la abuela Josefina.&lt;br /&gt;Besé una vez más la frente de mi abuela. Antes la había despedido por un rato, ahora para siempre. Sentí un leve temblor en su piel tibia y lo quise comentar, pero el temblor de mis labios me lo impidió. Todo lo que en ese momento tocara mis labios temblaría por igual.&lt;br /&gt;Debemos sacarla en ambulancia para no asustar a los viejitos, me susurró al oído la dueña de la residencia. Acto seguido me explicó que con su muerte el contrato expiraba y que debía sacarla de allí cuanto antes, llamar a una ambulancia sin decir que la señora estaba muerta pues no irían y derivarlos, una vez constatado el fallecimiento, a una empresa funeraria. Todo muy medido. Todo bajo presión&lt;br /&gt;Llamé a la familia. Gran conmoción. Que si estaba seguro. Que no se veía tan mal. Que que inoportuna. Que si lo había certificado un médico.&lt;br /&gt;Después solicité una ambulancia. Llegaron con una prisa que no se hubiesen tomado de saber que el paciente era un finado. Más bien protestaron.&lt;br /&gt;Saquen a la señora en camilla para que los viejitos no se enteren dijo la dueña.&lt;br /&gt;A pulso la trasladaron a la camilla y la empresaria gritó desde la puerta para que todos los viejitos se enteraran, tápenle la carita para que no le moleste la luz, pero casi en la escalera, una de las viejitas que "la quería tanto", gritando ojalá te mueras en el hospital, le arrancó la sábana dejando a la vista los pálidos despojos de la yaya. Todas las ancianas aullaron, menos la autora del desaguisado que se quedó patitiesa allí mismo.Después se la llevaría otra ambulancia con la cara tapada para que no la molestase la luz.&lt;br /&gt;A dónde la llevamos, me preguntó un camillero y me quedé en blanco. Había olvidado contactar a una funeraria. Véngase con nosotros, me dijo y me llevaron hasta la elegante Funeraria Vallés en el exclusivo barrio de La Florida.&lt;br /&gt;Un hombre canijo y enjuto, más cercano al mundo de los muertos que el de los mortales, inmerso en un traje negro con camisa blanca y corbata azul marino que le quedaban, hasta la corbata, holgados, me enseñó no sin cierto recelo por mi aspecto descuidado, todo tipo de ataúdes. Me gustó, si es que una urna, que no es otra cosa que un contenedor de restos humanos. puede gustar, uno de madera de ébano. El hombre se quedó asombrado. Comentó evitando denotar algún tono ofensivo en sus palabras. Este cuesta dieciocho mil bolívares y se expondrá en la Capilla Imperial. Esperó mi rectificación, acariciando un féretro metálico imitación madera clara. No rectifiqué, pero me aclaró este cuesta tres mil. Quiero el de ébano afirmé. Mi abuela lo merece.&lt;br /&gt;A las doce de la noche me di cuenta que no había avisado a la familia dónde se velaría a la yaya.&lt;br /&gt;Fue cuando depositaron sobre una mesa cubierta con una alfombra roja y negra su lujoso ataúd que me sentí tremendamente solo. Cincuenta sillas negras de alto respaldo y tapicería de felpa roja, rodeaban pegadas a las paredes, la amplia Capilla Imperial. Cuatro sirios de esperma y una cruz de plata completaban el sobrio mobiliario.&lt;br /&gt;El encargado, con varios teléfonos que le di, se encargó de avisar a los parientes.&lt;br /&gt;A la una comenzaron a llegar. A las dos lo hizo mi padre. Me abrazó llorando y me dijo con voz temblorosa y dolida, se nos fue la yayita.&lt;br /&gt;El asombro en su expresión más compleja se dibujó en su rostro al ingresar en la capilla y con recelo me preguntó ¿y esto cuento cuesta? Dieciocho mil bolívares, le respondí. Coño, fue su única exclamación. Y es que dieciocho mil bolívares en 1976 era muchísimo dinero, más o menos el precio de un coche medio.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://es.geocities.com/rsalvador_c/velorio.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="http://es.geocities.com/rsalvador_c/velorio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Estuvimos todos conversando de cosas intrascendentes que fueron derivando hacia mi nueva vida en Guayana y a mi reciente matrimonio y de pronto, a eso de las dos o dos y media de la madrugada se habían marchado------ y me quedé solo con una camisa que ya olía mal, un cansancio insoportable, el cadáver de mi abuela y los cuatro cirios que comenzaban a gastarse entre chisporroteos y el hedor caliente de la cera,&lt;br /&gt;Contemplé largamente el rostro apacible de mi abuela. Estaba maquillado, una veleidad que nunca en vida se quiso dar. Replegada la piel hacia el fondo, se veía mucho más joven y su perenne rictus de dureza se había suavizado dulcemente.&lt;br /&gt;Acerqué tres sillas a la urna, apagué las luces de la capilla y me recosté a su lado.&lt;br /&gt;Tuve los más disparatados sueños durante esas horas, todos protagonizados por ella, pero nunca he podido extraer ni un pasaje, ni un instante de los mismos, perdidos en algún lugar secreto de mi mente. A las cuatro, ¿o serían las cinco? me desperté, recorrí la funeraria y vi luz en otra capilla, más pequeña, más sencilla y más íntima. Tal vez, pensé la yaya se hubiese sentido allí más cómoda. Había un ataúd. Era el mismo o al menos parecido al de metal que me había enseñado el encargado. Me asomé a ver al difunto. Era una chica vestida de azafata aérea a la que ni la muerte pudo arrebatarle, al menos en las primeras horas, su sorprendente belleza.&lt;br /&gt;Estaba sola y me apiadé de su alma y aunque lo de los rezos nunca me ha ido mucho improvisé una oración con los retazos de varias de ellas aprendidas a medias en la época escolar.&lt;br /&gt;Salió el primer sol, el tímido, el opaco, el madrugador y junto con él una brisa refrescante que me invitó a pasear por las arboladas calles de la urbanización.&lt;br /&gt;Antes de las siete estaba otra vez junto a mi abuela. Había abierto, o para ser más claros, se le había abierto el ojo izquierdo, dejando ver un globo blanco y hundido. Asimismo, el pegamento había cedido y la boca abierta parecía perderse en un grito eterno. La piel se había pegado al hueso de los pómulos y en pocas horas su faz pasiva y tranquila había dejado paso a una calavérica y alejada de este mundo.&lt;br /&gt;A las diez fueron llegando los deudos. Mis parientes. Uno me preguntó ¿no te has cambiado? y una ¿no hay duchas aquí?. El encargado del día, que ya tendría referencias mías por el de la noche, me acompañó a un cuarto de baño y me facilitó jabón, toallas y ropa limpia. Me duché, me sequé y receloso de la procedencia de la vestimenta ofrecida, volví a ataviarme con lo mío. En una empresa de pompas fúnebres hay pocas entradas de ropa y no vale la pena preguntarnos cuáles son.&lt;br /&gt;A las doce eso estaba lleno de gente, familiares, amigos, conocidos y compañeros de trabajo o subalternos de los parientes, familiares y conocidos que con tal de faltar al curro se apuntan a cualquier dolor ajeno.&lt;br /&gt;El día seguía su curso, mientras mi tiempo se había detenido la noche anterior.&lt;br /&gt;Sentado en un rincón, quise mantenerme alejado de aquellos visitantes que simulaban dolor al acercarse a mi padre o a mi hermano para expresarles su "hondo sentimiento de pesar". La multitud en la capilla trasladó el calor desde la calle. El olor a formol se hizo presente y fue en ese instante cuando apareció un sacerdote maduro con nariz y ojos rojos y preguntó en voz alta y sin miramientos ¿Cómo se llamaba la difunta?&lt;br /&gt;La mayoría esquivó la mirada inquisitiva del religioso, porque no tenían ni puñetera idea de cómo se llamaba la madre del jefe y el jefe, o sea mi padre, que no salía de su sorpresa por la aparición del cura, cuyo responso venía incluído en los 18 mil bolívares, respondió por la bajito, Josefina.&lt;br /&gt;Y así, durante unos cinco minutos contó el cura a los presentes las maravillas de las que ya estaba disfrutando el alma que ocupó aquel cuerpo que apenas iniciaba su corrupción. Finalmente y mientras miraba con descaro la hora, dio su sagrada bendición y se marchó.&lt;br /&gt;Luego nos marchamos nosotros. Se subió la familia en los cuatro lujosos coches que ponía a nuestra disposición la funeraria por cuenta de los dieciocho mil euros y se marcharon, seguidos por conocidos, subalternos y amigos en sus coches, mientras yo contemplaba atónito el cortejo desde la acera.&lt;br /&gt;En ese punto vino el primer favor del encargado de la funeraria y ordenó salir a un quinto coche para que me llevara al Cementerio del Este. Lo pidió al chofer con sobriedad y naturalidad.&lt;br /&gt;Allí, en el camposanto, donde reposan los muertos entre árboles y césped, sin más distintivo que pequeñas placas de bronce recostadas en la hierba, otro cura, un asiático, preguntó el nombre de mi abuela. Josefina se le dijo y se le aclaró tantas veces como dijo Marcelina durante el responso.&lt;br /&gt;Al final nos fuimos todos. Yo el último en mi coche de buena voluntad.&lt;br /&gt;De regreso en las puertas de la funeraria, constaté que todos habían tenido igual prisa por abandonar el sitio y me encontré solo, con un pasaje aéreo de regreso a Ciudad Guayana, pero sin dinero suficiente para el taxi.&lt;br /&gt;Mi desazón y cara de asombro volvieron a hacer mella en el encargado que dispuso que me dejasen en Maiquetía en el lujoso coche que me había llevado y traído del cementerio.Tranquilo el recuerdo de la partida de mi abuela, son otros los temas que conforman las anécdotas, unas anécdotas que como ninguna otra cosa, ratifican que en la muerte de uno, la vida sigue igual para los demás.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-4980592436174347652?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/4980592436174347652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=4980592436174347652' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4980592436174347652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4980592436174347652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/04/la-muerte-de-la-abuela.html' title='La muerte de la abuela'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-5918089168540969624</id><published>2008-03-28T12:19:00.002+01:00</published><updated>2008-12-09T15:52:37.983+01:00</updated><title type='text'>La fábrica de hacer dioses</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R-zVwfEoP_I/AAAAAAAABUo/49IK5GKlgqs/s1600-h/dioses.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182752300147949554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R-zVwfEoP_I/AAAAAAAABUo/49IK5GKlgqs/s400/dioses.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hay en el mundo una empresa que es una fábrica de hacer dioses.&lt;br /&gt;Pues sí señor. Aunque no me lo crean, cuando entra el producto, es un ser humano normal con sus virtudes y defectos, con sus penas y sus alegrías, con sus fracasos y sus glorias, pero a poco de entrar por las puertas que custodia San Pedro, ese ser imperfecto y defectuosamente humano, ya se ha transformado en un ente serio y distante. Se ha olvidado del resto de los humanos a los que ignora como un león saciado a su feliz presa desechada.&lt;br /&gt;Pero el humano no ha entrado solo. Otros humanos lo han hecho junto a él y todos son pocos días después, dioses perfectos y afortunados, inquilinos eternos de un Olimpo mejorado.&lt;br /&gt;Pecan, eso en el supuesto de que los dioses pecaran, de orgullo. Pero cómo se sentiría usted amiga o amigo si por la noche se acostara como una piltrafa humana y en la mañana se despertara como una divinidad. Orgullosa u orgulloso, claro está, y desde nuestro ignorante punto de vista, que nunca hemos sido dioses, hasta vanidosa o vanidoso.&lt;br /&gt;Y anótelo bien casual navegante de este sencillo y humilde blog que comparte espacios en la red con otros miles de millones, la fábrica de hacer dioses, es democrática a más no poder, porque no discrimina como otras religiones, por sexo, o sea que la divinidad la alcanzan por igual mujeres que no requieren ser la madre del hijo de algún dios para alcanzar la veneración hasta el rango máximo sa santa, hombres, gays y lesbianas.&lt;br /&gt;El otro día sólo por curiosidad porque no tengo ambiciones de alcanzar la pureza soberana de un ser perfecto, porque me arrebataría sin duda el placer de expeler vientos cuando mi mujer ve la tele, para disfrutar de su cada vez más controlada y resignada ira, me introduje en la fábrica de hacer dioses para ver qué había y constatar lo que veía.&lt;br /&gt;Más que fábrica, era una secuencia de pisos todos iguales, inmaculadamente blancos, con amplias salas sin paredes ni biombos, donde en cada uno de ellos se hacinaban los nuevos dioses.&lt;br /&gt;Sin duda con la sana intención de entretenerles, la dirección de la fábrica de hacer dioses, les había instalado sillas y mesas y ordenadores que todos miraban embobados -no es mi intención pecar porque lo de embobados es simplemente un simil para intentar reflejar el embelesamiento conque cada uno de las deidades novatas, contemplaba los luminosos monitores- casi sin moverse, casi sin pestañar. Es probable que aprendieran los dogmas de fe que deben imponernos a nosotros, desgraciados mortales.&lt;br /&gt;De reprente se me escapó una tos, porque como mortal tengo mis defectos y temí, con sincero pavor, a la ira de los dioses, pero no me vieron; no me miraron. Ojo, que no todos fueron tan distantes. Una diosa, con cara de mala leche, cogió un bote de desodorante ambiental, la dirigió hacia mi devota persona, me roció y comentó a otra diosa "chusma". Con la otra diosa compartía casualmente la cara de mala leche.&lt;br /&gt;Conteniendo mi necesidad de expectorar y convencido de que mi presencia ni les importaba ni tampoco importunaba, seguí andando entre ellos intentando sentir la magnífica sensación de la infinita superioridad, pero lo que sentía eran los olores de colonias baratas y, eso sí, muchos olían a santidad, en sólo una de las vertientes que tienden a explicar ese dicho del "olor de santidad", es decir en la que habla de la falta de higiene de los santos varones y santas mujeres, porque tenían cosas más importantes que hacer que darse de año en año, un remojón higienizante.&lt;br /&gt;Además, aunque ello solo fuera por lógica deducción, parte de mis condicionadas limitaciones, creí percibir resabios de ignorancia, ramalazos de aburrimiento, reflejos brumosos de imperfección chispas sombrías de temor. Creencias claro de una mente restringida.&lt;br /&gt;También me sorprendió que a una hora determinada, como siguiendo una consigna común, dejaron de observar los monitores de los ordenadores y salieron a la calle, posiblemente a llevar su mensaje de perfección, eternidad e infinito.&lt;br /&gt;Cuando salían por las puertas del Reino, pude contemplar a seres humanos haciendo ademanes de despedida con grandes y afectuosas sonrisas, no exentas de adulación. A los humanos les reconocí por las expresiones sumisas en sus rostros sencillos, en la modestia de sus miradas, pero sobre todo, en sus uniformes de vigilantes. Pero ya te digo, debe ser una pasada trabajar aunque sea como vigilante en la antesala del Paraíso.&lt;br /&gt;Y no te quiero contar lo emotivo que era ver salir a los dioses a cumplir su misión pastoral y salvadora de almas, caminando con altivez, cabeza erguida, faz impenetrable, sentido de grandeza en la mirada. No respondían, como debe corresponder a buenos dioses, los saludos de los inocuos mortales; es más, creo que desde la altura de miras de un dios, aunque sea novato, no existe la raza humana como no sea para servirles, para adorarles y respetarles y sobre todo para obedecerles.,&lt;br /&gt;Cuando el edificio se quedó vacío de dioses, percatados los seguratas de mi presencia, me invitaron de malas maneras a salir y salí y en la calle, admirado, pude contemplar que los dioses se habían esfumado entre la multitud de peatones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;"Si algún día te cruzas con un Dios y no le adoras con respeto, se cagará en tu padre, en tu madre y en toda tu generación completa" (El libro de Domitilo. c. 4, vers. 1 y 2)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-5918089168540969624?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/5918089168540969624/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=5918089168540969624' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5918089168540969624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/5918089168540969624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/03/la-fbrica-de-hacer-dioses.html' title='La fábrica de hacer dioses'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R-zVwfEoP_I/AAAAAAAABUo/49IK5GKlgqs/s72-c/dioses.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-490423322839286845</id><published>2008-01-29T23:19:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T15:52:38.159+01:00</updated><title type='text'>De un gol marcado con la mano a una patada en los testículos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R5-nUQcpEDI/AAAAAAAABKQ/BU7NUX4l8wI/s1600-h/estadio.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161027664444198962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R5-nUQcpEDI/AAAAAAAABKQ/BU7NUX4l8wI/s400/estadio.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; La vida, salvo contadas excepciones, suele ser muy aburrida. Sin embargo, dando ocasionalmente breves miradas a hechos aislados que en su momento quisieron enviarte al fondo del océano para que nadie te viera la cara y te la vieron, por contra, centenares de personas, te llegas incluso a sonreir. Una sonrisa paradójica, porque la sonrisa dibuja, con algunas arrugas de más, la misma boca que antaño se curvó en un rictus que pretendía solapar el llanto nacido de la vergüenza, con una mueca que imitara las risotadas del entorno.&lt;br /&gt;Las dos anécdotas que hoy estampo en este blog de recuerdos personales, ocurrieron en un estadio de fútbol de primera división. No quiero decir cuál, para no someterme nuevamente a la mofa de aquellos circunstanciales testigos que pudieran leerme y amén recordar aquello, porque no me lo merezco, habida cuenta de que cuando aquellos dos reflejos circunstanciales se produjeron, yo no era un niño de teta precisamente, pero sí un chaval de once años que asoma su tierna faz al mundo.&lt;br /&gt;¡Qué sabía entonces yo de muchas cosas!&lt;br /&gt;El estadio estaba a rebosar. Sesenta o setenta mil personas plenaban todos los sitios del coliseo deportivo y la euforia de los seguidores del cuadro local, que era el mío, estaba en su apogeo, conseguido hacía poco el 5-0.&lt;br /&gt;Estaba yo en primera fila pues mi astigmatismo hipermetrópico agravado por la falta de gafas, las que mi padre durante años y tozudamente aseguró que no necesitaba, no me permitía ver las acciones del encuentro desde las alturas.&lt;br /&gt;Entre paréntesis, debo decir, que para aquella época, principios de los sesenta, no hacían falta vallas en los campos de fútbol, porque parece ser que la humanidad era menos salvaje.&lt;br /&gt;La cosa es que de pronto, uno de los atacantes del equipo visitante, marcó un gol con el puño y el árbitro lo validó.&lt;br /&gt;Durante varios minutos las protestas se sucedieron, aunque casi al término del partido, daba igual un 5-0 que un 5-1 y las voces se fueron aplacando, aunque nunca, en un estadio con tanta capacidad se produce el silencio absoluto.&lt;br /&gt;Pero yo siempre he sido gafe.&lt;br /&gt;El resto de la gente parece ser que había superado el cabreo y que los dos puntos (todavía no se daban tres por victoria) estaban en el bolsillo, pero en mí hervía el deseo de venganza contra ese árbitro sinvergüenza que había admitido un gol ilegal.&lt;br /&gt;Un grito, pensé, entre miles de murmullos será audible para los cuatrocientos o quinientos asistentes que me rodeaban en lo inmediato y verán que a mi equipo no se le hace eso.&lt;br /&gt;No sé, pero pienso que Dios silenció al mundo en el momento que con mi aguda e infantil vocecilla exclamé:&lt;br /&gt;-¡¡¡Árbitro hijo de la gran puta!!!&lt;br /&gt;Y, madre de mi alma. Al árbitro parecía que le hubiesen metido un sable por el culo, porque se puso tieso, de un silbato detuvo las acciones y como si un radar lo dirigiera se acercó a mí dando grandes zancadas.&lt;br /&gt;"Me mata", pensé. Quise huir, pero me encontré con una muralla humana que comenzaba a reirse a costa mía.&lt;br /&gt;El colegiado que en aquella época vestía como todos sus colegas de riguroso negro, excepto por el cuello blanco, me cogió por el hombre y con una voz muy chillona y afeminada, me gritó:&lt;br /&gt;-¡Aprenda a respetar, niño!&lt;br /&gt;Y aunque cuando volvía al terreno de juego, la afición secundó mi grito con sonoros "¡Hijo de puta. Hijo de puta!", humillado por haber sido descubierto por el referí me escabullí hasta lograr salir de aquel inmenso estadio.&lt;br /&gt;Pocas semanas después, en el mismo estadio y casi en el mismo sitio veía un aburrido partido de mi equipo que terminó ciertamente con el marcador en blanco.&lt;br /&gt;Ese día había acudido con mi madre que tenía la vista normal, por lo que prefirió quedarse con mi hermano unas treinta filas más arriba.&lt;br /&gt;Todo iba normal. Yo me había prometido que pasase lo que pasase, mantendría mi boca bien sellada, pero quiso el destino que un jugador de mi club le diera casualmente una patada en el entrepiernas a un defensor contrario.&lt;br /&gt;La multitud hizo un sonido como si fuesen ellos los que habían recibido un puntapié en los huevos.&lt;br /&gt;Y mi ignorancia me traicionó cuando un espectador que estaba a mi lado le comentó a su vecino "tremendo matracazo le ha metido en los testículos" y yo que pensé que le había golpeado en los huevos, me dí media vuelta y le pregunté a mi pobre madre de la única forma que podía hacerlo a esa distancia, o sea a gritos:&lt;br /&gt;-¡Mamá! ¿Qué son los testículos?&lt;br /&gt;Lo escuchó todo el mundo, incluída mi madre. Lo supe porque pese a mis dificultades visuales, pude apreciar el color carmesí en su cara.&lt;br /&gt;Ese día, hasta el pobre lesionado se echó a reir y recuerdo, no sin bochorno, que al árbitro le costaba soplar el silbato para reanudar el encuentro.&lt;br /&gt;Rato después un hombre que estaba a mi lado, rojo de tanto vino que había consumido, me explicó, cuando ya no necesitaba yo explicación:&lt;br /&gt;-Son los huevos, chaval. Los huevos.&lt;br /&gt;Hasta poco antes de morir mi madre, cuando recordábamos esa anécdota, nos descojonábamos de la risa.Hoy, solamente sonrío.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-490423322839286845?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/490423322839286845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=490423322839286845' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/490423322839286845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/490423322839286845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/01/de-un-gol-marcado-con-la-mano-una.html' title='De un gol marcado con la mano a una patada en los testículos'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R5-nUQcpEDI/AAAAAAAABKQ/BU7NUX4l8wI/s72-c/estadio.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-6777363950353211984</id><published>2008-01-12T20:41:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T15:52:38.735+01:00</updated><title type='text'>38 años después</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R4kYJ4dAxbI/AAAAAAAABF8/a1cFu_FmMVg/s1600-h/microfono.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154677806554203570" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="227" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R4kYJ4dAxbI/AAAAAAAABF8/a1cFu_FmMVg/s320/microfono.jpg" width="248" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Cuando escribo esta crónica, 11 de enero del 2008, se cumplen exactamente treinta y ocho años en que me vi enfrentado por vez primera a un micrófono como presentador de un programa radial. Se llamaba Fogata Jovenil y comenzó con una duración de treinta minutos a las dos de la tarde todos los domingos; luego se extendió hasta las tres menos cuarto y fue tan sorprendente su éxito a una hora tan inusual, que la dirección de la emisora, Radio Cooperativa, en Concepción ciudad chilena donde a la sazón estudiaba periodismo, decidió ponerlo ese mismo día de la semana en horario estelar durante dos horas.&lt;br /&gt;Lo animaba junto a Sandra y Olga Garretón Pettinelli, dos preciosas gemelas compañeras de facultad, que tenían unas voces prodigiosas tanto para cantar como para conducir aquel espacio que llegó a tener más del 95 por ciento de la audiencia dominical entre casi veinte emisoras.&lt;br /&gt;¡Cómo llegué a querer a mis mellizas! Mejor dicho, ¡cómo nos llegamos a querer! Durante dos años fuimos tan amigos que parecía que lo nuestro era indestructible, pero como suele ocurrir, el amor embistió ciego contra la amistad y todo se fue al garete.&lt;br /&gt;De un día para otro, los celos de mi novia y luego efímera esposa, y mi idiotez dieron por el traste con una de las relaciones más sanas, más incondicionales y más hermosas que recuerde.&lt;br /&gt;Sandra y Olga suplieron magistralmente la ausencia de la primera novia que tuve en Chile tras llegar de España y eso era tremendamente difícil, porque María Eugenia Bentsen, Kuky, con su caracter abierto y rabiosamente atractivo y una figura entrañablemente bella me había dejado muy marcado, aunque el amor, como suele serlo en la primera juventud es afortunadamente efímero para evitarnos sufrimientos y se había eclipsado casi con la misma rapidez con la que se había iniciado, pero no la historia breve pero intensa que compartimos.&lt;br /&gt;Curiosamente, la amistad con las que aún considero las mejores amigas de mi juventud, o sea las gemelas, se acabó de pronto. La profundidad y la dependiencia que nos imponía de forma natural esa amistad la hizo incompatible con nuestros proyectos futuros. Quizás la única solución viable hubiese sido casarme con Olga, a la que amaba secretamente casi desde que la conocí, pero emergió entonces el temor de que una declaración amorosa inoportuna diera por el traste con esa preciosa relación que por afinidad había nacido entre los tres.&lt;br /&gt;Fue, como digo, la aparición de un amor inoportuno, con una historia olvidable, el que obligó a las mellizas a pasar a formar parte de mi historia pasada.&lt;br /&gt;Eso, curiosamente, no ocurrió con Kuky.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R4kYWodAxcI/AAAAAAAABGE/ypKNjfM_6oY/s1600-h/universidad.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154678025597535682" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R4kYWodAxcI/AAAAAAAABGE/ypKNjfM_6oY/s320/universidad.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El que parecía que emergería de vez en cuando en el recuerdo como un noviazgo juvenil más para volver luego a ese diván oculto y nebuloso del pasado, se ha convertido en una amistad duradera, llena de cariño y de recuerdos, ampliando el espectro temporal todas las veces que la simpatía quiera&lt;br /&gt;Es así como hoy, encapsulada en un importante apartado emocional guardo inamovibles aquellos años junto a Sandra y Olga, y por el contrario Kuky, cuarenta y un años más tarde de haberla conocido, sigue siendo una amiga vigente y válida. Existe una relación epistolar y telefónica intensa y un cariño a toda prueba.&lt;br /&gt;Volviendo al tema.&lt;br /&gt;Cuántos artistas y gente interesante e importante pasaron por nuestra Fogata Juvenil. Cuántos instantes de intensa emoción se acumularon.&lt;br /&gt;Cuántos aplausos se llevó el éter surgidos en aquellos programas en vivo en el auditorio de la radio.&lt;br /&gt;Cuántos gritos y aullidos se entremezclaron en aquellos grandes polideportivos, cuando Sandra, Olga y yo, aparecíamos desde las candilejas. Cuántas ovaciones recibieron mis poco afortunados intentos por cantar para complacer a la chiquillería. ¡Me lo perdonaban! Me premiaban más que a los artistas con sus ovaciones y aplausos.&lt;br /&gt;Fue aquel el comienzo de una historia en la que se han combinado radio, pe&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R4kYfodAxdI/AAAAAAAABGM/sm8G24A92i4/s1600-h/estudio.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154678180216358354" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R4kYfodAxdI/AAAAAAAABGM/sm8G24A92i4/s320/estudio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;riodismo, ambas cosas y administración, así como también el éxito y el fracaso, nunca del todo rutilante el primero, tampoco determinadamente depresivo el segundo.&lt;br /&gt;Antes ya de aquella Fogata Juvenil, había pisado junto a mi buen amigo Jaime Hales, estudios radiales y platós de televisión, pero en calidad de entrevistados, de escritores jóvenes, de promesas literarias.&lt;br /&gt;Hoy todo aquello, como si mi vida tuviese que llegar pronto a su fin, no son más que recuerdos en un ambiente, confirmado por las excepciones, carente de ideas, oxidado por un neorriquismo patético en el cual la ambición de escaso perfil brilla como brilla el latón con deslumbres de platino, en medio de la cruel y tenebrosa ignorancia intelectual.&lt;br /&gt;Un entorno, en fin, que en su gris mediocridad no cree en tus éxitos y considera naturales tus fracasos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-6777363950353211984?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/6777363950353211984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=6777363950353211984' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6777363950353211984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6777363950353211984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/01/38-aos-despus.html' title='38 años después'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R4kYJ4dAxbI/AAAAAAAABF8/a1cFu_FmMVg/s72-c/microfono.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-434552776003303915</id><published>2008-01-10T22:59:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T15:52:38.944+01:00</updated><title type='text'>Mi amiga Vicky</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R4aVlYdAxaI/AAAAAAAABF0/KnDUBX_C6m0/s1600-h/vickycheshire.PNG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153971293023946146" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 298px; CURSOR: hand; HEIGHT: 218px" height="226" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R4aVlYdAxaI/AAAAAAAABF0/KnDUBX_C6m0/s320/vickycheshire.PNG" width="308" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Era mi primera tarde en Barcelona después de muchos años de ausencia. Estaba alojado en el Hotel París, de la calle Cardenal Casanyas número 4, muy cerquita de Las Ramblas y del Liceo.&lt;br /&gt;Pagaba sesenta pesetas diarias, o sea un dólar, incluído un desayuno tipo americano.&lt;br /&gt;Ya había padecido de una primera noche con sábanas húmedas y un tenue dolorcillo en el pecho presagiaba, como en efecto ocurrió, una fuerte gripe que me atormentó durante algunos días.&lt;br /&gt;Una algarabía de voces femeninas llamó mi atención y curioso como siempre lo he sido, me asomé al pasillo y lo que vi fue a un grupo no inferior a veinte chavalas de unos quince o dieciséis años, acordes todas con mi también corta edad (acababa de cumplir los 18).&lt;br /&gt;Las había rubias, otras morenas, pelirrojas no faltaban y también de pelos castaños. Casi todas tenían los ojos azules y hablaban un inglés muy modulado, por lo que con mi sagacidad periodística en ciernes, deduje que procedían de Gran Bretaña.&lt;br /&gt;Mi presencia las enmudeció y me observaron con la misma curiosidad conque lo hacía yo.&lt;br /&gt;"An Spanish macho", pensarían. "Joder con las tías buenas", pensé yo a mi vez.&lt;br /&gt;Casi todas las chavalas eran más altas que yo, lo que no es de extrañar porque siempre he sido retaco, por eso, tal vez, mis ojos se posaron en la única damita a la que podía si no mirar hacia abajo, al menos sí al mismo nivel. Era, casualmente, la única que me sonreía con una carita de niña buena y tímida, que me rompió el alma.&lt;br /&gt;Como en las películas, creo recordar que las figuras de sus compañeras se fueron esfumando y la de ella perfilando a la perfección.&lt;br /&gt;Era, como dije, bajita. Además era delgadita y con el pelo entre castaño y rojo, muy cortito y sus grandes ojos reflejaban aparte de curiosidad, picardía.&lt;br /&gt;Vestía un minivestido, pero muy mini, azul clarito, dejando expuestas unas piernas muy bien formadas y blancas como toda ella.&lt;br /&gt;No sé cuánto duraría el cruce de miradas, pero de repente, una de las chicas exclamó "¡Oh Vicky!" y todas las demás menos ella que se puso de un color granate oscuro, aplaudieron e hicieron ruidosas manifestaciones de aprobación.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando, quizás por disimular, se acercó a mí y me dijo:&lt;br /&gt;-Mi Vicky, and tú? -Se ve que intentaba chapurrear el castellano.&lt;br /&gt;Y yo que siempre ando de listo, le respondí en inglés:&lt;br /&gt;-My name is Ricardo.&lt;br /&gt;Mala cosa, pues la bella Vicky me lanzó una parrafada interminable en su idioma. Bien me podía haber ladrado o croado que le hubiese entendido lo mismo.&lt;br /&gt;Lo curioso es que mientras que mi nueva amiga iba hablando, sus compañeras se esfumaron de verdad dejándonos solos. Fue cuando tuve la duda de si expresarme en su idioma con las pocas cosas que sabía (this is a table, the table is black, this is a chair, the chair is brown, con lo cual desde luego no me hubiese lucido) o por el contrario, reconocer mi ignorancia lingüística. Así pues, reconocí.&lt;br /&gt;-Excuse me Vicky. I don´t speak english.&lt;br /&gt;Fue en ese momento que sentí su risa cantarina y sus manos en mis manos.&lt;br /&gt;Me llevó hasta la escalera y se sentó y la imité.&lt;br /&gt;-Guicagdo, -me dijo como acariciando a su manera mi nombre y me dio un suave besito en los labios.&lt;br /&gt;Me quedé cortado sin saber qué decir ni qué hacer, hasta que opté por secundar sus cada vez más apasionados besos.&lt;br /&gt;Sus compañeras -venían todas de un colegio de Cheshire- nos interrumpieron un buen rato después. Aunque el tiempo nos pareció corto, estoy seguro que ambos agradecimos la discreción no solamente de las muchachas, sino de las dos profesoras que las acompañaban.&lt;br /&gt;Al día siguiente, nuevamente por la tarde, fue Vicky acompañada por otras dos chiquillas hasta mi habitación. Ella estaba llorando y pude entender que me explicaban que ya se regresaban a Inglaterra. Solamentre la había visto un par de los quince días que habían permanecido en Barcelona y me supo muy mal, sobre todo porque la linda inglesita me gustaba de verdad.&lt;br /&gt;-Espero, -le dije, -que nos volvamos a ver.&lt;br /&gt;Vicki entre pucheros, le preguntó a una de las chicas:&lt;br /&gt;-What is "espero"?&lt;br /&gt;Y la otra, muy académica en su conocimiento idiomático, le explicó&lt;br /&gt;-"Espero" is dog.&lt;br /&gt;El signo de interrogación que se dibujó en mi querida muchachita merecía una pronta explicación y menos mal que la tuve más o menos a mano:&lt;br /&gt;-No, dear Vicky, "espero" is "I hope"&lt;br /&gt;Las lágrimas dieron paso a las risas y las risas a apurados besos lleno de lágrimas.&lt;br /&gt;Nunca más la volví a ver, aunque nuestro intercambio epistolar duró muchos años.&lt;br /&gt;Por ejemplo, poco después de haber regresado a su casa, su madre me escribió para contarme que había impresionado gratamente a Vicky y que la familia estaría encantada de tenerme como invitado durante unos cuantos días.&lt;br /&gt;Me dio pánico pensar en lo que podía ser de mí en un país ajeno donde me sería muy difícil comunicarme, así es que decidí tomar un curso intensivo de inglés del que saqué muy poco provecho y la idea de viajar al Reino Unido se diluyó gradualmente, no así el contínuo intercambio de correspondencia.&lt;br /&gt;Muchas fueron las fotografías que me envió y a través de ella pude notar como se estiraba la pequeña Vicky y cómo sus suaves formas se silueteaban de manera muy atractiva.&lt;br /&gt;Un día mucho tiempo después, me envió una carta en la que sorpresivamente Vicky me expresaba un amor a toda prueba.&lt;br /&gt;"He intentado olvidarte, pero el tiempo hace que estés más presente y que me hagas mucha falta".&lt;br /&gt;"No concibo estar más tiempo apartada de tí"&lt;br /&gt;Y yo para esas expresiones no tenía una respuesta, menos viviendo para entonces en Chile, a miles de kilómetros de distancia.&lt;br /&gt;Un día, años más tarde, me contó:&lt;br /&gt;"He sido elegida Miss Reino Unido y cuando lloraba, no lloraba tanto de emoción, sino por no tenerte cerca en el momento más importante de mi vida. Por favor díme que me quieres. Dame una esperanza, porque si me quieres lo dejaré todo por ti".&lt;br /&gt;Nunca le respondí.&lt;br /&gt;Tenía novia y otras inquietudes, aunque de verdad a la inglesita de ojos curiosos y pícaros jamás podré olvidarla.&lt;br /&gt;Pocos meses después supe lo último de ella, pero a través de la prensa. Había quedado como Primera Finalista en el Miss World.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Nota: Acompaño estos recuerdos con un dibujo que hice de la bella Vicky Harris, tomando como referencia sus rasgos más destacables y así como ocurre con un "retrato-robot" el parecido dista mucho de ser aproximado.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-434552776003303915?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/434552776003303915/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=434552776003303915' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/434552776003303915'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/434552776003303915'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/01/mi-amiga-vicky.html' title='Mi amiga Vicky'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R4aVlYdAxaI/AAAAAAAABF0/KnDUBX_C6m0/s72-c/vickycheshire.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-593422285262476214</id><published>2008-01-02T23:18:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T15:52:39.696+01:00</updated><title type='text'>Una historia poco importante</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#009900;"&gt;Mi querido Duque&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminaba diciembre de 1966 cuando asistí junto a mi padre a la inauguración de la costrucción de un edificio industrial en Renca, pequeña población anexa a Santiago de Chile.&lt;br /&gt;Para entonces acababa de terminar mi bachillerato y me aprestaba a venirme a España a iniciar mis estudios de periodismo -los que definitivamente cursé en la Universidad de Concepción-. Mientras tanto colaboraba con la revista "7 Días" del grupo Zig-Zag, donde ninguno de mis trabajos tuvo mi crédito, sino el de algún periodista de la plantilla, lo que me enfurecía cada vez que ocurría. Antes había querido colaborar con la revista "Ritmo" que por aquel entonces dirigía María Pilar Larraín, pero mi andadura en aquella revista juvenil terminó abruptamente cuando la Larraín me explicó que en aquel tipo de publicación, tenía que dirigirme a mis coleguillas de edad como si fuesen "tontitos". Quizás uno de los defectos que hoy me tienen donde estoy y no donde creo que debería estar, es que nunca he podido dominar mis pensamientos ni mi boca y el escándalo que formé creo que si esa señora aún vive, no lo habrá olvidado.&lt;br /&gt;La cosa es que uno de los hombres, de apellido Quintero y que había llegado a la capital desde el norteño y desértico Iquique, me contó toda su historia y finalmente me hizo prometer que algún día escribiría una novela acerca de él. El vino, el entusiasmo y el ego me llevaron a ratificar por mi honor y mi hombría, tal promesa.&lt;br /&gt;Desde luego, no siento mermadas ni mi honra ni mi hombría, pero siempre he tenido una incómoda sensación de que a lo mejor el pobre Quintero habrá recorrido librerías y bibliotecas en busca de un inexistente volúmen impreso acerca de sus vivencias, de las cuales debo honestamente reconocer que no me acuerdo de ninguna, aunque en aquel entonces me dejó en varias ocasiones admiradamente boquiabierto con sus múltiples anécdotas.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R3wOP4dAxRI/AAAAAAAABEs/UhzakP-M_XE/s1600-h/pastoraleman.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151007739819902226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R3wOP4dAxRI/AAAAAAAABEs/UhzakP-M_XE/s320/pastoraleman.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hubo, sin embargo, un ser que nunca me pidió que escribiera algo sobre él y hoy lo hago.&lt;br /&gt;Da la casualidad que por aquellos mismos días, Ime von Chilestolz, nuestra preciosa y cariñosa perra pastor alemán, una joya insuperable en su raza, que había conocido macho antes de cumplir los dos años, lo que inhabilitaba a sus eventuales crías para ser inscritas para lo del pedrigée, parió tres preciosos cachorros, dos hembras y un macho. Los representantes de la Asociación de Criaderos de perros de esa raza que estuvieron presentes en el proceso, cogieron a las perras y con una pericia increíble las lanzaron contra una pared para matarlas con el fin de evitar, dijeron, la degeneración de la raza. Mi padre aún perplejo por la inesperada acción, cogió al último cachorro y envió a los representantes de los criaderos a que les dieron por el culo.&lt;br /&gt;Cuando Duque hubo cumplido los seis meses, era tan grande, tan juguetón y tan perfecto en su línea, que los mismos asesinos de sus hermanas ofrecieron una buena cantidad de dinero para su rehabilitación y hacerlo servir como padrote. Por segunda vez tuvieron que coger camino en dirección a que les dieran por el culo.&lt;br /&gt;El cachorro nunca durmió en su casita del jardín. Mi hermano o yo lo introducíamos en nuestra habitación cada noche y cada mañana lo sacábamos y si algún día nuestro padre o nuestra madrastra entraban al dormitorio por cualquier motivo, Duque se escabullía debajo de las camas y nunca, al menos eso creemos hasta hoy, lo sorprendieron.&lt;br /&gt;Fue durante aquellos meses tal la fama de cariñoso del animal, que al&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R3wOmodAxSI/AAAAAAAABE0/U6oxmpGJ2Ps/s1600-h/pastoraleman1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151008130661926178" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R3wOmodAxSI/AAAAAAAABE0/U6oxmpGJ2Ps/s320/pastoraleman1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; final no sabíamos si nuestras muchas, buenas y hermosas amigas que se dejaban caer cada tarde por la casa de Renca, nos venían a ver a nosotros, o a disfrutar de las travesuras de Duque.&lt;br /&gt;Entonces me vine a España donde en lugar de estudiar me cogí un año sabático durante el cual, como vago oficial, lo pasé estupendamente.&lt;br /&gt;Al regresar a Chile ya no llegué a la increíble casa de Renca, sino a la inolvidable casa del bosque, en Chiguayante, donde el resto de la familia y Duque se habían mudado.&lt;br /&gt;Si para nosotros el enorme parque que rodeaba la vieja casona y los bosques y la piscina y el campo de golf de nueve hoyos en donde aprendí con especial suerte los secretos de un deporte que no he vuelto a practicar nunca más, era como la antesala del Paraíso, para el fiel perro, era el cielo mismo.&lt;br /&gt;Cuando llegué, Duque se me abalanzó encima, me tiró al suelo, me lamió hasta que me lo pudieron sacar de encima y no dejó nunca más de expresarme su cariño. Estaba enorme, con una oreja caída, producto de sus locuras y las patas torcidas por el peso, semejando a las de un oso.&lt;br /&gt;La mansedumbre del animal, excepto con los mendigos a los que no podía oler a medio kilómetro porque parecían alterarle las hormonas, nos obligó a poner en el portón de entrada de la enorme propiedad un cartel que textualmente decía "Cuidado con el perro. No lo muerda".&lt;br /&gt;En Chiguayante, el tremendo tamaño del perro, no fue obstáculo para que siguiera siendo el favorito de todas nuestras amigas, de cuya presencia el animal disfrutaba. Y no había nada que pudiera evitar esa complicidad chica-cachorro.&lt;br /&gt;Por ejemplo. un día que jugábamos al golf, Duque se interpuso en el camino de una de las pelotas que había lanzado, dándole de lleno en un costado. Del golpe se sobrepuso rápido, aunque de los mimos femeninos parecía no cansarse y cuando días después en el lugar del golpe se le formó un enorme tumor y hubo que operarlo, se le dejó la herida con varios centímetros alrededor sin pelo y con un hueco para el drenaje que permitía verle todos los músculos interiores. Todos llegamos a pensar que sus amigas, o sea nuestras amigas, se alejarían de su lado ante una imagen tan desagradable, pero qué va.&lt;br /&gt;Las visitas y los regalos para el animal se multiplicaron... Y hubiéseis visto a las chavalas acariciando al perro y a su herida, algunas llorando, otras besándole el lomo. Y el muy sinvergüenza gemía y les daba miradas lastimeras y más caricias, y más besos, y más llantos.&lt;br /&gt;Otra de las características de Duque era que cuando o mi hermano o yo estábamos en nuestros humanos menesteres con alguna chica buena y generosa, lo que solíamos hacer en el bosque de pinos que bordeaba el río Bío-Bío para no ser sorprendidos, se plantaba a nuestro lado disfrutando a su manera, enseñando entre jadeos y cara de gozón un erecto y rojo meato, que ponía indefectiblemente fin entre sonoras carcajadas al encanto de un himeneo ingenuamente apasionado y pecaminoso a los estrictos ojos de la época.&lt;br /&gt;Era tan humano el perro en sus actitudes, que un día que junto a la piscina, una chica y yo nos besábamos y acariciábamos tirados sobre la hierba, se nos lanzó encima y como quise interponerme levantando el brazo -porque Duque era de todo menos discreto por lo que su carrera no pasó inadvertida- mi mano se empotró en su hocico abierto y sus dientes me abrieron pequeñas aunque escandalosas heridas de las que brotaba copiosamente la sangre.&lt;br /&gt;Duque estuvo tres días con sus noches desaparecido y sin probar bocado. Al cuarto día lo sorprendí comiendo de su plato a la luz de la luna. Ya sabía que me acercaba y se puso a temblar, agachó la cabeza en actitud servil -él que era tan orgulloso- y metió su siempre altivo e inquieto rabo entre sus patas traseras. Lo abracé y acaricié largamente, mientras Duque daba tales aullidos de alegría que hizo asomarse al resto de la familia.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R3wO-YdAxTI/AAAAAAAABE8/Bw4ZLWyzSJU/s1600-h/PastorAleman2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151008538683819314" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R3wO-YdAxTI/AAAAAAAABE8/Bw4ZLWyzSJU/s320/PastorAleman2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Nunca sabremos cómo, pero el perro lograba anticiparse a los acontecimientos.&lt;br /&gt;Por citar tan solo un ejemplo prosaico, cuando se realizaban las fiestas conmemorativas de las efemérides patrias en unas fondas (ramadas) circunstanciales ubicadas a a unos dos kilómetros al sur de la casa del bosque, Duque siempre desaparecía una media hora antes de que saliéramos en pos de la diversión y lo encontrábamos en el recinto de fiestas esperándonos. Eso se repitió los cinco años que vivimos allí.&lt;br /&gt;Igualmente, un mes antes de dejar la casa para irnos a Venezuela, el dulce animal se volvió inapetente. Nos rehuía. Parecía pedirnos explicaciones con su triste mirada.&lt;br /&gt;A mi hermano y a mí, que sabíamos -o al menos creíamos saberlo- que viajaría con nosotros, nos parecía una actitud extraña, pero para mis padres que habían decidido regalárselo al vecino más cercano, les inquietó el cambio de humor del animal.&lt;br /&gt;Y en efecto nos fuimos, aunque yo regresé dos meses más tarde.&lt;br /&gt;Duque, me puso al día el vecino, dejó de comer y a la segunda semana de nuestra marcha, falleció.&lt;br /&gt;Quizás de aquel albañil o peón de Renca apellidado Quintero, pude, si me hubiese acordado, contar una o cien enécdotas. De Duque que no tenía ninguna más o menos reseñable, he escrito hoy de su cariño y de su presencia, que es lo mejor de sí que nos pudo ofrecer antes de abandonarle en manos de un -para él- desconocido. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-593422285262476214?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/593422285262476214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=593422285262476214' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/593422285262476214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/593422285262476214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/01/una-historia-poco-importante.html' title='Una historia poco importante'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R3wOP4dAxRI/AAAAAAAABEs/UhzakP-M_XE/s72-c/pastoraleman.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-3179174491867848879</id><published>2007-12-10T11:38:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T15:52:39.887+01:00</updated><title type='text'>La autopista</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R10XYNJiutI/AAAAAAAABDw/slsPxS3nWQk/s1600-h/autopista.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R10XYNJiutI/AAAAAAAABDw/slsPxS3nWQk/s320/autopista.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142292054140959442" /&gt;&lt;/a&gt;Mediaba la tarde del día ocho de noviembre de 1988.&lt;br /&gt;En la redacción el día había sido normal tirando a flojo, lo que significaba que había poco material para la portada y las páginas interiores del día siguiente de los diarios El Expreso y La Tarde, de Ciudad Bolívar, respectivamente.&lt;br /&gt;La tempranera noche caribeña llegaría pronto y con ella el nerviosismo de tener que arañar alguna tontería, sacándole lustre y convirtiédola en interesante.&lt;br /&gt;Las redactoras -todas, casualmente eran chicas, -estaban en la calle, conscientes de que de alguna forma había que salvar el día.&lt;br /&gt;De pronto sonó mi teléfono, lo que no era extraño, ni siquiera en los días planos.&lt;br /&gt;La información que me transmitió Anabel, la chica de sucesos en apariencia tampoco nos salvaría el día.&lt;br /&gt;Había vislumbrado un vehículo grande debajo de un puente de la Autopista Ciudad Bolívar-Ciudad Guayana, a la altura del kilómetro 20, a unos quince metros de profundidad.&lt;br /&gt;Un par de columnas en la página A-5, porque la C-Ultima estaba completa, de El Expreso o la segunda de sucesos en La Tarde, serían suficientes.&lt;br /&gt;Una  comunicación vía radio de Anabel me dio más datos y me hizo vislumbrar la posibilidad de que fuera una información referida a un simple accidente la que me copara las portadas de los dos medios.&lt;br /&gt;"Esto apesta. Estamos intentando acercarnos al vehículo, pero el olor es insoportable. Debe haber un muerto al menos".&lt;br /&gt;A solicitud de la periodista contacté con la Inspección de Tránsito, con la policía judicial y con los bomberos e inmediatamente partí junto a mi fotógrafo al lugar del suceso.&lt;br /&gt;Llegamos antes que la policía y los bomberos.&lt;br /&gt;Sujetándome en una cuerda que nos facilitó un camionero me acerqué al vehículo siniestrado pese al hedor que contaminaba el ambiente y a los moscardones a los que importunaba mi presencia. Pude contemplar un cuerpo hinchado fuera del vehículo, un Jeep Wagoneer y otro en su interior e inmediatamente subí. Llegué arriba al tiempo que lo hacían con todo el estruendo posible de sirenas, varias unidades de Tránsito, Policía Judicial y Bomberos.&lt;br /&gt;La noche, como es usual en Venezuela, llegó de pronto y la oscuridad fue herida por los focos de los coches bomberiles que iluminaron la penosa labor de rescate que corrió por cuenta de los bomberos. Varios hombres subieron sin cumplir con el cometido, pálidos y vomitando, hasta que al fin dos de ellos lograron atar los cuerpos para que fueran arrastrados al nivel del puente.&lt;br /&gt;Los cuerpos quedaron depositados en el arcén, despidiendo el pestilente olor agridulce de la muerte, mientras los gases pugnaban por escapar de su interior.&lt;br /&gt;Siguiendo las sugerencias de la redactora de sucesos, cubrí mi rostro con un pañuelo empapado en vinagre.&lt;br /&gt;Cuando esperábamos que la furgoneta del Instituto Médico Legista dependiente de la policía judicial cargara los cuerpos y se los llevara y cuando los incontables curiosos habían tapizado el suelo de resbalosos e inoportunos vómitos y alguna que otra pasajera de algún vehículo fisgón se hubiese desmayado, todos los coches policiales, así como los de los bomberos, desaparecieron, dejando aquellos dos cadáveres en el arcén justo en el punto donde el vehículo que tripulaban se había precipitado al vacío.&lt;br /&gt;Por radio llamé al gobernador del Estado Bolívar para informarle de la situación y más o menos una hora más tarde la furgoneta médico legista y dos cabreadísimos policías llegaron a recoger los cuerpos que solamente se veían con las luces de los coches que pasaban, y que se detenían un poco más adelante, pero que se olían a varios centenares de metros.&lt;br /&gt;Seguimos al vehículo oficial hasta el cementerio de Casanova donde debían depositar los cuerpos sobre las dos mesas que habían en su pequeña y antihigiénica morgue, No obstante, llegaron a las puertas del camposanto y con unos maderos empujaron a los muertos hasta que cayeron al suelo, dejándolos allí.&lt;br /&gt;Al día siguiente, salvado nuestro día informativo, llegó el forense, los miró de lejos y se fue. &lt;br /&gt;Los peques de una escuela pública situada a unos cien metros no tuvieron el estómago suficientemente preparado como para asistir a clases y fueron enviados a sus casas. &lt;br /&gt;Al mediodía, el enterrador, a quien los olores y las imágenes desagradables le eran familiares, inhumó a flor de tierra a las víctimas de aquel accidente.&lt;br /&gt;Y yo que debía utilizar a diario esa autopista comencé a sentir tal pánico al pasar por aquel puente, que cada noche poco antes de marchar a Ciudad Guayana, me preparaba sicológicamente para no recordar aquel tramo.&lt;br /&gt;Una noche, sin embargo, una de esas lluvias tropicales que no te permiten ver más allá de un metro, me hizo detener el coche en un punto indeterminado de la autopista. Cuando escampó, me dí cuenta que me había estacionado en el mismo punto por donde había caído el todoterreno y donde habían depositado a los finados, pero en lugar de sentir miedo, noté como si algo o alguien quisiera agradecerme desde algún lugar.&lt;br /&gt;A partir de ese día -tonterías mías- al cruzar por el puente me despedía de alguien, con un ademán de mano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-3179174491867848879?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/3179174491867848879/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=3179174491867848879' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3179174491867848879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3179174491867848879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2007/12/la-autopista_10.html' title='La autopista'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/R10XYNJiutI/AAAAAAAABDw/slsPxS3nWQk/s72-c/autopista.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-6839411435033627392</id><published>2007-11-10T01:30:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T15:52:40.191+01:00</updated><title type='text'>Ovnis sobre Santiago</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RzT8A1r4e7I/AAAAAAAABAA/-rf6kdITXVA/s1600-h/jairdo.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131002966823173042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RzT8A1r4e7I/AAAAAAAABAA/-rf6kdITXVA/s400/jairdo.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#009900;"&gt;E&lt;/span&gt;ra la medianoche de un día de diciembre de 1965, cuando Radio Minería de Santiago de Chile suspendió momentáneamente su programación habitual para ofrecer una noticia de última hora:&lt;br /&gt;"Hace pocos instantes, centenares de personas han observado sobre la comuna de Renca, unos objetos luminosos que hacían extraños movimientos a escasa distancia del suelo y que se elevaban y bajaban a velocidades vertiginosas.&lt;br /&gt;"La presencia de estos objetos voladores no identificados ha causado asombro y temor a un numeroso grupo de vecinos, que ante lo inusitado del fenómeno se han dirigido a nuestra emisora..."&lt;br /&gt;Mi amigo Jaime Hales y yo, estallamos en júbilo y nuestro aullido de alegría debe haberse escuchado varias manzanas a la redonda.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente muy temprano compramos el diario sensacionalista "El Clarín", que titulaba a todo lo ancho y con grandes letras rojas:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Platillos voladores&lt;br /&gt;sitian Renca&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;Ese día Jaime había ido a pasar la tarde a mi casa, pero se nos hizo de noche y decidimos que se quedaría. Al día siguiente no había clases.&lt;br /&gt;No era raro que cuando nos juntábamos salieran extrañas cosas de nuestras febriles mentes.&lt;br /&gt;Una, hacía algo menos de un año, fue la idea de publicar un libro con nuestro escaso y pobre stock literario. Así, un mes antes de aquel día, había visto la luz nuestro "Literatura de gente joven", un libro casi con más letras en el título que páginas, malo donde los haya y que, no obstante, tenía la ventaja de nuestra corta edad (dieciséis años). Por la edad y no por otro motivo, la venta no fue del todo mala y la promoción periodística inesperada.&lt;br /&gt;A los pocos días de haberse editado aquel pequeño bodrio, que alguien, no recuerdo quién, calificó en la prensa como "una pequeña joya literaria", en una de nuestras peligrosas reuniones, resolvimos, a fin de intentar dar una proyección insospechada a nuestra publicación, que Jaime, que para entonces era hijo del ministro de Minería, desapareciera y que yo, su pareja literaria, denunciara su secuestro ante las autoridades.&lt;br /&gt;Teníamos hasta nuestros sospechosos: los fans de los beatles. No recuerdo cuál fue nuestro razonamiento para dirigir la atención hacia esa masa informe (entre quienes me contaba) como sospechosa, pero mucho me temo que las razones que podría yo esgrimir carecían de peso.&lt;br /&gt;Menos mal que Jaime consultó la idea con su padre que, aparte de ministro era abogado y el buen hombre puso el grito en el cielo. Era un delito bastante delicado la simulación de un hecho punible, aparte que podría afectarle a él mismo su carrera política.&lt;br /&gt;Desechada la idea del autosecuestro, esa noche, mientras acompañaba a Jaime a la parada de autobuses, a la que no llegamos por lo dicho, o sea por la hora, se le ocurrió a un avión de pasajeros pasar muy alto sobre nuestras cabezas...&lt;br /&gt;...nuestra imaginación aceleró su velocidad, dio curvas a su trayectoria recta y multiplicó la aeronave por seis o por siete y ya teníamos nuestros platillos voladores.&lt;br /&gt;-¡Llamemos a la radio! -propuso Jaime con entusiasmo, cuando nuestras mentes ya habían dejado de divagar.&lt;br /&gt;Y llamó él.&lt;br /&gt;La ansiedad en su voz, la convicción en sus palabras y los gallos que le salían, hicieron mella en el redactor de guardia.&lt;br /&gt;-¡Hay harta gente ahí afuera, señor! -Le mintió Jaime -Y tenemos mucho miedo, pues, a ver si nos atacan.&lt;br /&gt;En "El Clarín", el diario sensacionalista, el sujeto que le atendió pareció no creerle mucho, porque después de escucharlo con paciencia, le respondió:&lt;br /&gt;-Anda a molestar a tu abuela, cabrito conchetumadre.&lt;br /&gt;Pero así como está dicho, tanto la radio como el diario dieron muy buena acogida a nuestra ficción.&lt;br /&gt;Lo más hilarante del caso, es que El Clarín acompañó la noticia con varias imágenes de archivo y, sin hacer mención a nuestra llamada telefónica, la basaba en un buen número de supuestas entrevistas a varios vecinos de Renca.&lt;br /&gt;Las anécdotas nacidas de nuestras reuniones no se acabaron en esa, aunque esos otros temas los abordaremos más adelante.&lt;br /&gt;Para terminar, solamente quiero decir que aquella aparición de ovnis en el cielo renquino de aquella noche de diciembre del 65, aparece como un hecho constatado en los anales de varios organismos investigadores de este tipo de fenómenos.&lt;br /&gt;¡Fuimos unos fenómenos! &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-6839411435033627392?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/6839411435033627392/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=6839411435033627392' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6839411435033627392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/6839411435033627392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2007/11/ovnis-sobre-santiago_10.html' title='Ovnis sobre Santiago'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RzT8A1r4e7I/AAAAAAAABAA/-rf6kdITXVA/s72-c/jairdo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-7201375326291460777</id><published>2007-11-09T12:13:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T15:52:40.338+01:00</updated><title type='text'>UNA FIESTA MUY PARTICULAR</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RzRBN1r4e5I/AAAAAAAAA_s/JEN16u_T104/s1600-h/cadaver.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130797581487078290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RzRBN1r4e5I/AAAAAAAAA_s/JEN16u_T104/s400/cadaver.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#993399;"&gt;A&lt;/span&gt; finales de la década de los sesenta, mi hermano y yo solíamos ofrecer unas fiestas muy especiales en nuestra hermosa casa de Chiguayante, que más que casa era un caserón enorme, rodeado por un parque con bosque, piscina, cancha de golf de nueve hoyos y playa en el río Bío-Bío.&lt;br /&gt;La fama de nuestras reuniones bailables nos obligó a imprimir invitaciones y a controlar férreamente la entrada de los invitados para evitar que alguien pudiese colarse.&lt;br /&gt;Hicimos fiestas clásicas, fiestas "hippies", incontables fiestas de disfraces y una, la última antes del advenimiento del gobierno de la Unidad Popular que encabezaba Salvador Allende, que destinó la casa a mejores menesteres, una fiesta de terror.&lt;br /&gt;De esa fiesta es difícil que alguno de los invitados se pueda olvidar. Fue lo más logrado que os podáis imaginar.&lt;br /&gt;Desde la entrada a la propiedad hasta la vivienda había un camino de ripio de unos cien metros entre una hermosa planicie de césped, salpicada de sauces llorones y cedros del Líbano.&lt;br /&gt;Para la fiesta de terror, ordenamos la fabricación de lápidas y cruces de cartón-piedra, con las que sembramos todo el césped de la entrada. Nos agenciamos, asimismo, de unas pastillas que producían un humo pesado similar a los fuegos fatuos y un ventilador gigante, que soplaría este humo desde una distancia que haría muy lento su movimiento.&lt;br /&gt;Justo frente a la entrada de la casa, donde se erguía el más grande de los cedros, colgamos un maniquí con la cabeza cubierta imitando de manera muy convincente a un ahorcado.&lt;br /&gt;Pero aquello no era suficiente.&lt;br /&gt;En la misma mañana de la fiesta -era un sábado-, nos fuimos a hablar con Omar, el guardián del Instituto de Anatomía Patológica de la Universidad de Concepción, que era a la vez, la morgue de la ciudad.&lt;br /&gt;Por una invitación a la fiesta a la que no iría porque siempre aseguraba que las noches se habían inventando para dormir, pero con el agradecimiento de que le hubiésemos tomado en cuenta, el buen Omar accedió a dejarnos por algunas horas el cadáver de un indigente que hasta el lunes no se le haría la autopsia y una cabeza muy maltrecha que se guardaba en el museo policial del mismo instituto.&lt;br /&gt;Eso sí, Debíamos ir a buscarlo después de las ocho de la noche y llevarlo antes de las seis de la madrugada, si no, nunca más nos haría un favor.&lt;br /&gt;La hora del inicio de la fiesta estaba fijada para las nueve de la noche, pero como nadie quería llegar de primero a ninguna de nuestras reuniones, usualmente llegaba todo el mundo casi junto a eso de las diez y media. ¡Nos daría tiempo de sobra!&lt;br /&gt;Fuimos a buscar nuestro muerto y nuestra cabeza con la furgoneta de la casa poco después de las ocho cuando ya había oscurecido. El buen Omar había puesto el cuerpo sobre una camilla y la cabeza sobre el cuerpo. Ambos estaban cubiertos por mantas oscuras.&lt;br /&gt;La cabeza la cogió nuestro chofer, el "mono" Ávila, porque ni mi hermano ni yo tuvimos el valor suficiente y el cadáver lo cogieron entre Omar y el propio "mono".&lt;br /&gt;-El fiambre apesta, -comentó Ávila., pero al momento no nos dimos cuenta.&lt;br /&gt;Fue durante el viaje de unos veinticinco minutos cuando logramos percatarnos de que el mendigo llevaría tres o cuatro días tieso.&lt;br /&gt;Al llegar a casa, decidimos depositar al muerto en la intersección del camino que llevaba hacia los garajes y hacia la entrada principal. Desde su pasajero lugar de reposo, el mendigo evitaría que los coches de los invitados se colaran hacia los aparcamientos familiares.&lt;br /&gt;El "mono" dejó la furgoneta en aquel punto y sin mediar explicaciones, se despidió.&lt;br /&gt;Bajar al muerto y acomodarlo fue, pues, tarea nuestra.&lt;br /&gt;La cabeza, con los reparos propios del caso aunque estaba cubierta, la depositamos sobre una bandeja en medio de nuestro piano de cola en el salón principal de la casa. Con unas pinzas la descubrimos (la mueca de la muerte vieja era espantosa en aquel rostro sin cuerpo) y volvimos a cubrirla con una gran pañoleta roja de seda, de mi madrastra que jamás se imaginó, ni lo supo, cuál sería el destino cuando se la pedimos prestada.&lt;br /&gt;Y volviendo al cadáver, una vez que lo tuvimos en el suelo y que ya la furgoneta se aparcó en su sitio, fuimos desenrollando la manta sin mucho cuidado, hasta que quedó visible un cuerpo desnudo y de color gris por delante y casi negro por la espalda. Tenía los párpados semiabiertos, la boca muy abierta y la cara oscurecida por una barba mal afeitada. El cabello corto, parecía la conjunción de varios cepillos negros.&lt;br /&gt;Lo dejamos boca arriba y le pusimos por encima la misma manta. Apenas se adivinaba que bajo ella había un cadáver. Sólo el olor lo delataba, pero había que acercarse y los coches solamente pasarían cerca de él.&lt;br /&gt;Unas treinta metros más allá del indigente, justo a la entrada de la casa y donde las chavalas daban grititos de nerviosismo y los chavales se hacían los valientes con el maniquí ahorcado, había una primera mesa con pastas, bebidas y refrescos. En el porche otras mesas exhibían bocadillos y canapés y más bebidas y refrescos. En el salón principal, sobre el piano, resguardado su barniz con gruesos manteles y muy próximos a la cabeza, pequeñas bandejas de plata contenían todo tipo de caramelos, quesos y jamones. Quedaba un gran espacio para los bailarines. El segundo salón, más íntimo, era ideal para parejas ardientes.&lt;br /&gt;Mientras la mayoría compartíamos tragos y palabras en el patio de entrada, algunas parejas comenzaron a indagar qué manjares les esperaban en el interior de la vivienda.&lt;br /&gt;Serían las once y pico de la noche, cuando un grito desgarrador nos alertó que algo había sucedido en el salón. Corrí tras una fugaz mirada de mi hermano y me crucé con una pareja de amigos que huían chillando, despavoridos.&lt;br /&gt;La respuesta estaba en la pañoleta roja de seda tirada en el suelo. La cabeza con su mueca eterna cuidaba de los dulces, fiambres y quesos. Volví a cubrirla con la pañoleta y le acerqué una cartulina en la que había escrito "no tocar: cabeza humana". Nadie en el resto de la noche se aventuró a tocarla, así como tampoco nada de lo que había sobre el piano.&lt;br /&gt;La fiesta fue un exitazo, aunque terminó abruptamente.&lt;br /&gt;Como el segundo salón no era suficientemente grande para dar cabida a todas las parejas erotizadas por el buen comer y el alcohol, muchos buscaron resguardo e intimidad entre las sombras de la noche y los árboles.&lt;br /&gt;Era el momento en que la reunión languidecía, o sea el que comenzaba a dedicarse al amor carnal.&lt;br /&gt;La cosa es que una pareja, él que se las daba de listo, pero que seguramente tenía el pitorro arrugado por la timidez o la impotencia y ella, que esperaba que su chico actuara, se acercaron poco a poco al cadáver del mendigo.&lt;br /&gt;Ella comenzó con un previsible "vámonos de aquí", posiblemente previendo que el chaval haría alguna tontería, y él, haciéndose el macho, ya que lo que le colgaba entre las piernas se lo impedía, se acercó más y más, arrastrando a la pobre chiquilla hasta los pies del mendigo.&lt;br /&gt;"Estas cosas -vociferó el joven para que nadie dejara de escucharlo, aún a costa de cortar inspiraciones- a mí no me asustan".&lt;br /&gt;"Vámonos de aquí", suplicó un a vez más la muchacha con el alma soportando el mismo susto que inspira un tren fantasma de parque de atracciones.&lt;br /&gt;Cogió el chaval la manta por una punta y con una sonrisa de triunfo, tiró de ella.&lt;br /&gt;¿Habéis escuchado alguna vez a alguna pequeñaja egoísta, envidiosa y caprichosa cuando la prima le quita una muñeca? Pues su grito agudo y poderoso, fue superado en agudez y decibelios un montón de veces. Pero el alarido salió de la garganta del listillo, porque e la chica le faltaron piernas para correr despavorida fuera de la propiedad. La imitaron el resto de parejas. Todos huyeron dejando sus coches.&lt;br /&gt;Al día siguiente, cuando el cuerpo y la cabeza reposaban donde debían reposar, poco a poco fueron llegando los propietarios de los coches a llevárselos.&lt;br /&gt;Ninguna chica les acompañaba.&lt;br /&gt;Al poco tiempo pedían otra fiesta. La fama de aquella traspasó fronteras.&lt;br /&gt;Pero como está dicho, no hubo tiempo para otra.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-7201375326291460777?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/7201375326291460777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=7201375326291460777' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/7201375326291460777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/7201375326291460777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2007/11/una-fiesta-muy-particular.html' title='UNA FIESTA MUY PARTICULAR'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RzRBN1r4e5I/AAAAAAAAA_s/JEN16u_T104/s72-c/cadaver.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-875496270144560907</id><published>2007-11-07T23:59:00.000+01:00</published><updated>2008-12-09T15:52:40.718+01:00</updated><title type='text'>Mi amigo Juan Pablo y el ratón</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RzJDx8EcP5I/AAAAAAAAA_c/5OHsQmWFJ3Y/s1600-h/juanpablo.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130237450745823122" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RzJDx8EcP5I/AAAAAAAAA_c/5OHsQmWFJ3Y/s320/juanpablo.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; A mi amigo Juan Pablo, compañero de clase con quien intercambiaba confidencias le faltaba su padre, muerto el año antes y a mí me sobraba una madrastra desde hacía poco más de un lustro. Para él su carencia era irreparable y para mí, el excedente podía ser tolerable de no haber metido mano mi abuela que la odiaba, ni existido esa zaga de películas de Walt Disney que denigraba de ese tipo de parientas a las que comparaba con las brujas.&lt;br /&gt;Su padre, me contaba, había sido muy bueno pero poco afortunado y aparte de una casa en la playa y otra en la ciudad tan grande como vieja, le dejó a su madre cuatro hijos y unas deudas que ni siquiera vendiendo las propiedades podrían saldarse.&lt;br /&gt;Juan Pablo sabía que al año siguiente debería marcharse a un instituto público, porque los santos sacerdotes de nuestro centenario colegio no podían asumir que la caridad cristiana les era aplicable también a ellos, ni menos aún que la Iglesia de Cristo dejara de depender del dinero. La generosidad, la comunión y la igualdad de los hijos de Dios se predicaba en canciones engendradas en la deprimente soledad del seminario y cantadas con aires de sacra inspiración en alguna hacienda del padre de algún alumno donde los niños solían reunirse para estar cerca de la creación de Dios.&lt;br /&gt;Y efectivamente, poco después, antes incluso de que acabara el curso, Juan Pablo desapareció de la nómina de alumnos, aunque un poco antes, también lo había hecho de la de mis amistades.&lt;br /&gt;Pero no abandoné a Juan Pablo por su anunciada pobreza, porque yo no era de aquellos "comesantoscagadiablos". Era por crianza, muy sencillo. Además, ya desde jovencito, siempre rechacé el fariseísmo religioso y la caridad limosnera de aquellos católicos heredados de la iglesia inquisitorial e intolerante.&lt;br /&gt;Él era mi amigo de los recreos. El oído de mis problemas. La voz de los suyos. Era Juan Pablo el que reía mis chistes y que con paciencia disfrutaba de las películas que le contaba. Era su lágrima añadida en su dolor y mi fortaleza en la maldad fantasiosa de mi pobre buena madrastra.&lt;br /&gt;A Juan Pablo lo abandoné por cobarde e ignorante.&lt;br /&gt;No él, yo.&lt;br /&gt;Me explico.&lt;br /&gt;Le contaba, un día, en el más largo de los recreos de la mañana, la película "Tierra de faraones" que había visto algunos años antes pero que me había impresionado vivamente, cuando noté dos pequeñas heridas en su cara y como había confianza, se las toqué con el dedo índice de mi mano derecha, al tiempo que le preguntaba:&lt;br /&gt;-¿Cómo te hiciste esto, Juan Pablo?&lt;br /&gt;Su respuesta me llenó de pavor. Mi dedo índice se quedó suspendido en el aire y tuve la intención de arrancármelo y tirarlo lejos de mi, y con él el mal al que me enfrentaba.&lt;br /&gt;Al darme su respuesta, estuve entonces seguro, se desprendió de su boca infecta, una gota de saliva que me alcanzó sobre mi ceja izquierda.&lt;br /&gt;Con indisimulada presteza me aparte de él. Corrí hacia los lavabos y lavé mi dedo y me froté con fruición sobre mi ceja izquierda.&lt;br /&gt;Juan Pablo extrañado, me siguió, pero cual si fuese el mismísimo Satán, le aparté de mi vera con palabras y gemidos incoherentes.&lt;br /&gt;Ante mi aparente malestar físico, uno de los sacerdotes llamó a mi padre quien preocupado me fue a buscar.&lt;br /&gt;-¡No me toques! -Le advertí.&lt;br /&gt;Del colegio partimos directo a la consulta del Dr. Cifuentes, nuestro médico de cabecera.&lt;br /&gt;Después de hacerme un completo reconocimiento, el médico dictaminó:&lt;br /&gt;-No noto nada anormal.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando hizo lo que debió hacer desde un principio, o sea, preguntarme qué me pasaba.&lt;br /&gt;Muy serio, con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada le expliqué mi tragedia:&lt;br /&gt;-Tengo hidrofobia, doctor.&lt;br /&gt;Esperé durante unos segundos que tanto él como mi padre huyeran despavoridos de mi lado. Pero por el contrario, se me quedaron mirando como si fuera un tonto.&lt;br /&gt;-Tengo hidrofobia, -repetí ya con más solemnidad, intentando controlar mis impulsos y mis miedos. -El mal de rabia, -aclaré para que me entendieran mejor.&lt;br /&gt;-¿Te ha mordido algún animal? -Me preguntó con el rostro demudado por la preocupación, mi padre.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando les dije lo de Juan Pablo.&lt;br /&gt;-El que hasta hoy fue mi mejor amigo, Juan Pablo, me contó que anoche mientras dormía, le mordió la cara un ratón.&lt;br /&gt;Médico y progenitor cruzaron una mirada divertida.&lt;br /&gt;-Estuvimos hablando muy cerca, le toqué las heridas, me salpicó saliva en la frente, -les expliqué intentando contener las lágrimas.&lt;br /&gt;Tanto el doctor como mi padre me tranquilizaron. Era imposible, me comentaron, que me hubiese contagiado la rabia, incluso suponiendo que el animalito la tuviera y por último, me sugirieron que le dijera a mi amigo que se sometiera al tratamiento antirrábico.&lt;br /&gt;Quise yo también apuntarme al tratamiento que a la sazón consistía en catorce inyecciones en la barriga, una cada día, pero me aseguraron que no era necesario.&lt;br /&gt;No tuve, pese a las seguridades adquiridas, el valor de volver a estar cerca de Juan Pablo, quien estoy seguro que hasta hoy se preguntará qué bicho me picó entonces.&lt;br /&gt;No le dije lo del tratamiento, porque otro amigo común me contó que ya lo estaban inyectando.&lt;br /&gt;Iba a terminar con un "¡pobre Juan Pablo!", pero prefiero hacerlo con un "¡pobre de mí!", por mal amigo y gilipollas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-875496270144560907?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/875496270144560907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=875496270144560907' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/875496270144560907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/875496270144560907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2007/11/mi-amigo-juan-pablo-y-el-ratn.html' title='Mi amigo Juan Pablo y el ratón'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RzJDx8EcP5I/AAAAAAAAA_c/5OHsQmWFJ3Y/s72-c/juanpablo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-3134024007036782187</id><published>2007-10-22T01:45:00.001+02:00</published><updated>2008-12-09T15:52:41.200+01:00</updated><title type='text'>La chica del patio</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RxvktQX543I/AAAAAAAAA-I/zc0S3je1TtA/s1600-h/tontita.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5123940467204547442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RxvktQX543I/AAAAAAAAA-I/zc0S3je1TtA/s400/tontita.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Era blanca, alta, delgada y guapa y con ese porte, esa chavala de no más de quince años y de cuyo nombre no tengo ni peregrina idea, no porque no lo supiera sino porque se ha perdido en el fondo de los años, se ponía de punto en horas de clase en el centro del patio de cemento, el más grande de los tres patios del colegio de curas donde estudiaba. yo, no ella.&lt;br /&gt;Ahí se estaba los días de sol hasta que llegaba la hora del recreo con su camisa blanca y su falda colegial con cuadrados escoceses verdes en fondo negro, para hacerse querer por la chiquillería en edad de pre merecer, es decir por los púberes.&lt;br /&gt;Extrañamente esta chiquilla cuyo nombre me parece que rondaba entre Iratxe o Izaskun, pese a que no era nada fea, sino más bien de buen ver y de sonrisa fácil y de mirada radiante, no llamaba la atención a los adolescentes ni su extraña actitud merecía la atención de los innumerables curas que con sus negras sotanas parecían cuervos en pos de la carroña. Y ojo que digo que parecían y no que lo eran, porque faltaría a la verdad..&lt;br /&gt;Esta situación se presentó durante unos seis meses de 1961, porque un día, así como había aparecido de la nada, la niña desapareció, sin que nadie volviera a preguntar por ella.&lt;br /&gt;El año, que puede parecer poco importante, lo era, porque para aquel entonces los colegios de curas eran de niños y los de monjas eran de niñas, para evitar, pienso yo, que la promiscuidad derivara en un embarazo no deseado después de una relación carnal tan apasionada como puede serlo la adolescente. Poco les preocupaba a los religiosos de entonces -tal vez porque un desliz jamás acabaría en un berrinche nueve meses después- que los chavales se enamoraran de un compañero o de un amigo, que eso estaba muy mal visto, pero como era un tema tabú, parecía que no existía.&lt;br /&gt;La cosa es que Iratxe o Izaskun o como se llamara, venía siendo como una resplandeciente rosa roja en un jardín de cardos.&lt;br /&gt;La rodeábamos, le hablábamos, la piropeábamos, le preguntábamos su dirección, su teléfono, pero la jovencilla no hacía más que sonreirnos a todos mirándonos fijamente, aunque de vez en cuando dirigía sus ojos con nostalgia ¿o deseo? de soslayo hacia donde se reunían los alumnos de más edad.&lt;br /&gt;Uno se sentía importante con una mirada o con una sonrisa de aquella niña silenciosa y que no se movía de su sitio hasta algún momento de la mañana en que se marchaba, después del último recreo.&lt;br /&gt;Hoy me ha venido casualmente a la mente y mientras escribía, he recordado su corto pelo rizado castaño claro que siempre le olía bien, como ella misma que despedía una suave fragancia de algún sobrio perfume juvenil.&lt;br /&gt;También, mientras escribía me ha asaltado la certeza de que la misteriosa joven tenía pocas luces o, probablemente ninguna, lo que explicaría la indiferencia de los mayores y la tolerancia de los sacerdotes.&lt;br /&gt;Tendrá ella hoy, si aún vive, más de sesenta años y probablemente viva inmersa en un mundo de simplezas más espeso que el de antaño, sin recordar aquellos meses que me ocupan pero por motivos diferentes a un simple olvido.&lt;br /&gt;Ella fue para todos nosotros una anécdota sin principio ni final, un pasaje con escaso interés que hoy me ha venido a la cabeza como puede venirme un recuerdo aislado que viene y se va sin recuperarlo.&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando me ha venido, no he querido dejarlo escapar y he decidido escribirlo con todas sus lagunas porque es, aunque ínfima, una parte de mi vida y también de la de mis compañeros y, aunque tal vez para ella aquello pasó sin que se llegara a enterar, también de su existencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-3134024007036782187?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/3134024007036782187/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=3134024007036782187' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3134024007036782187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3134024007036782187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2007/10/la-chica-del-patio.html' title='La chica del patio'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RxvktQX543I/AAAAAAAAA-I/zc0S3je1TtA/s72-c/tontita.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-172007524364922153</id><published>2007-10-11T14:41:00.001+02:00</published><updated>2008-12-09T15:52:41.455+01:00</updated><title type='text'>Chile: el país de los apellidos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Rw41YQX540I/AAAAAAAAA9Y/DsmxuL4HtuI/s1600-h/escuo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120088517195195202" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 276px; CURSOR: hand; HEIGHT: 302px" height="286" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Rw41YQX540I/AAAAAAAAA9Y/DsmxuL4HtuI/s400/escuo.jpg" width="279" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Viví muchos años en Chile. Tantos como para conocer todos los secretos de su peculiar idiosincrasia, pero con humildad debo reconocer que hay un aspecto que aún hoy no comprendo y es el afán casi obsesivo por darle alcurnia a unos apellidos que no la tienen.&lt;br /&gt;Por ejemplo, apellidos tan cutres, tan de las viejas vascongadas campesinas, tan de pobreza dedicada al pastoreo, como lo son Larraín, Zañartu, Marín Errázuriz, Ureta, Urzúa etc., son en aquel país, aislado del resto del mundo por el vasto Océano Pacífico por el este y el sur, por el árido desierto por el norte y por la enorme cordillera de Los Andes por el oeste, sinónimo de nobleza, de riqueza; son además, motivo de orgullo. Hasta tal punto llega esta extraña afición, que se inventan escudos familiares y en uno que, de hacer honor a la realidad, podría aparecer un chivo giñando en fondo azul cielo, se le ponen yelmos, lambrequines y otros ornamentos, se tiñen de oro o plata los metales y los colores de fondo –los heráldicos- van desde el gules hasta el sable. Y todos tan contentos.&lt;br /&gt;Pero, aunque no me lo crean, hay otros apellidos tan comunes como Pérez, González, Silva, Fernández, etc., que quizás en algún tiempo del lejano medioevo sirvieron de nombre de pila de algún hidalgo caballero, pero que en la actualidad conforman el común de los apellidos hispanos, que pasan a pertenecer a lo más rancio de la aristocracia si se tiene algún familiar que viva en Talca.&lt;br /&gt;¿Es esa Talca algún Reino, una Marca un Ducado o un Condado? Pues no. Ni siquiera un Señorío.&lt;br /&gt;Talca es una capital provincial cuyos habitantes actuales son descendientes de viejos aventureros castellanos (que la tradición social ha convertido en nobles) y de inmigrantes italianos, palestinos y españoles republicanos huidos de la dictadura. Por ello es más difícil de entender esa manía (¿La llamé antes afición?).&lt;br /&gt;Si usted va a Chile y es natural del país Vasco y tiene un apellido ancestral… ¡No vea lo bienvenido que será y la admiración que se le prodigará! Aunque usted trabaje aquí en los Servicios Municipales de Limpieza, allí tendrá acceso hasta en el mismísimo Club de la Unión, una asociación con perfume neorriquista que vive de estos apellidos y rechaza a los árabes y sus descendientes, por mucho dinero que tengan, y ni se sueñe que entren indios, negros o chinos. Pero, si usted va a Chile y tiene la poca fortuna de apellidarse Fernández, González, Gómez, Rodríguez o algo así, diga usted que su familia proviene de Talca y también será bienvenido, no tanto como un poseedor de un apellido campesino vasco, por si acaso, pero en definitiva bien venido, y bien tratado.&lt;br /&gt;Pero, ¡OJO! Si a sus antepasados se les conocía como Soto, Tapia o Peñaloza y usted heredó alguno de ellos para acompañar su nombre de pila, en lo posible no viaje a Chile y si no le queda más remedio, cuando le pregunten su nombre completo, antecédale un “de” a los apellidos y separe ambos con una “y”, porque para mucha gente, no será lo mismo que usted se llame, por ejemplo, Juan Soto Tapia, que Juan de Soto y Tapia.&lt;br /&gt;En fin. Quería decir algo. Lo dije y no dije nada.&lt;br /&gt;¿O sí?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-172007524364922153?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/172007524364922153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=172007524364922153' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/172007524364922153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/172007524364922153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2007/10/chile-el-pas-de-los-apellidos.html' title='Chile: el país de los apellidos'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Rw41YQX540I/AAAAAAAAA9Y/DsmxuL4HtuI/s72-c/escuo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-3462399161432278874</id><published>2007-09-02T15:22:00.000+02:00</published><updated>2008-12-09T15:52:42.000+01:00</updated><title type='text'>Patricia, la chica de las lombrices</title><content type='html'>Por allá por 1960, Patricia era una linda mocosita de diez años que tenía dos hermanas mayores, Katy y Silvia.&lt;br /&gt;Katy que no se llamaba Catalina, sino Eliana, contaba con 18 primaveras muy pero que muy bien llevadas. Era guapa, con un rostro excepcional y un cuerpo escultural y a pesar de que no tenía más estudios que como mucho, un par de años de secundaria, se jactaba de ser filósofa porque había estado saliendo un par de semanas con un chico argentino y ya se sabe, que todos los argentinos son filósofos y como filósofa, oficio profesional que ni siquiera había podido cultivar con la experiencia, decía cada tontería que quien la escuchaba no sabía dónde poner la cara para que no lo viera riéndos&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RtsC6KMN7zI/AAAAAAAAAHY/E96eY5BDdv4/s1600-h/besoinfantil.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105677800745856818" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RtsC6KMN7zI/AAAAAAAAAHY/E96eY5BDdv4/s320/besoinfantil.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;e. Era, además, muy antipàtica porque andaba por el mundo como sabia. En su defensa, no obstante, podemos reproducir lo que decían los que supuestamente podían decirlo, y era que en la cama se convertía en un monstruo. Y decimos “supuestamente” porque quienes afirmaban tal extremo, tenían cara de vírgenes, chafarderos y fantasiosos.&lt;br /&gt;Katy tenía un novio pero éste andaba más preocupado por demostrar que su apellido González era exclusivo y pertenecía a lo más rancio de la nobleza española, que de dar cariño a la chiquilla.&lt;br /&gt;Silvia la mediana con trece años era la apasionada novia de mi hermano ¡Qué revolcones se daban! ¡Cómo se amaban hasta que mi abuela a bastonazos puso fin a la relación! Con algunos kilos de más, tenía no obstante un cuerpo perfilado por los dioses, un rostro fascinante y una dulzura insuperable. Dos o tres años después fue mi rollo ocasional y guardo unos recuerdos entrañables de aquel amor esporádico al que también puso fin a bastonazos mi poco tolerante abuela.&lt;br /&gt;Presentado el entorno fraternal de Patricia que completaba un hermano de quince años, Quique, que cada vez que podía se escapaba de su casa, creando constantes situaciones angustiosas en sus padres que no atinaban a comprender la actitud del chaval, vamos a la historia que con ella me aconteció.&lt;br /&gt;Una noche, a eso de las nueve atiné a pasar, de camino a casa, frente al jardín de las bellas hermanas y vi a Patricia sentada sobre la hierba, deshojando una margarita. Esa situación que pudiera parecer un pobre recurso literario, era real.&lt;br /&gt;Decía Patricia mientras arrancaba los pétalos, “me quiere, mucho, poquito y nada... me quiere, mucho...”&lt;br /&gt;Intenté acelerar el paso porque me pareció que la niña no andaba muy bien del coco, pero ya me había visto.&lt;br /&gt;Me llamó con una voz muy dulce y envolvente para una chavala con la que esa misma tarde había perdido en el juego todas mis canicas.&lt;br /&gt;Me invitó a compartir, muy cerca de su delgaducho cuerpecillo, la frescura de una hierba que paliaba el calor de la noche estival.&lt;br /&gt;Dejó de deshojar la margarita cuando solamente le quedaba un pétalo.&lt;br /&gt;La miró largamente y luego la tiró y me cogió una mano.”¿Quieres que seamos novios?” me preguntó en apenas un susurro y con una mirada que dejaba claro que había visto muchas películas de la época del cine mudo. Fue todo muy teatral.&lt;br /&gt;Pienso hoy –porque no estaba entonces en condición de hacerlo-, que el hecho de tener dos hermanas compartiendo sentimientos con dos chavales del barrio, fue el aliciente que tuvo para buscar una pareja y presumir de ella.&lt;br /&gt;Y a decir verdad, siempre he sido muy sincero, no estaba yo, con mi famélico cuerpo y reducido tamaño y con unas gruesas gafas de pasta negra como para que presumiera nadie conmigo. Pero la necesidad tiene cara de hereje y posiblemente fui el primer chico que pasó cerca de ella después que Patricia decidiera igualarse sentimentalmente a sus hermanas.&lt;br /&gt;Pero claro, hablo de las necesidades de Patricia, pero las mías eran las mismas, porque ver a mi hermano con novia me llenaba de envidia, así es que la proposición de la delgaducha chiquilla, que no obstante ya apuntaba la belleza que la adornaría muy poco tiempo después, fue mi oportunidad de cacarear al mundo que yo también tenía novia.&lt;br /&gt;Pero vamos a ser sinceros. A esa edad la relación no podía ser muy prolongada. Es más, cada minuto transcurrido era todo un logro.&lt;br /&gt;En fin. Volvamos al punto en que ella me pregunto “¿Quiere que seamos novios?”, porque ya con mi mano asido por la de ella, con evidente entusiasmo le respondí que sí.&lt;br /&gt;¡Qué bonito!&lt;br /&gt;Pocos instantes después de su teatral mirada, me acercó su morrito fruncido y con los ojos entrecerrados seguramente pretendió darme un beso de amor.&lt;br /&gt;Yo, poco ducho en las lides amatorias, me quedé en blanco y no tenía ni idea de que lo suyo fuera unir nuestros labios.&lt;br /&gt;Titubeé porque con todos los años que llevaba conociendo a la chica, lo único que se me ocurrió fue pensar que posiblemente, con esa mueca tan extraña en la boca, lo que pretendía hacer era lanzarme un escupitajo y me dio algo de asco.&lt;br /&gt;Pero el asco no tuvo tiempo de reaccionar, porque con sus dos manos me cogió por la cabeza y pegó su boca a la mía y debo confesar que sentí un gustito muy especial.&lt;br /&gt;El segundo beso no necesitó de inducción mecànica. Fue más natural e incluso más gustosito.&lt;br /&gt;Y después sonriendo me explicó que con esos besos habíamos sellado nuestro amor para siempre.&lt;br /&gt;Y otro después más adelante, me contó que esa tarde la había visitado el médico y que le había encontrado lombrices en la barriguita.&lt;br /&gt;Me imaginé el traspaso de huevos de gusanos que se había producido durante el segundo ósculo, es decir el más parecido a uno de verdad con intercambio de saliva y todo y vomité hasta el alma.&lt;br /&gt;Siete minutos duró nuestro amor, por eso, a pesar de ser el primero, nunca lo consideré como tal. Tal vez si al menos hubiese llegado a la hora, o a los dos días como el que sí es el primer amor real de mi vida...&lt;br /&gt;Erradicados, como creía, los huevos a través del vómito, mi preocupación mortificante durante los siguientes meses fue que a través de esos besos la hubiese embarazado. ¡Maldita ignorancia en la que nos sumían a los niños por aquellos años! Pero, por fortuna no fue así, simplemente porque no podía ser así.&lt;br /&gt;Durante meses estuve rehuyendo a la pobre Patricia, hasta que la amistad se reanudó y unos años después, la última vez que la ví, le toqué el culo, pero ojo, lo hice porque ella quiso que le tocara el culo. Fue su graciosa concesión como regalo de despedida porque yo me marchaba muy lejos.&lt;br /&gt;Nunca más he vuelto a ver a esa chiquilla, pero estoy seguro que aún hoy andará por el mundo regalando su madura belleza y su jovial simpatía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-3462399161432278874?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/3462399161432278874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=3462399161432278874' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3462399161432278874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/3462399161432278874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2007/09/patricia-la-chica-de-las-lombrices.html' title='Patricia, la chica de las lombrices'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RtsC6KMN7zI/AAAAAAAAAHY/E96eY5BDdv4/s72-c/besoinfantil.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-7053985592973327892</id><published>2007-09-01T23:42:00.001+02:00</published><updated>2008-12-09T15:52:42.284+01:00</updated><title type='text'>Boina vasca</title><content type='html'>A la tierna edad de doce añitos y justo al iniciar la secundaria, se me ocurrió, no sin la presión de mis amigos que ya lo eran, hacerme scout. Boy Scout, para ser más preciso. A mí más que los largos paseos por el campo que me permitirían alejarme del asfixiante ambiente hogareño, lo que me atraía del movimiento escultista era el sombrero tipo policía montada que usaban los chavales que pertenecían a él. El uniforme verde oliva, pensaba yo, haría suspirar a más de alguna de &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Rtnc6aMN7wI/AAAAAAAAAHA/PUVm3ikpnmk/s1600-h/polimontada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105354548622257922" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Rtnc6aMN7wI/AAAAAAAAAHA/PUVm3ikpnmk/s200/polimontada.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;mis nuevas amiguitas a quienes ya no percibía solamente como amiguitas, que antes habían sido enconadas enemigas, sino como seres extrañamente atractivos. En fin, esos son otros temas. La cosa es que pese al ridículo pantalón corto, el uniforme, pensaba yo, me daría un atractivo especial. ¡Vamos! Que me inscribí en la única alternativa posible estando en un colegio religioso, como era la Asociación de Scouts Católicos . Ya con eso tuve mi primera decepción, porque el uniforme era, también de pantalón corto, pero azul marino y en lugar del sombrero tipo policía montada del canadá tenían una boina negra. En fin, que si a ver vamos, y así justamente lo pensaría yo entonces, aunque diferente, tendría un uniforme para que las chavalas pudieran admirarme. Con lo que no contaba era con el duro codo de mi padre que tenía que comprar todos los implementos. Para que os hagáis una idea, puedo deciros que la cantimplora, un artículo de primera necesidad para refrescar el gaznate con la que contaban todos mis compañeros fue suplida por mi padre –y obviamente por mí para diversión de mis compañeros de la Patrulla de Los Ciervos a la que pertenecía- por una garrafa de cinco litros que había sido en su tiempo de vino. Así tendría más agua que los demás, se ju&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105354441248075506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Rtnc0KMN7vI/AAAAAAAAAG4/KPD__E4VxJI/s320/boinavasca.jpg" border="0" /&gt;stificó mi buen viejo. Él siempre lo justificaba todo para gastar lo menos posible. El saco de dormir, utilísimo artículo que todos mis camaradas poseían, fue en mi caso una manta vieja y en desuso, apolillada, llena de huecos y que ni me servía de amortiguación al contacto con la dura tierra, ni de impermeable si ésta estaba húmeda, ni siquiera de cobijo contra el frío. Pero no fueron la garrafa ni mi manta los peores enemigos de mi dignidad, sino la boina. ¡Madre mía! El uniforme, las botas, los calcetines y todos las insignias que llevaba en la camisa, el pañuelo, todo, aunque a regañadientes, me lo compró mi padre que siempre pareció tener dinero sólo a cuenta de ahorrar... ¡Y mucho! Sin embargo, en lo que se empecinó en no comprarme, fue la boina. ¡Bendita boina! Para ello tenía su razón. Allá por 1947 ó 48, o sea antes de yo nacer, había viajado al País Vasco, que por aquel entonces se llamaba Vascongadas y se había traído de allí una de las típicas boinas de aquellas tierras. A él le venía grande y os podéis imaginar cómo me quedaba a mí. Parecía, pobre de mí, un fideo vertical (por aquel tiempo era yo así de escuálido) y con la dichosa boina vasca, pues mi comparación con un fideo coronado por una tortilla, sería desde luego la más acertada. Para mi progenitor, parecía que la boina la hubiesen hecho a mi medida, pero a costa de ella para mis compañeros scouts, me convertí en el mejor chiste que habían visto jamás. Mira tú que con todo lo que me gustaba y animaba ser boy scout, lo de dejarlo fue una de las pocas buenas decisiones que mi innata indecisión, me haya permitido tomar hasta la fecha. Me imagino, porque a decir verdad nunca osé preguntarlo, que desde mi partida, la patrulla de Los Ciervos, volvió a ser un grupo serio, responsable y religioso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-7053985592973327892?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/7053985592973327892/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=7053985592973327892' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/7053985592973327892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/7053985592973327892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2007/09/boina-vasca.html' title='Boina vasca'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/Rtnc6aMN7wI/AAAAAAAAAHA/PUVm3ikpnmk/s72-c/polimontada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-4544141094218827628</id><published>2007-08-31T16:46:00.000+02:00</published><updated>2008-12-09T15:52:42.414+01:00</updated><title type='text'>La chavala de las chabolas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RtiGs6MN7qI/AAAAAAAAAGE/4nE7jBkE11k/s1600-h/minifalda.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104978283717324450" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RtiGs6MN7qI/AAAAAAAAAGE/4nE7jBkE11k/s320/minifalda.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Hace tiempo. Tanto tiempo casi como dos tercios de mi vida. O más. Corría el año 1963, o sea tenía ni menos ni más que catorce años y una capacidad vergonzosa para excitarme con cualquier palo con faldas y no se diga con bañador. Debía para entonces, en la playa ponerme boca abajo y dejar un forado volcánico en la arena. Fue por aquel entonces que mi primer acto onanista, confiado a mi hermano mayor con sigilo, pudor y rubor, no exento de cierto orgullo, porque consideraba que hecha la paja, estaba hecho el hombre, menos de una hora después de confiado el secreto, se hizo público en un autobús repleto de pasajeros y con el dedo índice de mi propio hermano señalándome mientras difundía a voz en cuello mi primera masturbación, ante las risas imparables de aquellos irrespetuosos pasajeros, incluido el asqueroso del chofer, que casi chocó contra una señora gorda que se le cruzó.&lt;br /&gt;La cosa es que hace todo el tiempo señalado, que yo no solamente me excitaba con cualquier palo con faldas, o con bañador o -¡ni se diga!- con biquini, sino que además me enamoraba de cualquier palo con faldas, con bañador o con biquini (no me atraía tanto una mujer desnuda, pero era porque para aquellos tiernos días de mi vida, no había tenido la suerte de contemplar a alguna chica en espléndidos cueros y solamente me inquietaba dulcemente con lo que mis ojos habían contemplado).&lt;br /&gt;En fin, que por aquellos tiempos, murió el viejo vigilante del grupo residencial donde vivíamos en Santiago. Se llamaba Guzmán. Todos en la patota lo queríamos mucho, porque era buena gente y le hacíamos rabiar, tanto, que hasta hoy pienso que fuimos los causantes de su muerte. El pobre la palmó buscando su revólver, que le habíamos sustraído y enterrado muy cerca de la garita donde solía dormir mientras trabajaba.&lt;br /&gt;La cosa es que muerto el buen Guzmán, tenían que enterrarle. Y como yo no quise ver al muerto y mi hermano mayor, el mismo que había promovido inconvenientemente mi primera demostración de amor propio, comenzó a gritar, para disgusto de los deudos, que yo era un cobardica que le tenía miedo a los fiambres. Pero ni así me acerqué al negro y lustroso ataúd.&lt;br /&gt;Lo cierto es que de camino al cementerio, las chavalas del grupo residencial, comenzaron a lanzar rosas blancas al paso del cortejo fúnebre y una de las rosas cayó dentro del coche de mi padre y más precisamente sobre mis piernas. La cogí porque la había lanzado –estoy seguro- la preciosa Isabel. ¡Cómo me gustaba la pequeña Isabel, con sus ojitos azules y su largo pelo rubio! Acaricié el tallo y me pinché. Pensé entonces que aquello era el castigo por olvidar mi verdadera pasión por Paulina. ¡Qué linda era Paulina! ¡Una diosa! Pequeña, regordeta, pelo liso castaño, una cara angelical, pero algo antipatiquilla. Pero mejor estaba su hermana Marcela. ¡Dios mío! Era la belleza en su expresión más pura. Lo malo es que era tan guapa que era imposible que se fijara en mí, porque llevaba gafas. Yo, llevaba las gafas, no ella. Y por aquellos años llevar gafas era sinónimo de una indeseable genialidad o una inadecuada gilipollez. No había, porque no existía, tolerancia hacia los que usábamos gafas. Éramos simplemente diferentes.&lt;br /&gt;Y mientras sostenía la flor con una mano y me lamía la sangre del dedo de la otra, el cortejo enfiló por un costado del Cementerio General de la capital chilena. Era una zona de chabolas y de pronto se desprendió sobre la hilera de automóviles con gente que acompañábamos a Guzmán al lugar donde el pobre continuaría pudriéndose, una incontable cantidad de niños en demanda de una limosna para poder engañar el hambre.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando la vi.&lt;br /&gt;Estaba de pie sobre la acera. Morena, rabiosamente guapa, con el pelo enmarañado y la cara tiznada por la suciedad. Una andrajosa falda muy corta dejaba al descubierto unas piernas espléndidas. Contemplaba la joven émula de Venus con una radiante sonrisa a los pequeños que arremetían sobre los coches.&lt;br /&gt;De repente me miró y se puso seria. Yo me olvidé del muerto y del pinchazo y tuve una erección instantánea como nunca la había tenido.&lt;br /&gt;La niña, que tendría no más de trece años, en la medida que nuestro vehículo se acercaba a ella, comenzó a estirar la mano. No pensé yo que en aquel mágico momento de amor sublime la muy desalmada me estuviera pidiendo dinero.&lt;br /&gt;Así, enamorado perdido por el resto de mi vida, le lancé a sus manos la rosa blanca.&lt;br /&gt;Ella no tardó ni un segundo en lanzarme a la cabeza un tremendo pedrusco, que gracias al vidrio lateral del coche, que se rompió hecho mil pedazos, no me mandó a hacer compañía al difunto Guzmán.&lt;br /&gt;Hoy, no sé por qué, recordé a la chiquilla de las chabolas de Santiago. Y lo he hecho con simpatía, porque el tiempo me ha pulido un poco. Ya no me excito con cualquier palo con faldas y ya he visto y compartido el cuerpo hermoso de una mujer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-4544141094218827628?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/4544141094218827628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=4544141094218827628' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4544141094218827628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/4544141094218827628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2007/08/la-chavala-de-las-chabolas_31.html' title='La chavala de las chabolas'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RtiGs6MN7qI/AAAAAAAAAGE/4nE7jBkE11k/s72-c/minifalda.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6231681802014543899.post-7253990898710253984</id><published>2007-08-31T10:47:00.000+02:00</published><updated>2008-12-09T15:52:42.549+01:00</updated><title type='text'>El Drugstore del Paseo de Gracia (1967)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RtgBtKMN7oI/AAAAAAAAAF0/_sYtmC5J3ao/s1600-h/drugstore.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104832052965797506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RtgBtKMN7oI/AAAAAAAAAF0/_sYtmC5J3ao/s400/drugstore.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No hace mucho, a lo más dos días antes de escribir esta nota, que me encontré en el interior del cuerpo “Vivir” de La Vanguardia, con una fotografía de la fachada de El Drugstore, aquella tienda por departamentos que situada en el Paseo de Gracia de Barcelona, quedó marcada en mi vida por haberse constituido en mi primer trabajo remunerado.&lt;br /&gt;Estaba, como he dicho, en el Paseo de Gracia, por eso su nombre completo era El Drugstore del Paseo de Gracia, específicamente en el número 71 y fue inaugurado en junio del 67, con la asistencia de actores de la categoría de George Hamilton y artistas como Salvador Dalí. Yo estuve, como empleado, en esa fiesta de inauguración a la que asistió lo mejor de la sociedad barcelonesa y la jerarquía catalana del régimen.&lt;br /&gt;Recuerdo a su socio principal, un chaval venezolano de apellido Molinare, que ya tenía una tienda similar en la mejor zona de Caracas para la época, el Centro Comercial Chacaíto y otra en un exclusivísimo barrio de París.&lt;br /&gt;Pero dejando de lado a molinares, hamiltons, dalís, jet sets o jerarcas franquistas, mi principal pensamiento se centra en Maite, una chica jienense, que nada más entrar en las oficinas administrativas para solicitar empleo pocas jornadas antes de la inuguración, atrajo mi atención. Si la describiera, más de alguno podría pensar que se trataba de la mismísima Blancanieves, pero no. Maite era una chica de verdad, con rostro, ojos, pelo y cuerpo de verdad. Una mirada y una sonrisa como la vida misma. No recuerdo haber conocido a lo largo de mi existencia a chica más guapa que aquella preciosa hija de Jaén.&lt;br /&gt;Fue asignada como dependienta a la sección de discos –menos mal que no lo fue al Depto. de automóviles- y me hice con una discoteca que ya quisiera la mejor emisora del mundo.&lt;br /&gt;Maite no fue, sin embargo, más que un breve amor platónico. A los 18 años todo es raudo y breve y es el período en que un interés se sobrepone a otro interés. Nunca más la vi pero nunca más he dejado de recordarla del todo, con simpatía. Ni con cariño ni con nostalgia. Simplemente con una sentida y profunda simpatía y con el agradecimiento de haber centrado mi difusa atención de entonces, marcada por una situación real de soledad e incertidumbre.&lt;br /&gt;Durante unos días, en el trabajo o en la playa, Maite y yo compartimos anécdotas, chapuzones, risas e intensas miradas de pasión que nunca fueron más allá. Un día cualquiera, unas lágrimas que se unieron solidarias con ocasión de nuestro casto beso de despedida fueron el comienzo de un olvido que aún hoy no se ha consumado.&lt;br /&gt;Mi Drugstore del Paseo de Gracia, no obstante, no solamente se compone de esa Maite perdida en el tiempo, sino de otro personaje. Se llamaba Hugo Saragó.&lt;br /&gt;Le conocí en las Ramblas, muy cerca del Liceo. No sería exagerado afirmar que casi vestía harapos. Era un joven uruguayo que había venido a probar suerte en España y se había quedado sin nada más que su título de economista, su dignidad y algunos amigos. Uno de ellos, común, Carlos Larrañaga, nos presentó en ese punto y se despidió hasta muchas otras veces.&lt;br /&gt;Solos, rodeados por desconocidos, me contó su drama, su cansancio y su hambre y no sé por qué –será porque siempre fui solidario- le compré algo de ropa. Compartimos comida caliente y le pagué una semana de pensión completa en un pequeño y humilde hostal del casco antiguo, hasta me parece recordar que era más bien en el Barrio Chino. Poco más podía hacer. Le dije, sin embargo, que al cabo de una semana me buscara por si podía hacer algo más.&lt;br /&gt;Pero transcurrieron una, dos y tres semanas y el amigo Hugo no se volvió a aparecer. Con Carlos tuvimos un par de ocasiones para comentarlo, pero tampoco eran una persona y un tema que centraran nuestro interés.&lt;br /&gt;A la cuarta semana, entrando en el vestíbulo del hotel donde vivía, me esperaba un hombre alto, bien vestido, de pelo muy corto, bien afeitado y mejor perfumado. Solamente le reconocí por su característico acento uruguayo, un poco como el argentino pero más elegante. Era Hugo.&lt;br /&gt;Gracias a la ropa, y al mejor aspecto adquirido a base de comer y dormir bien, había comenzado a trabajar en El Drugstore, cuando todavía no había abierto sus puertas, como Gerente de Administración y aunque yo en realidad no lo necesitaba porque al final del verano debía irme a la Escuela Oficial de Periodismo en Madrid, me ofreció un trabajo en aquel establecimiento que pasó a ser durante unos años, un icono del avance barcelonés.&lt;br /&gt;Lo acepté.&lt;br /&gt;Tres simples meses de mi vida han resurgido del pasado adornados con emoción, nostalgia y simpatía, gracias a una foto en blanco y negro.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6231681802014543899-7253990898710253984?l=pollofritoymacarrones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/feeds/7253990898710253984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6231681802014543899&amp;postID=7253990898710253984' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/7253990898710253984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6231681802014543899/posts/default/7253990898710253984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2007/08/el-drugstore-del-paseo-de-gracia-1967.html' title='El Drugstore del Paseo de Gracia (1967)'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/RtgBtKMN7oI/AAAAAAAAAF0/_sYtmC5J3ao/s72-c/drugstore.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
